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El deporte combate la pandemia como un bien necesario y seguro

El curso de las actividades tuteladas por el PMD está tocando a su fin con “valentía y generosidad” de los alumnos

Carmen Larré, Lali Laliena, Eduardo Piedrafita y Mamen Tornil, socios de la cooperativa SCLAFRAA.
Carmen Larré, Lali Laliena, Eduardo Piedrafita y Mamen Tornil, socios de la cooperativa SCLAFRAA.
S.E.

Valientes y generosos. Así califican desde SCLAFRAA (Sociedad Cooperativa Limitada de Actividades Físico-Recreativas Alto Aragón), que gestiona las actividades deportivas tuteladas por el Patronato de Deportes de Huesca, la fidelidad que han mostrado los participantes en los diversos cursos celebrados en la temporada que está en su recta final y que ha estado marcada por la pandemia de la covid-19.

Un año difícil, especial y diferente que ha contado con 2.156 participantes en las diferentes propuestas. Algo más de un millar menos que la campaña 19-20, que contó con 3.230 deportistas.

Hay que tener en cuenta que no han podido acudir a residencias de ancianos, al psiquiátrico y a la Cruz Blanca, y tampoco a hacer las actividades extraescolares en los colegios, de ahí esa disminución en la nómina de participantes. Además de que desde noviembre a febrero se tuvo que “cerrar” de nuevo por las restricciones.

Lali Laliena, Carmen Larré, Mamen Tornil y Eduardo Piedrafita son los cuatro socios que dirigen la cooperativa y que cuentan con una docena de técnicos y monitores para las diferentes actividades que realizan y que en este año lleno de complejidades no se ha detenido. Así, una labor continuada desde 1987, tres largas décadas de trabajo al servicio de la sociedad oscense.

“Nos hemos puesto las pilas”, destaca Lali Laliena, “la gente ha sido fiel, valiente y generosa. Todo lo que hemos hecho ha estado acompañado de todas las medidas de seguridad, sin tocar el material, con distancias y mascarillas y con los protocolos exigidos para cumplir la normativa. El noventa por ciento de los cursillistas, muchos mayores, están ya vacunados y eso también ayuda”.

Además, no solo se están realizando actividades online sino que se han utilizado escenarios alternativos. El frontón de San Jorge, el cerro, el parque Miguel Servet, el aula de Almériz o el patio del colegio Pedro J. Rubio son algunos ejemplos.

Los adultos, ejercitándose en el Parque.
Los adultos, ejercitándose en el Parque.
S.E.

“Ha cambiado todo y el Ayuntamiento ha hecho un gran esfuerzo para mantener los grupos, aunque en algunos casos hayan sido muy reducidos”, destaca Laliena, en señal de agradecimiento por haber permitido bajar el ratio de esos grupos.

Al comienzo del curso había interrogantes. “Algunos venían escépticos, pero no tardaron en darse cuenta de que con las medidas que tomamos se podía trabajar con tranquilidad. Todos han terminado muy contentos y ha habido mucha gente que está llamando por las ganas que tienen de retomar la actividad el próximo año”, afirma.

La relajación y pilates han sido las actividades estrella online de las que lleva Lali Laliena, pero el mantenimiento de los adultos, de 30 a 60 años, ha puesto de manifiesto las ganas de seguir en forma y un estado físico impecable. “Tenemos un señor de 72 años que hace a diario 50 kilómetros en bici y 30 andando”, observa con admiración.

“Ha sido un año para escribir un libro, pero siempre con una sonrisa y en un ambiente muy agradable. Además, cerramos el curso sin haber tenido ningún caso de covid, ni de monitores, ni de profesores, ni de alumnos. Nadie se ha contagiado”, subraya con orgullo y satisfacción Lali Laliena.

A clase con andador o con el carro de la compra

Carmen Larré se encarga de dirigir la gimnasia de los mayores, a partir de los 60 años y hasta los 92, un abanico muy grande y con tres niveles.

Por un lado, el llamado “nivel alto”, en el que se encuentran las personas más jóvenes, recién jubilados en muchos casos y que vienen de la gimnasia de mantenimiento, con lo cual “pueden adaptarse a todas las posiciones”.

Adultos y mayores han encontrado una válvula de escape para mantener la actividad física.
Adultos y mayores han encontrado una válvula de escape para mantener la actividad física.
S.E.

El “nivel medio” incluye a quienes no pueden adoptar todas las posiciones y tienen que desenvolverse de pie, en silla o caminando por la dificultad que entraña echarse al suelo y levantarse.

Y el “nivel suave” es el que se dirige a quienes no pueden hacer desplazamientos fluidos y tienen problemas de movilidad, de ahí que recurran a la actividad mediante música, de pie, en silla o movilizándoles.

Comenta Carmen Larré que hay personas que llegan a clase con andador e incluso sustentadas con el carro de la compra.

