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CICLISMO / VUELTA A ESPAÑA

Champoussin sorprende

Victoria del francés ante la indecisión de los favoritos y lamentable espectáculo de ‘Supermán’ López, que se retiró por una rabieta

Champoussin cruza la meta en solitario tras un agónico ataque a kilómetro y medio de la meta.
Champoussin cruza la meta en solitario tras un agónico ataque a kilómetro y medio de la meta.
EFE

En el indeciso juego final del último kilómetros entre los favoritos de la Vuelta se coló por sorpresa el francés Clement Champoussin (Ag2r Citrôen), quien se dejó de florituras y atacó con fuerza para apuntarse la victoria más importante de su vida, la primera en el World Tour.

Enric Mas afrontará la crono final de Santiago a 2.38 minutos de Roglic, y el australiano Jack Haig (Bahrain) es el nuevo inquilino del tercer escalón a 4.48, desalojando al colombiano Miguel Ángel López, quien fue protagonista de una extraña y polémica espantada en plena carrera. Se bajó de la bici y nadie le convenció para seguir. Se largó.

La esperada clásica había despertado mucho interés por aquello de concentrar 5 puertos en los últimos 90 km. Costó mucho que se formara la fuga, pero al final se juntaron 16 corredores, con el rey de la montaña Storer dispuesto a rebañar puntos en los puertos.

Las diferencias fueron de escándalo, hasta los 12 minutos, pero el Ineos empezó a tirar del pelotón con fuerza y la ventaja empezó a desplomarse. Storer pasó en cabeza por los altos de Vilachan (3a) y Mabia (2a) y Mougas (1a). Objetivo cumplido.

La carrera cambió subiendo el Alto de Mougás, donde se movieron los favoritos. Concretamente atacó Bernal, neutralizado por Roglic, y luego lo intentó Yates. De nuevo intervino el esloveno para seleccionar un grupo junto a Haig, Mader, Mas y Yates. En la cima ya tenían 38 segundos sobre al grupo de López y Bernal.

Camino del Alto de Prado Haig ya era tercero en la general y Yates cuarto. Debacle de López. Hundido y en caída libre en la general. Su suerte estaba echada.

En la cima del Prado, penúltimo puerto, mandaba el surafricano Gibbons con escaso margen. En ese momento Superlópez entró en un ataque de pánico, o de capricho. Supermán se bajó de la bici, quería dimitir. Su director trató de convencerle para que siguiera, incluso Imanol Erviti. Finalmente, el conquistador del Gamoniteiru decidió tirar la toalla. Un espectáculo en plena carretera con pocos precedentes en el ciclismo profesional, a una jornada del final de la Vuelta, sin motivo aparente.

Finalizado el gran “show” de López, empezó la lucha por la etapa. El grupo de favoritos fue cazando a los componentes de la fuga en la subida al Castro de Herville. La victoria parecía que se iba a decantar por la alta jerarquía, pero los grandes a veces se confían.

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