Cultura

BALLET

‘El Cascanueces’ clausura las fiestas navideñas en Huesca

Casi 500 personas disfrutaron del espectáculo en el Palacio de Congresos

Los bailarines impresionaron con sus movimientos.
Los bailarines impresionaron con sus movimientos.
Pablo Segura

El Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos de Huesca acogió este domingo el ballet “El Cascanueces”, que, debido a su temática, es indudablemente el más apropiado para las fechas navideñas recién finiquitadas.

El Ballet Clásico de Ucrania, bajo la dirección del coreógrafo Anatoliy Kaazatskiy, fue el encargado de poner en escena este conocidísimo ballet que, con la inolvidable música creada por Tchaikovsky y la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov, cuenta con un libreto del propio Marius Petipa, que adapta el texto de Alejandro Dumas, a su vez basado en el cuento El Cascanueces y el Rey de los Ratones de E.T.A. Hoffmann, de quien el año pasado se conmemoró su bicentenario.

Eso sí, en el espectáculo de ballet se dejan prácticamente al margen los pasajes más terroríficos del cuento original para construir una historia que se debate entre la realidad y el deseo, entre la vigilia y el sueño, hasta terminar convertida en un verdadero cuento de hadas.

Cinco sugerentes decorados -de interiores, de universos de fantasía y de exteriores invernales, como corresponde a la atmósfera de Nochebuena en la que transcurre el cuento, sirvieron de base al nutrido cuerpo de ballet que, ataviado con coloristas ropajes, dio forma a la clásica coreografía de El Cascanueces.

Tras un primer acto con menos atractivos y en el que quizá la batalla entre las huestes del Rey de los Ratones y del Cascanueces fue el ingrediente principal, el Ballet Clásico de Ucrania arrancó los fervorosos aplausos del público sobre todo en el segundo acto, que constituye toda una montaña rusa de emociones.

Como siempre, resultó muy ameno y entretenido el Divertimento que transcurre en el País de las Golosinas y que está protagonizado por las danzas exóticas de las parejas de baile que se suponen procedentes de España, Arabia, China y Rusia.

Y el público acogió con grandes aplausos el pas de deux de El Príncipe y el Hada de los Dulces, así como el apoteósico Vals de las Flores.

Al final, se ve a la niña protagonista del cuento despertando de un sueño. Es el colofón a esta deliciosa fábula navideña que habla, sobre todo, de la añoranza por la infancia perdida.

El público asistente, cerca de 500 personas, despidió al Ballet Clásico de Ucrania con un largo y cálido aplauso. 

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