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ATLETISMO - BODA

Una boda olímpica para María José Pueyo, una atleta de época

La serrablesa se casó en agosto con Roberto Clavijo, su liebre en muchas competiciones

Una boda olímpica para María José Pueyo, una atleta de época
Una boda olímpica para María José Pueyo, una atleta de época
S.E.

HUESCA.- Una boda olímpica para una atleta olímpica. María José Pueyo disfrutó a finales de agosto el momento más feliz de su vida cuando contrajo matrimonio con el también atleta Roberto Clavijo, acompañante y escudero de lujo de la serrablesa en muchas de sus competiciones.

Todo empezó el 3 de noviembre de 2019. Nuestra pareja protagonista se fue a Nueva York para correr el maratón. Al llegar a meta después de 42 kilómetros Roberto sacó un anillo que llevaba escondido y le pidió matrimonio delante de corredores y fotógrafos. Un momento que María José, emocionada, recuerda como "grande e ilusionante".

Aquel instante fue para la atleta el sueño hecho realidad. Llevaba años pensando en casarse y por su cabeza estaba la idea de hacerlo "de blanco, por la iglesia y con una persona que quisiera tenerme a su lado toda su vida".

La boda se planeó para mayo, pero se aplazó por la pandemia y se fijó para finales de agosto. "Nuestra invitación de boda no fue la típica", indica María José. Llegó a través del correo electrónico y en ella los invitados tenían que responder a un cuestionario de cuyas respuestas iban a salir unos equipos para hacer unos juegos durante la boda. También aquí hubo cambio de planes, a causa de la pandemia la boda tuvo que reducirse y la competición se hizo entre las mesas sin contactos.

Tenía claro la serrablesa que el vestido tenía que ser de princesa de Disney. Era blanco con un toque personal, una rosa decreciente que ella misma hizo delante a juego con los zapatos, estilo Cenicienta pero en lugar de cristal de pedrería en rojo. El ramo también fue original y llamativo. Al no ser "muy de flores" y sí de chucherías, lo hizo de esta manera a juego con los zapatos. No fue lanzado como es costumbre "para evitar chichones" pero sí se entregó a los solteros y solteras una réplica con dedicatorias personalizadas "para demostrar que el amor siempre se puede encontrar independientemente de la edad que se tenga". "El amor existe, la felicidad existe, lucha por tus sueños, vive el momento, yo soy real y no soy perfecta, el que la sigue la consigue...", fueron esas frases de terapia emocional.

El enlace tuvo lugar en la iglesia de Montecanal, en Zaragoza, con un párroco, Rubén, que cumplía los años el mismo 16 de marzo de María José. Y la rúbrica en la ceremonia la puso Diego Cabeza, cuñado de Roberto, que hizo una sublime semblanza de los novios. Como mandan los cánones de la nueva normalidad, todos con mascarilla. Felicidades, amigos.

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