“Huesca es una ciudad super activa. La pandemia marca un antes y un después. La vulnerabilidad que ha habido es por la acción del envejecimiento. Pero igual que son vulnerables son tremendamente activos. Ha sido un año difícil e intenso y por eso solo tenemos palabras de agradecimiento”, subraya Larré.

Gratitud que muestra “a las personas mayores que han salido a la calle a hacer deporte y que se preocupaban más de mí y de las cuatro horas que estaba de pie que de ellos mismos. Valoraban la importancia que para ellos tenía salir de casa y me decían que qué mejor que conmigo para dirigir los movimientos”.

Todo ha llevado, añade, “una gran carga emocional” e incide en lo expuesto por Lali Laliena, “nos hemos reinventado para poder llevar a cabo la actividad relacional e interactual ante la pandemia” porque el objetivo, en fin, era “unir el cuerpo y la mente”.

Carmen Larré hace un llamamiento a todas aquellas personas mayores que no han salido de sus casas por miedo o el miedo de sus familias para animarse a salir -con el alivio de estar ya vacunadas- porque, proclama, “la actividad que hacemos es super segura, hemos sido super estrictos con los protocolos después de leer con lupa todos los BOA para poder seguir trabajando”.

Afirma Larré que la actividad física es “un bien de primera necesidad” y que estar encerrados en casa “seguramente no se van a contaminar pero se van a agudizar enfermedades propias del inmovilismo. El confinamiento y el aislamiento es el mayor castigo. Los mayores han dado la vida por nosotros y no salir les puede hundir”.

Carmen Larré, con uno de los grupos de mayores que dirige.
Carmen Larré, con uno de los grupos de mayores que dirige.
S.E.

También pone el acento en la labor de Jorge Ascaso, director técnico del Patronato de Deportes por su implicación ya que “entre todos hemos formado un gran equipo para hacer las actividades en una situación tan difícil ya que, además, en su caso no se han podido hacer clases online y todas han sido presenciales con grupos reducidos. Incluso en los momentos de confinamiento “les hice un folio con unos dibujos en los que les explicaba lo que tenían que hacer en casa”.

Carmen Larré muestra el “orgullo por la empresa a la que representamos -el Patronato de Deportes- y a su capitán, Dani Ascaso, que ha estado navegando contra viento y marea y ha llevado el barco a buen puerto” y ve con optimismo el futuro, “poco a poco se van a recuperar los grupos que había antes de la pandemia, de esta salimos seguro y los mayores piensan lo mismo”.

Recuerda, además, lo que ha significado la pandemia para los mayores. “Muchos han vivido la guerra y calamidades, pasaron hambre, pero se tenían unos a otros. Ahora no han visto ni al enemigo”.

Y en ese capítulo de agradecimientos, apunta también a los trabajadores de la empresa, la mayoría gente joven “que se ha cuidado de forma extrema para no contagiarse ni contagiar”, también “a la fidelidad de los que han venido por entender que la actividad física es un bien necesario” y anima, en fin, “a volver a quienes no han estado”.

Coreografía online

Mamen Tornil se ha encargado de dirigir los cursos de danza-jazz online y también muestra su satisfacción por el desarrollo de la actividad. “La gente ha respondido de maravilla, el miedo es muy libre y hay que respetar a todo el mundo y esperar al curso que viene para volver a la normalidad. El balance es totalmente positivo, la actividad ha continuado y en el último trimestre ya la hemos podido hacer presencial, con un aforo limitado a doce personas en Almériz”, comenta.

Las clases online de relajación, pilates o danza-jazz han estado a la orden del día.
Las clases online de relajación, pilates o danza-jazz han estado a la orden del día.
S.E.

Valora la adaptación a las circunstancias cuando las clases eran online y los alumnos tenían que realizar la coreografía. “Con un silla hacíamos los ejercicios de barra”, observa, y sobre todo pone el acento en que “hemos podido hacer toda la técnica, conscientes de las limitaciones, y nos quedamos también con las ganas que tiene la gente de recuperar la normalidad”.

Tenis y pádel han crecido

La ventaja de hacerse al aire libre ha propiciado que el tenis y el pádel hayan sido las actividades que más han crecido durante el curso. Eduardo Piedrafita destaca que “la gente ha respondido más de lo normal. Lo que antes podía ser una desventaja por combatir el frío o el calor, se ha convertido en un factor muy favorable al poder estar al aire libre y con todas las medidas de seguridad”.

En este sentido también agradece el esfuerzo del Patronato Municipal de Deportes “por las facilidades que ha dado, reduciendo número de grupos pero doblando las pistas, y siempre manteniendo las distancias de seguridad y el espacio”.

Como socio de la cooperativa, y rubricando lo que dicen sus compañeros, también llama la atención para que las personas mayores salgan de casa “y que los hijos dejen salir de casa a los mayores para hacer deporte” porque, como muchos decían “un año de los jóvenes son una losa de veinte para nosotros y tal vez no nos queda tanto de vida”. 

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