Cultura

la entrevista

Marina Bernad: "Cada flor y hierba que elaboro tiene su significado y su historia"

Expone sus cuadros con flores secas en el Cafetín Trallero de Sariñena hasta el 22 de julio

Marina Bernad junto a sus cuadros en el Cafetín Trallero.
Marina Bernad junto a sus cuadros en el Cafetín Trallero.
M. B.

Los cuadros con flores secas son una hermosa forma de capturar la belleza eterna de la naturaleza. En el Cafetín de la pastelería Trallero de Sariñena el arte y lo dulce se dan la mano en la exposición de Marina Bernad con sus flores secas.

En esta muestra, que se puede ver hasta el 22 de julio, los fondos, marcos y flores del Pirineo y Los Monegros, Marina los ha convertido en un arte donde la belleza deja de ser efímera para convertirse en eterna.

Tenía 7 años cuando empecé a recoger lirios, clavelinas, hierba de San Juan…, y las vendíamos por las casas”, recuerda Marina de cuando vivía en Escuaín. “Llegue a Sariñena con 9 años, por lo que me considero sariñenese, y unos pocos años más tarde recogíamos flores y hierbas con Francisco Villellas y Aurora Riera y así surgieron nuestros primeros fascículos en el Quio, que luego agrupamos en un libro”.

También hicieron otro libro con plantas silvestres de la sierra de Sijena, “donde contábamos con la colaboración del colegio y el Ayuntamiento”.

Esta propuesta, singular y extraordinaria nunca se había expuesto en el complejo universo de la pastelería Trallero, donde los originales cuadros artesanales de Marina conviven con armonía y naturalidad. “Las plantas, una vez secadas las pego en cartulinas especiales, pinto los marcos que luego finalizo con una pátina, para darles una textura vintage y aquí podéis ver el resultado”, apunta la creadora cuya inspiración trasciende la simple observación de la naturaleza.

Cada flor, cada hierba, que elaboro tiene su propio significado y su propia historia y ofrece a los espectadores imágenes inolvidables”, en este caso a través de 18 cuadros entre los que Marina destaca, “el de la Carlina”, una planta herbácea y perenne que en raras ocasiones supera los setenta centímetros de altura y que recibe diversos nombres: carrasquillas, carlinas, carpazos o ajonjeros. “En la mitología pirenaica y vasca hay una preciosa leyenda que narra como Amalur -la madre Tierra- creó a esta planta para proteger a los humanos a partir del ocaso, cuando el sol se retiraba a descansar. Al parecer su hermosura y perfección geométrica provocaba que las brujas y los espíritus malignos la confundiesen con el astro rey y huyesen despavoridos”, detalla Marina que la ha expuesto en relieve, como si fuera una escultura exquisita o una valiosa pieza de orfebrería.

Los dieciocho cuadros representan para su autora una sensación de bienestar. “Empleo muchas horas y cuando los termino y observo, siento como si hubiera tenido un hijo”, expresa, y apunta sobre esta forma hermosa y duradera de preservar la naturaleza y expresar creatividad que va a haber más exposiciones. “Con Villellas estamos haciendo un herbolario. Ahora, por ejemplo, las jaras están florecidas en la sierra de Villanueva de Sijena, y sería ideal exponer en el Museo La Laguna o en la sala de exposiciones del la Casa de Miguel Servet en Villanueva de Sijena”.