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"Los premios literarios son una tradición consolidada"

Manuel Vilas dirige una tertulia en Barbastro con Elena Chazal, Menchu Gutiérrez, Juan Vicente Piqueras y Francisco Javier Fernández

Menchu Gutiérrez, Elena Chazal, Manuel Vilas, Juan Vicente Piqueras y Francisco Javier Fernández, en Barbastro.
Menchu Gutiérrez, Elena Chazal, Manuel Vilas, Juan Vicente Piqueras y Francisco Javier Fernández, en Barbastro.
Á. H.

“Los Premios Literarios son tradición consolidada, satisfacción y motivo de orgullo para la ciudad porque hace un esfuerzo mayúsculo para mantener viva la llama de la cultura que involucra a las generaciones anteriores”, así se expresó el autor barbastrense Manuel Vilas en su regreso al Centro de Congresos de Barbastro, donde dirigió la tertulia literaria con los tres autores ganadores.

El acto celebrado en el Auditorio sirvió para presentar las obras ganadoras, ya editadas y a sus autores, meses después del fallo de los Premios en el Mayo Cultural, organizado por iniciativa del Área de Cultura que preside Blanca Galindo, a quien acompañó el alcalde Fernando Torres con autoridades locales y numeroso público.

“Creo que es un día para disfrutarlo con la normalidad que no fue posible el año pasado, con mascarilla, y el anterior por sistema on-line. Todos teníamos ganas de reunirnos aquí y celebrar como merece este certamen literario y si encima valoramos el Día de las Librerías, mejor”, señaló Torres. Por su parte, Blanca Galindo informó de la próxima convocatoria de Premios Literarios y sobre su intención de repetir la experiencia del Festival Barbitania, en mayo de 2023.

La presencia de Menchu Gutiérrez, ganadora del LIII Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro con La ventana inolvidable (Galaxia Gutemberg) estuvo arropada por amigos y seguidores que llegaron desde Menorca para acompañar a la autora. De más lejos vino Juan Vicente Piqueras, autor del poemario La habitación vacía (Visor) con el que ganó el LIV Premio de Poesía Hermanos Argensola, que hizo un largo viaje de 5.075 km. desde Jordania, donde reside.

En cambio, Elena Chazal, autora de Quan Tornen (Gara d’Edizions) lo tuvo más cerca, porque se desplazó desde Estadilla, donde vive.

Francisco Javier Fernández llegó desde Alicante para recoger el premio por Vecinos, con el que ganó el Certamen de Humor Hiperbreve Joaquín Coll-La Mueca del Pícaro. En conjunto, “universalidad” de los autores como aval de la convocatoria

La entrega de los premios de Narrativa Escolar, en categoría de 12 a 14 años, reunió a Marcos Fantova (La historia de un extraterrestre), María Lacoma (Mar azul y alas grandes), y Sofía Diez (Love notes). En la categoría de 15 a 18 años, Clara Altemir (Por envidia), Claudia Mayoral Samitier (6 meses) y María Eito (Perdida), que fue portavoz del grupo para “agradecer al Ayuntamiento esta oportunidad para escribir relatos que es viable por el interés en común con el apoyo de profesores y profesoras de los colegios”.

Menchu Gutiérrez, ganadora del Premio Internacional de Novela “Ciudad de Barbastro” señaló que ya conocía la ciudad por “su gran tradición cultural y por referencia de personas que me hablaron muy bien del Premio”.

Se refirió a La ventana inolvidable como “un libro poliédrico repleto de ventanas abiertas, cerradas, entreabiertas, ventanucos, mirillas y la pantalla del ordenador”, entre otras.

Elena Chazal se refirió a la novela Quan Tornen, escrita en aragonés, como “una historia de la emigración por distintas razones, económicas, de guerra y otras para contar la aventura de dos chavales que desaparecen en París” y considera que “es una aportación al estadillano porque todos los libros ayudan un poco a mantener esta lengua antigua milenaria. Dicen que las lenguas pequeñas hacen el mundo más grande”.

Juan Vicente Piqueras se refirió a su poemario: “Vale la pena venir desde Jordania para dar las gracias por la duración de este Premio de prestigio y de gran difusión con Visor. Es uno de los consagrados en el ámbito de la poesía, es un poemario un poco arriesgado porque se basa en un tema obsesivo como la muerte”.

Francisco Javier Fernández señaló que la clave de escribir un relato corto de humor en poco espacio “es cuestión de tener una idea y manejarla en un folio. Al final te sientes satisfecho y si lo ganas, orgulloso. En los últimos años he ganado premios modestos y microrrelatos. Este relato es más fácil leerlo que explicarlo”.

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