Cultura

PINTURA

Alvira reinterpreta Desastres de Goya con expresivas figuras

Con esta muestra el pintor oscense recupera un trabajo que dejó sin hacer al regresar a Huesca en 1976 y que retomó tras jubilarse en 2018

Desde este martes y hasta el 26 de febrero del 2023, Fernando Alvira Banzo tiene colgada en las salas del Palacio Montemuzo, de Zaragoza, la exposición de pinturas Desastres. De este pintor, Domingo Buesa Conde, presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, dice en el catálogo de la muestra que es el “referente de la más sugerente y atractiva visión del paisaje aragonés, como buen heredero de esa escuela del horizonte sugerido de Beulas”, aunque ahora da un brusco giro con esta exposición y su incursión en “un escenario con figuras, quizás en unas figuras con escenario que nos hablan de la vida, de la pasión de vivir. Y este es el mundo que descubrimos en esta exposición donde el pintor oscense, cautivado por la estela de Goya, ha plasmado en sus lienzos el drama del ser humano con una enorme habilidad y con una gran capacidad expresiva”.

Explicaba este miércoles Fernando Alvira que la exposición Desastres “es fruto de un antiguo trabajo sobre Goya iniciado en clase de Rafael Santos Torroella durante los estudios de Bellas Artes en Barcelona, que quedó interrumpido al volver definitivamente a Huesca en 1976. Tras la jubilación en 2018 decidí retomarlo y ha ocupado la mayor parte de mi trabajo en el estudio estos últimos años”.

Sobre que Desastres se haya montado en las salas del Palacio Montemuzo, Alvira Banzo explica que se debe a un convenio entre la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis y el Ayuntamiento de Zaragoza, “por el que alguna de las exposiciones en ese espacio es a propuesta de la Academia. El coordinador académico, doctor José Luis Pano, me ofreció hace un par de años la posibilidad de mostrar mis últimos trabajos”.

Además, resalta el pintor oscense, “Zaragoza es la ciudad por antonomasia de Goya y el trabajo se desarrolla a partir de una de las series de grabados más intensas del genio aragonés”.

La exposición

En la muestra hay un total de 89 piezas y Alvira Banzo comenta que “las que guardan relación directa con los Desastres, salvo seis dibujos que son de los años setenta del pasado siglo, están trabajadas a partir de septiembre de 2018”. Entre los “paisajes para un desastre”, algunos pertenecen a la serie Montesnegros, de los años noventa, pero también se presentan otros de fecha mucho más reciente.

Y añade que “la serie de los Desastres de la guerra es el tema central de la exposición. Solo pretendía entonces y ahora servirme de los tremendos dibujos de Goya para seguir aprendiendo a dibujar y a pintar. No se trataba ni se trata de un simple ejercicio de copia, sino de realizar ejercicios de dibujo y pintura a partir de los grabados, tomando partes de los mismos, modificando las composiciones y los puntos de vista, los formatos...”.

Y destaca que “pasar de una mancha horizontal de apenas una cuartilla como las que componen la serie de los desastres a una tela vertical de dos metros por uno, plantea un ejercicio plástico considerable y en el proceso se consigue la mejora del idioma con el que se expresan los trabajadores del arte, el dibujo y la pintura en mi caso”.

Sobre los procedimientos utilizados para esta exposición, Fernando Alvira afirma que “son los que he usado siempre: dibujos a lápiz, carbón o tinta china; acuarelas sobre papel y óleos sobre tela. Los formatos van de tarjetones de invitación reutilizados, de once por veinticinco centímetros, a telas de diferentes tamaños hasta el políptico de dos por dos metros y medio para los óleos y en el caso de los papeles, entre el formato A-4 y algunos de un metro por setenta centímetros”.

En el catálogo de la muestra, Jaime Ángel Canellas resalta que la exposición es el resultado de “un recorrido en pos del legado de Goya iniciado en el lejano 76, interrumpido y vuelto a tomar ahora para ser tratados desde una perspectiva similar pero con la fuerza y el poso proporcionado por su dilatada experiencia entre pinceles”. Y concluye su colaboración diciendo: “En este nuevo y arriesgado discurso, sorprendente por el alejamiento de los cauces habituales de expresión del artista, late una notable e intensa reivindicación, una sagaz exigencia en favor de la pintura, del ejercicio de pintar liberado de condicionantes, para proclamar el honor de ser uno mismo, de expresarse, de pintar y pintar por el placer de pintar como a uno le da la gana, Fortuny, dixit”.

El pintor oscense dio a entender ayer que en un futuro podría seguir pintando con el objetivo puesto en Goya. En este sentido, explicó que “una de las piezas de dos metros por uno que se expone, aunque resulta evidente que está en proceso, sirve para advertir que el trabajo sobre Goya no está ni mucho menos acabado, porque estoy convencido de que esa fuente de imágenes es inacabable. Y porque Goya es uno de los aragoneses que no necesitan centenarios oficiales para ser celebrado diariamente no solo con palabras, sino con imágenes”.

“Pero -añade Fernando Alvira- no he olvidado que decidí muy pronto que quería ser pintor de paisaje y sigo pintando sobre todo el entorno en el que vivo: el Prepirineo y la Hoya de Huesca (con el añadido de La Litera las últimas dos décadas…) son el tema del ejercicio de acuarela que aparece cada día en paisajesviajados.com pero también del trabajo en el estudio con formatos mayores”.

Escribe también en el catálogo de esta muestra José Luis Pano Gracia, Catedrático de Historia del Arte y Académico de Número de la Real Academia de San Luis, quien comenta que esta exposición muestra a un Fernando Alvira “en un momento de plena madurez creativa”, y muestra de ello son los óleos sobre lienzo en los que reinterpreta los Desastres de Goya, su trabajo como paisajista y los dibujos de tonos negros o grisáceos, e incluso algunos con toques de color, que expone en Zaragoza.

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