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RUGBY

Pilar Rico, una oscense en la élite del balón ovalado

Juega en el emblemático Cisneros y este fin de semana inicia la lucha por el título de la Liga Iberdrola

Pilar Rico, en una acción de un partido con el Cisneros.
Pilar Rico, en una acción de un partido con el Cisneros.
S.E.

Del baloncesto en Huesca a despuntar en el emblemático Club de Rugby Cisneros madrileño, un histórico de la Complutense, donde milita la oscense Pilar Rico, vigente campeón de la máxima categoría femenina nacional, la Liga Iberdrola, y que este fin de semana afronta la semifinal del torneo ante el Majadahonda.

Brillante en sus estudios -a sus 22 años está haciendo el Máster de acceso a la abogacía tras haber completado su carrera de Derecho- y también en el deporte. En Huesca se inició en el baloncesto en el colegio de El Parque, a las órdenes de Josan Pallás, y cuando pasó al instituto, en el Ramón y Cajal, siguió su formación con Abel Pardo, del que dice “ha sido el mejor entrenador que tenido, siempre ha estado preocupado por mí, le tengo mucho cariño y mantenemos el contacto”, hasta que tras la ESO y el Bachiller se fue a cursar sus estudios universitarios en Madrid.

Y fue en la capital de España cuando dio con la tecla del rugby, deporte estrella en la Complutense. Empezó en el colegio mayor Santa María de Europa, en la modalidad de Rugby 7. Le cogió el gustillo y se enroló en el equipo federado del San Isidro, aunque un mes después -estaba en 3º de Derecho- se pasó el prestigioso Cisneros, ya en época de pandemia y en el equipo de Primera Regional. Irrumpió con fuerza por sus buenas condiciones, tanto que el pasado verano hizo la pretemporada con la primera escuadra, la de la Liga Iberdrola. Tuvo una lesión en un dedo a finales de septiembre y estuvo parada dos meses. Cuando se recuperó, el entrenador confió en ella y se ganó la titularidad.

El pasado fin de semana concluyó la liga regular. El Cisneros, cuarto clasificado, se jugará el pase a la final con el Majadahonda en el campo de este último, primero de la liga. Se presume un encuentro igualado, como el que jugaron en diciembre y que acabó con una victoria de Majadahonda (22-29).

En el Cisneros juega de ala, una posición en la que lo que más se valora es la velocidad. “El baloncesto me ha dado muchas habilidades que he aplicado al rugby. Tener mucho manejo con las manos y sobre todo ser muy hábil con los pies a la hora de hacer fintas, cambiar de ritmo… Lo que más me gusta del rugby es correr y ensayar. El equipo trabaja para que ensaye el ala, lo cual es signo de la confianza que tiene el equipo en mí y lo que más placer da en este juego es poder hacer un ensayo”, señala Pilar Rico.

Los mejores manejadores y distribuidores son el medio melé y la apertura. Los alas, más que jugar con el balón, “tenemos velocidad. Todas las jugadas son para eso, concentrar la defensa en el medio del campo y dejar espacios libres fuera”.

Como deporte noble y de contacto, Pilar Rico indica que en el rugby femenino no ha visto broncas, más comunes en los partidos masculinos. Es más, observa, existe el “tercer tiempo”, la invitación del equipo local al visitante a comer y beber para confraternizar y olvidar lo sucedido en el campo.

La oscense destaca los valores del rugby. “Es un deporte en el que sufres mucho y siempre te sientes apoyado. El concepto de equipo, de apoyarse, de solidaridad con el compañero y de respeto está muy machacado y se siente mucho cuando juegas. Independientemente de que luego te lleves mejor o peor fuera, en el momento en que estás jugando hay mucho compromiso y es muy bonito. También impera la humildad, no están las típicas estrellitas. No se mueve mucho dinero, no se cobra”.

En el Cisneros hay cinco compañeras que forman parte de la selección española que se ha clasificado para el Campeonato de Europa. “Me encantaría, pero creo que aún me falta bastante técnica y peso. De momento es algo imposible. Igual dentro de unos años...”, comenta Pilar, que apuesta por continuar jugando porque su intención es quedarse en Madrid para seguir estudiando o trabajando.

Si está o no reconocido el rugby femenino, “es verdad que el rugby pregona unos valores de igualdad. Hasta los 16 años juegan chicos y chicas juntos, sin distinción. Desde los Sub-18, que es cuando se nota más el desarrollo físico, ya se distingue entre masculino y femenino. El femenino no está tan desprestigiado como otros deportes que tienen mucho más éxito a nivel de audiencia. Yo me he sentido mucho más infravalorada en el baloncesto que jugando a rugby. Cuando jugaba a baloncesto escuché comentarios de que el baloncesto femenino no valía para nada y que no había calidad, eso te sienta mal. Pero jugando a rugby ves que se trata igual el femenino que el masculino. Aunque es verdad que a nivel económico no se trata igual porque la mayoría de los equipos masculinos pagan a sus jugadores. En la selección española también ha habido un poco de debate estas últimas semanas porque se le estaban dando muchos más privilegios que al femenino, que va a jugar el Europeo. Creo que hay una brecha menor pero en la realidad sí hay algunas diferencias. Pero en conjunto en el rugby me siento menos discriminada y mucho más valorada”.

El “gen Rico”

Deportista de élite en su disciplina, Pilar tiene el “gen Rico”. Es hermana mayor de Manu, el joven jugador del filial del Huesca que ya ha debutado con el primer equipo azulgrana y prima hermana de Eva, la atleta que este mes logró en Omán la medalla de bronce en el Mundial de marcha con la selección. “A Manu siempre intento verlo cuando voy a Huesca. La verdad es que de fútbol no entiendo mucho pero sí le digo que siga trabajando, que confíe y que llegará su momento”, apunta, y sobre Eva, “la veo con mucha confianza en sí misma y que va a por todas”.

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