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SENDERISMO/ PEÑA GUARA

Ermitas, molinos, olivos y viñas del Somontano en la aventura del grupo Rutas

Los excursionistas disfrutaron de un paseo por el monte entre Salas Altas y Colungo

El grupo Rutas por la provincia de Peña Guara, durante su caminata del fin de semana pasado.
El grupo Rutas por la provincia de Peña Guara, durante su caminata del fin de semana pasado.
Peña Guara

El pasado domingo el grupo Rutas de Peña Guara nos acercamos al Somontano dispuestos a disfrutar de un buen paseo por el monte entre Salas Altas y Colungo, el día, fresco y despejado se presentó perfecto.

Comenzamos la ruta en Salas Altas por la empinada senda que asciende sinuosa hasta la ermita de origen románico de la Candelaria, desde la que pudimos admirar una preciosa vista del somontano con el pueblo a nuestros pies, tras descansar de la subida y admirar el paisaje continuamos el recorrido por el camino de la sierra PR71 que discurre ondulante entre campos de cultivo y vegetación característica de la zona, olivos, viñas, almendreras, carrascas, pinos, litoneros, romeros,…, todo adornado con los colores de la estación y el buen día resultó inmejorable.

Después de un rato de caminar, hicimos un alto en una zona aparente, para dar cuenta del almuerzo y seguir la ruta con el mismo ánimo, hasta que tras un buen trecho de senda pasando por la Sierra Alta, apareció entre el arbolado la estampa del santuario de Santa María de Dulcis, impresionante y preciosa construcción construida sobre base románica y muy bien cuidada.

En unas fajas laterales junto al santuario, se puede apreciar el “Bosque de los olivos”, que representa todo un muestrario de olivos con ejemplares impresionantes, representando las diversas variedades de oliveras de la zona, todo señalizado y muy bien explicado; así mismo en una faja superior pudimos admirar un enorme reloj de sol, “sol olearum”, construido en el suelo con una olivera para señalizar cada hora y su enorme saeta de 11 metros, todo en conjunto hace del santuario un lugar precioso y muy digno de visitarse.

Retomamos la marcha por una senda, que se ha abierto recientemente dentro de la Ruta del aceite, bien trazada y escalonada que nos hizo el tramo más agradable que la opción de la pista y que nos hizo llegar directamente al molino de Los Corrales, el molino, situado en el fondo de un pequeño barranco, está ahora sin techo y tiene prevista la restauración y conservación de todos los elementos ya que mantiene erguida y entera la gran piedra cilíndrica así como todos los mecanismos metálicos más modernos de la gran prensa de aceite.

Tras la visita al molino, salimos del barranco por una corta senda y dejamos atrás el vecino despoblado que le da su nombre, para tomar una pista que nos llevó hasta el barranco de Ramillar, tras el cual ascendimos por una buena pendiente para alcanzar un camino que en paralelo a la carretera nos llevó hasta la entrada de Colungo.

En ésta misma entrada del pueblo se encuentra la olivera milenaria de Nadal de variedad Royera que lleva el nombre de su dueño, a la que le dedicamos un buen rato de admiración y fotos, impresionante olivera con 8 m. de altura y 50 m2 de espacio, es un lujo para los sentidos.

Ya en Colungo comimos bien a gusto en el restaurante A’Olla y tras la comida nos trasladamos hasta Buera donde nos mostraron su impresionante almazara, su historia, funcionamiento, detalles del Torno y nos ofrecieron deliciosas catas del aceite de la tierra, inmejorable.

Terminamos la jornada, felices por todo lo vivido, agradecimos al dios sol su permanente y cálida compañía deseando ventura para todos y suspirando ya por la próxima jornada.

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