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Tamara Vázquez Miguel: Una vida marcada desde niña por el deporte

Estuvo quince años practicando el bádminton, desde hace casi nueve canicross, ha hecho carreras de montaña y prepara un triatlón Ironman en Kazajistán

Tamara Vázquez Miguel
Tamara Vázquez Miguel
S.E.

A Tamara Vázquez Miguel (Huesca, 1990) le gusta leer -“me viene de la Filología”- y en su casa de Nueno no tiene tele ni juegos de mesa, pero no faltan los perros, las bicis… “El deporte -dice- es mi hobby, mi vida, mi pasión y, si puedo hacerlo con los perros, mejor”.

Tuvo una infancia “familiarmente muy agradable” y creció junto a su hermano “como una buena hermana pequeña”. Su vida está vinculada al deporte desde que era muy niña. “Con dos años no andaba, tenía músculos vagos y enseguida me llevaron a rehabilitación”. Ya en el colegio Pío XII, “me inscribieron en gimnasia rítmica, fútbol…, en todo tipo de deportes, para que se fortalecieran los músculos”.

En el IES Lucas Mallada, el profesor de Educación Física Ricardo Constante la llevó al bádminton y, tras el bachillerato, “hice a la vez en Zaragoza dos carreras, Filología Hispánica y Filología Clásica”. Para poder entrenar con el Club Bádminton Huesca, “iba y venía cada día de Zaragoza, y competía a nivel nacional con el equipo. Fue una experiencia muy gratificante para mí sacarme dos carreras, el máster y disfrutar de los años de universitaria y estar en un equipo de máximo nivel de bádminton”. Unos 15 años practicando este deporte, siendo varias veces campeona de Aragón (individual y mixto), y la número 2 del ranking nacional alguna temporada.

Acabó la carrera y se dedicó a la enseñanza (Lengua y Literatura). Primero en institutos concertados de Zaragoza, después un año en Salesianos de Monzón, “hasta que pude opositar y aprobé las primeras oposiciones de profesora de Secundaria, pero fui la primera que se quedaba sin plaza y empezó mi vida de interina en Sabiñánigo, Graus y hoy en día estoy en el Pirámide de Huesca”. Con el trabajo se complicó la práctica del bádminton y a los 23 años le regalaron una braco weimar -‘Diana’-, “que me descubrió un deporte nuevo, el canicroos”. De nuevo, “el vínculo que desde pequeñita” tenía con los perros.

El cambio del bádminton al canicross, que solo se practica en invierno, fue gradual. “Fui viendo que hacíamos muy buenos resultados en canicross, que era un deporte nuevo, empecé a salir a nivel nacional y a entrenar de forma regular el atletismo, y dejé el bádminton. Nos quedamos terceras en canicross, nos clasificamos para el europeo y poco a poco hemos ido creciendo y subiendo de nivel. Ha sido una experiencia increíble”. Con ‘Diana’ quedaron terceras de España este año y se han clasificado para el Europeo de Italia y el Mundial de Canadá, en octubre próximo, pero su perra tiene ya 9 años “y les dejan correr solo hasta los 10”. Como alternativa, ya tiene a ‘Kona’, un ‘european sled dog’.

En verano Tamara solía hacer carreras de montaña, pero su pareja está más ligada con el triatlón y ella está preparándose para un triatlón Ironman que tendrá lugar en Kazajistán, en agosto. Se nadan 3,8 kilómetros, se va en bici de carretera 180 kilómetros y se hace un maratón corriendo. Casi nada. Hasta que empiece el curso, todo deporte. 

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