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ESPECTÁCULO

Rafa Blanc: "Malabrocca es una oda a los que nunca dejamos de creer en lo que hacemos"

El actor se pone en la piel del ciclista que se enfundó la ‘maglia negra’ en el Giro del 46 

Rafa Blanca interpretando a Luigi Malabrocca.
Rafa Blanca interpretando a Luigi Malabrocca.
S.E.

Dispuesto a llegar a meta sin importarle mucho el lugar en el que hacerlo. Con esa intención se subirá este viernes a la bici sobre las tablas del Teatro Olimpia de Huesca el actor Rafa Blanca, que se pondrá en la piel de Luigi Malabrocca y de otros 34 personajes, para recrear el Giro del 46, el llamado Giro del Renacimiento, donde fue uno de los protagonistas, junto al monumental Bartali, y al campeonísimo Fausto Coppi.

Malabrocca no hizo podio, ni siquiera quedó entre los diez primeros de la clasificación, ni entre los veinte…, llegó el último. Vestido con la Maglia Negra, fue un gladiador de la bicicleta, el último en la meta, pero el héroe del pueblo, porque el pueblo se ve reflejado en aquellos que como él, luchan y pelean incansablemente.

Enmarcada en el ciclo Club Aplauso, Malabrocca, que se podrá en escena a las 20:30 horas, está dirigida por el dramaturgo y actor Alberto Castrillo-Ferrer, habitual en las programaciones del Olimpia. Se trata de una producción de la compañía El Gato Negro y está basada en un texto del periodista Matteo Caccia, que le entrevistó en Milán y contó su historia en un ensayo. Blanca le pidió poder contarla en España. Le dieron la vuelta a ese texto periodístico, y se inventaron personajes hasta hacerlo algo “muy nuestro”.

Con el rodaje, no solo de la experiencia de más de dos décadas sobre los escenarios, sino también de “pedalear” este Giro, Rafa Blanca cruzará meta en Huesca, con muchas ganas y con todo el peso del trabajo ya hecho.

El actor confiesa que “es un lujo poder interpretar no solo a Luigi Malabrocca sino a otros 34 más”, aunque la base es Luigi, “un personaje pícaro, que a mí me atrae especialmente porque, después de una guerra y en tiempos de miseria, hay alguien que se inventa que ser el último va a ablandar el corazón de la gente. Empieza a ganar porque le quieren, le aplauden, y también gana dinero, así que para la sorpresa de todos, este tipo sale adelante”.

Rafa Blanca asegura que “yo también me siento un pícaro”, al meterse en el papel de una persona que de la adversidad hace el éxito, “cosa que ayuda bastante y demuestra que se puede ir para adelante con todo. De hecho, acabamos de vivir un crisis mundial pandémica que hemos podido salvar”.

Luigi Malabrocca “es un ejemplo” y para Rafa Blanca un orgullo hacerlo ya que, además, tiene el beneplácito de la familia del ciclista. “Su nieta está muy orgullosa que hable de su abuelo y de que cuente su historia por España, y eso es un extra”.

Como también es un extra para este actor curtido en el teatro el dar vida a 34 personajes alrededor de Malabrocca, y aunque es todo un reto, se trata de “teatro puro y duro, que es como trabajamos con Gato Negro. Alberto Castrillo-Ferrer y yo llevamos muchos años intentado contar teatro puro y duro desde la humildad, teatro que huela a madera, a tela, a hierro, a barniz..., todos los elementos que tiene un teatro que nosotros imaginamos como auténtico”.

Por eso, interpretar a tantos personajes en tampoco tiempo y tampoco espacio escénico es difícil, “sobre todo porque el propio ritmo de la obra lo tienes que mantener tú constantemente, y en todos es diferente”; por ejemplo, hay un señor muy mayor que es el narrador y cuanta algo y otras personas muy nerviosas intentado escucharle, o alguien que empuja la escena y la mujer que lleva otro ritmo. “Eso es un ejercicio interpretativo que yo defino como mi tesis doctoral del teatro”, y pese a la complejidad que conlleva, no duda en asegurar que “merece la pena ver en el escenario un trabajo así”.

Ha participado en series como La que se avecina o Cuéntame cómo pasó, además del programa Oregón TV, pero no duda en afirma que su medio es el teatro. “Es el sitio para el que he nacido. Sobre unas tablas me siento en casa”. Eso no le impide reconocer que el cine es su asignatura pendiente, y que le tiene ganas porque “cuenta historias completas que conectan directamente y se acerca al teatro”, que también cuenta historias como la de Malabrocca, que es “sorprendente y emociona”.

Un viaje por la Italia de los años 40 y 50

A través de esta historia, el público viajará por la Italia de los años 40 y 50, de sus pueblos, de la Italia necesitada, que como sucedía también en España, peleaba por reconstruir su país apoyándose en las luchas de sus ciclistas y sus deportistas. Desde el patriota Bartali, quien salvó a cientos de judíos clandestinamente, hasta el bar de Garlasco, donde los amigos de Malabrocca escuchaban las gestas del ‘Chino’ en la vieja radio de la RAI. Desde el glamour de Coppi, hasta la posada de Ninfa, la mujer que esperaba impaciente que llegaran los éxitos de su marido ciclista. Desde la Yugoslavia de Tito, hasta las posadas más bohemias de París.

Rafa Blanca, que monta en bicicleta “desde chaval” y practica el ciclismo, aunque ahora le dedica más tiempo al atletismo, de hecho esta semana ha regresado de Grecia donde hizo la maratón de Atenas, asegura que “en cualquier deporte popular a los que llegan los últimos se les aplaude más porque los seres humanos adoptamos rápidamente un sentimiento de cariño y compasión por las personas que les cuesta más conseguir las cosas”, y lo que hace con su particular Malabrocca es una oda “a los que no dejamos nunca de creer en lo que hacemos”.

Él cree en lo que hace y este viernes se subirá a la bici, correrá el Giro y llegará a meta donde lo recibirá el público desde el patio de butacas del teatro, entre el que habrá miembros del Club Ciclista Oscense, que en esta ocasión ha unido fuerzas con el Olimpia para programar y difundir esta Malabrocca. 

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