Cultura

FESTIVALES

Sahara Colour Rice, más de una tonelada de solidaridad en Campo

Los kilos de arroz y los lápices de colores se enviarán a los campamentos de refugiados

El Sahara Colour Rice en imágenes
El Sahara Colour Rice en imágenes
E. F.

El festival Sahara Colour Rice ha logrado recaudar más de una tonelada de arroz y lápices de colores que se enviarán a los campamentos de refugiados saharauis tras una jornada en la que la lluvia no evitó que la mayoría de las actividades se desarrollaran con normalidad. Como explicaron desde la organización en un comunicado, "pese a las tormentas que asolaron la villa de Campo desde el mediodía hasta entrada la noche, la gente del pueblo y sus alrededores no defraudaron y llenaron hasta los topes el local social del municipio, que fue cedido por el Ayuntamiento ante la imposibilidad de celebrarlo en su lugar habitual, la llera del río Ésera. Y es que este festival nos demuestra año tras año que, a pesar de los obstáculos con los que nos encontremos, la solidaridad siempre se abre camino, sea contra viento, marea o, en nuestro caso, tormentas".

El objetivo de este festival solidario, "visibilizar la situación de los campamentos de saharauis y apoyar su desarrollo y bienestar", marcó la jornada ya con la entrada al mismo, que se paga donando un kilogramo de arroz y lápices de colores.

Las charlas y las múltiples actividades diurnas, dieron paso a los conciertos y el folk oscense de El Verbo Odiado se encargó de dar los primeros acordes para levantar al público congregado en el salón social. Después, fue el turno de Komando Komare y su flamenco, que con sus melodías y ritmos alegres despertaron el duende a más de uno. Con la llegada de la medianoche fue el turno de las rimas de Rapsusklei, todo un referente del rap aragonés que volvía al festival tras haber participado en ediciones pasadas, al igual que los Komando Komare. Las últimas actuaciones corrieron a cargo de Dj Ladyfunk, que recientemente fue nombrada la mejor dj de todo Aragón y demostró el porqué de este reconocimiento, mientras que Dj Fuster se encargó de hacer las últimas mezclas para bajar el telón de esta edición entrada la madrugada.

Se cerraba así una intensa jornada que empezó con una sesión de yoga con más de una veintena de participantes y un descenso en rafting a cargo de la empresa Agualate, que lograron llenar más de cinco balsas. Luego fue el turno de las actividades infantiles en el patio del colegio Cerbín y de la primera charla, a cargo de Samuel González, de la organización del festival, y de Ruth Franco, presidenta de la asociación Alouda, que explicaron tanto los orígenes del festival y su evolución con el paso de los años, cómo la colaboración de ambas entidades y el trabajo que hacen en los campamentos de refugiados y su situación actual. En la charla se hizo uno de los anuncios más importantes de esta edición, que es la voluntad de celebrar un festival de poesía saharaui en los mismos campamentos.

El programa incluyó sesión vermut y el concurso de paellas, con 22 grupos y 300 participantes y amenizado por las mezclas de los Gourmeet Brothers, así como la sesión de sobremesa. Por la tarde, hubo pintacaras infantil y la segunda charla del festival, que trató sobre la atención psicológica que se hace en los campamentos de refugiados que corrió a cargo de la doctora Marta Guarch-Rubio y la participación telefónica de la directora de departamento de salud mental del ministerio de Salud de los campamentos saharauis, Dumaa Mohamed. Paralelamente, durante toda la jornada se instalaron varias exposiciones fotográficas sobre el día a día en estos campamentos de refugiados y se habilitaron varias food-trucks y puntos de venta con las camisetas de recuerdo de la edición de este año del festival, así como libros sobre la situación del Sahara Occidental y productos de artesanía gentileza de Alouda, además de pulseras y demás objetos decorativos hechos a mano por los estudiantes del colegio Cerbín.

Desde la organización del festival manifestaron su satisfacción por cómo se desarrolló esta edición. "Por la respuesta que ha tenido la villa de Campo y sus decenas de voluntarios para poder celebrar esta edición en condiciones, ya que sin su apoyo hubiera sido imposible. Al mal tiempo buena cara se dice normalmente, y este sería el resumen perfecto de cómo vivimos la jornada de ayer. Por todo ello, infinitas gracias a todas las personas que aprovecharon su fin de semana para venir al festival, a todos los particulares, empresas, negocios y colectivos que de una forma u otra han colaborado por haber hecho posible esta edición y a los que han difundido por todos los medios posibles la labor que hacemos", apuntaron mientras anunciaron que ya preparan la próxima edición.