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Martí Vigo del Arco: “El esquí es más técnico, pero en la bici es importante la estrategia”

Nacido en Sesué, en el Valle de Benasque, dejó el deporte de invierno para subirse a la bicicleta, un cambio necesario tras años de mucha “presión”

Martí Vigo
Martí Vigo
S. E.

LA DECISIÓN del joven deportista olímpico Martí Vigo del Arco de bajarse de los esquís y subirse a la bicicleta sorprendió a sus seguidores dentro y fuera del Valle de Benasque -aunque nunca dejaron de apoyarle-, pero fue sin duda un cambio necesario después de años de mucha “presión”. Los Juegos Olímpicos de Pyeong-chang de 2018, en los que participó como esquiador de fondo con el equipo español, marcaron un antes y un después en una carrera deportiva fulgurante que, tras un cambio de rumbo, sigue creciendo ahora sobre las dos ruedas de la mano del equipo profesional italiano Androni Giocattoli-Sidermec.

“No fue un cambio radical. Vino por un cúmulo de circunstancias. Necesitaba tranquilidad, un año más relajado después del estrés de la competición, una situación familiar complicada, mis estudios de fisioterapia en la Universidad. No estaba disfrutando. Era muy joven y tenía mucha presión”, confiesa este joven deportista, nacido en Sesué, en el Valle de Benasque, en cuya estación de Llanos de Hospital comenzó a esquiar en 2000, con solo 3 años de edad.

Como esquiador de fondo, destacan sus notables participaciones en campeonatos del Mundo Júnior, que le valieron el premio Carolina Ruiz que otorga la Federación Española al mejor deportista con proyección. Después, vino la Copa del Mundo y su participación olímpica, en 2018, culminando un nivel de exigencia deportiva máximo.

“Necesitaba afrontar un año más tranquilo. No tenía un plan estricto y lo que me apetecía era salir en bici. Mi novia estaba en un equipo profesional femenino y empecé a salir con ella. Cada vez me encontraba mejor físicamente sobre la bici y me decidí a hacer algunas carreras”, recuerda sobre sus primeros pasos en el mundo del ciclismo el pasado año.

“No tenía un plan estricto y lo que me apetecía era salir en bici”

Sus buenos resultados en el Campeonato de Aragón, tras el que contactaron con él varios equipos “amateur”, y luego en la Copa de España, donde participó con un equipo navarro con el que hizo un buen resultado, fueron fundamentales. “Se empezó a correr la voz y algún equipo se interesó y me ofrecieron la posibilidad de pasar a profesionales. Son trenes que igual pasan una vez en la vida y hay que cogerlos y ahora estoy encantado”, explica.

Su salto de los esquís a la bici ha sido más natural de lo que pueda parecer, ya que la esencia de ambos deportes es similar. “La forma de vivir es la misma, con planes específicos de entrenamientos, exigencia. El esquí es más técnico, pero en la bici es importante leer la carretera, la estrategia, saber prever la colocación. Este año -asegura- es para aprender, para fijarme en todos los detalles compitiendo y entrenando”. Mientras tanto, trabaja físicamente para adaptarse al prototipo de ciclista. “He perdido casi 7 kilogramos y tengo que perder un poco más y estabilizarme”, comenta.

“He perdido casi 7 kilos y tengo que perder más”

Martí Vigo debutó como profesional ese año 2021 en Eslovenia con su equipo, el italiano Androni Giocattoli-Sidermec. Una desgraciada caída la víspera de la prueba por un fallo de la bicicleta enturbió la experiencia. “La primera carrera casi que fue en Turquía, porque en Eslovenia la caída no me dejó correr. Eran ocho días y no sabes cómo va a reaccionar el cuerpo, son muchas jornadas de esfuerzo y en estos primeros meses de temporada no sabes. Pero como experiencia fue una pasada y con el equipo, muy bien. Estoy aprendiendo mucho”.

El siguiente compromiso deportivo con su equipo le ha llevado a Ruanda, tan solo una semana y media después de volver de Turquía. “Vuelvo muy contento. Ha sido muy duro, pero muy chulo todo. Se trataba de ayudar al equipo y hemos conseguido un buen puesto en la general”, explica.

Esta transición tranquila del esquí al ciclismo ha ido en paralelo a un crecimiento personal de Martí Vigo. “Me fue muy bien. Estoy con muchas ganas de hacerlo todo lo mejor posible. A medida que pasan los años, procuro no ponerme tanta presión y lo sé gestionar mejor”, confiesa satisfecho de sus avances, también en el plano personal.

“Procuro no ponerme tanta presión y lo gestiono mejor”

Como cualquier ciclista, sueña con hacer una gran vuelta, pero prefiere ser prudente y pensar en el día a día. “De momento, soy muy nuevo en esto, acabo de llegar y hay que ir poco a poco”.

Martí Vigo se sorprendió por la repercusión de su salto del esquí al ciclismo. “Tuvo mucho eco, pero la gente muy bien. No he sido el primer esquiador olímpico que se pasa a la bici. Y en el Valle la gente me ha apoyado mucho”.

“En el valle de Benasque me han apoyado mucho”

Sigue esquiando siempre que vuelve a casa en invierno, donde continúa disfrutando del fondo y de la travesía y recomienda la zona el resto del año para la bicicleta. “En invierno, con la nieve y el frío es más difícil, pero en verano es ideal entrenar con la bici en el valle de Benasque, con puertos y altura”, dice, ansioso por regresar en las próximas semanas.

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