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Capacidad y potencia: Delicado equilibrio

El deportista tiene que trabajar sobre la capacidad aeróbica y la anaeróbica

Capacidad y potencia: Delicado equilibrio
Capacidad y potencia: Delicado equilibrio
S.E.

Nuestro organismo obtiene energía por distintas vías, por distinta secuencia de reacciones químicas. Así, los músculos, para contraerse y relajarse tienen cuatro vías bien diferenciadas: a) oxidación de las grasas (aeróbica); b) oxidación de los HC (aeróbica); c) glucólisis anaeróbica (anaeróbica láctica); d) combustión del ATP y PC (anaeróbica aláctica). A ello le podríamos unir la oxidación de las proteínas, que también pertenecería a las vías aeróbicas.

Las cuatro vías de obtención de energía se pueden mejorar en dos direcciones: su capacidad y su potencia.

Por capacidad, entenderíamos la cantidad de energía total que cada vía es capaz de darnos (hasta que se agotase). Cuando hablásemos de potencia, nos estaríamos refiriendo a la máxima cantidad de energía en un momento determinado (en el pico máximo).

Comparándolas, nos daríamos cuenta de que la capacidad de las vías (cantidad total que nos aportan) iría de mayor a menor en el mismo orden enumerado: la que más, la oxidación de las grasas (que nos puede dar energía de forma prácticamente inagotable) y la que menos, la combustión de ATP y PC (que nos puede dar energía durante unos segundos).

Esto es: las vías aeróbicas tienen una capacidad mayor que las anaeróbicas.

Al hablar de la potencia, se invertirían las tornas, donde la oxidación de las grasas sería la menos potente (menor cantidad de energía en su pico máximo) y la combustión del ATP y PC con la mayor cantidad de energía por unidad de tiempo.

En resumen: las vías anaeróbicas tienen una potencia mayor que las aeróbicas.

Por lo tanto, si queremos desarrollar la capacidad aeróbica y la anaeróbica, deberíamos de centrarnos en vías metabólicas diferentes, donde los estímulos para mejorarlas, son muy distintos: mejorar la capacidad aeróbica (de las grasas o de los HC), requiere de inversión de minutos e incluso horas en una sola sesión, mientras que mejorar la capacidad anaeróbica (láctica o aláctica), se desarrolla mediante series que duran segundos, a intensidades máximas, con grandes recuperaciones entre ellas.

Así las cosas, a nivel de entrenamiento y máximo rendimiento individual, se hace muy difícil mejorar ambas variables al máximo, al mismo tiempo, ya que están en espectros distintos en lo que se refiere al metabolismo.

Un ejemplo nos ayudará a entenderlo: un atleta de 400m lisos, para rendir al 100%, ha de desarrollar su capacidad anaeróbica láctica, y uno de 200m su capacidad anaeróbica aláctica; por otro lado, los deportistas que han de basar sus mejoras en el desarrollo de la capacidad aeróbica, serían especialistas en pruebas que van desde el medio maratón al maratón (aunque podríamos hablar de si los de 10000 m también tienen como punto clave de su rendimiento a la capacidad, o a la potencia).

Pues bien, está claro que no hay atletas que sean campeones olímpicos en un 400 y en un maratón, porque llevar al máximo al entrenamiento de la capacidad anaeróbica, es incompatible con llevar al máximo la capacidad aeróbica.

Por supuesto, que dependiendo del deportista, se pueden hacer planificaciones que desarrollen ambas variables en una misma persona durante una temporada, pero hemos de tener en cuenta que no será posible llegar al 100% de ambas por la contraposición de estímulos que ello requiere y la afectación sobre el metabolismo y por ende, sobre las fibras musculares ST y/o FT.

Lo que sí es positivo, y puedes añadir en tus entrenamientos, si eres un deportista que practica alguna especialidad de resistencia (triatlón, ciclismo, carrera a pie, ultratrail, esquí de fondo, etc.), es que los entrenamientos en zonas aeróbicas (Zonas 1 a 5), deben de combinarse con estímulos en zonas altas (Zona 6 y Zona:7, ambas anaeróbicas), algo positivo y necesario para llevar al máximo el rendimiento de cualquier persona.

Y es que, cuanto más se investiga, más se observa que en la planificación deben de incluirse estímulos de todas las intensidades, ya que, en pruebas de larga duración, el organismo llegará a necesitar de todos sus recursos para alcanzar su mejor versión en la competición, máxime si es de larga distancia.

Así que, querido y querida deportista, adereza tu temporada con pinceladas de "todos los colores", porque seguro que de esa manera, alcanzarás niveles de rendimiento que antes no habías conocido.

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