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esquí de montaña

Viajando sobre los esquís desde el Valle de Tena al de Ossau

El grupo de Peña Guara realizó su habitual alta ruta

Embalse de Respomuso
Embalse de Respomuso
S. E.

La mañana del sábado veintiséis deportistas arrancamos desde el embalse de la Sarra en Sallent de Gállego el largo periplo del fin de semana: la segunda Alta Ruta (dos días) de la temporada 2022 de la sección de esquí de montaña de Peña Guara.

Nuestro trayecto empieza recorriendo la larga pista que parte de la misma presa en dirección a la Cubetilla, pero las consecuencias de un invierno y comienzo de primavera de muy escasas nevadas nos obligan a los quince integrantes a iniciar el ascenso calzados con zapatillas y porteando en las mochilas no solo los esquís sino también las botas… un escenario siempre poco apetecible, pero cada vez más habitual en nuestras latitudes. Transcurrida más de una hora por fin podemos calzarnos todo el material y las zapatillas pasan a la mochila hasta casi el final de la siguiente jornada.

Ascenso suave por la Cubetilla con sol de justicia y últimas rampas de fuerte pendiente al collado del mismo nombre que nos obligan a descalzarnos los esquís para alcanzarlo. Aquí una parte del grupo pisará la cima del cercano pico de Sanchacollons y tras reagruparnos en el collado toca perder unos metros a pie hacia el norte antes de iniciar el descenso con esquís hasta el embalse de Respomuso. Encontramos en principio una nieve costra muy poco agradable, pero en la parte inferior nos desquitaremos un poco en los últimos giros.

Toca poner pieles de nuevo para alcanzar nuestro destino de hoy, el refugio de Respomuso, no sin antes pasar sobre los fracturados bloques de hielo que aparecen como consecuencia de la bajada del nivel del agua del embalse y proporcionan un entorno de lo más fotogénico.

Llegados al refugio es momento del ritual habitual en nuestras pernoctas: colocar todo el material a secar, ubicar cada cual su lecho y afortunadamente hoy con posibilidad de ducha caliente, un lujo. Larga tarde por delante para rehidratarse y conversar y esta vez con la estupenda sorpresa de una clase de yoga gracias a Ruth, nuestro más reciente fichaje. Tras la cena rapidito a la cama que, pese al adelanto de hora de esta noche, nos vendrá a despertar el guarda a las seis y media…

Amanece un día radiante y tras el desayuno y preparativos nos despedimos de tres integrantes del grupo que vuelven directas a la Sarra, por el camino de verano, debido a la lesión leve de una de ellas la víspera. El resto del grupo inicia el ascenso con cuchillas en los esquís por la nieve helada que cubre el barranco que baja del ibón de Vuelta Barrada y que después abandonaremos para situarnos al Oeste de la arista Le Bondidier, que se descuelga del Pico de la Frondella, nuestro objetivo inicial, a más de 800 metros de desnivel desde el refugio.

Tras el largo ascenso toca cargar los esquís y utilizar crampones y piolet para recorrer el corredor que nos ubicará en la arista cimera junto al Pico de la Frondella Central (secundario). Durante el ascenso las nubes se han ido acercando y han acabado por engullirnos, lo que aconseja renunciar a la cima del Pico de la Frondella (principal) para no tener una visibilidad en el descenso todavía más reducida. Recorremos unos metros la arista hacia el suroeste y la abandonamos descendiendo todavía a pie hacia el Oeste, hasta poder iniciar el largo descenso con esquís, en principio por nieve muy dura que irá mejorando conforme perdamos altura, lo mismo que la escasa visibilidad inicial. Descendemos paralelos a la arista Wallon, hasta que ésta se extingue y nos permite flanquear al Norte para alcanzar el Ibón Chelau y por su desagüe situarnos sobre el Ibón de Arriel Alto, no sin antes reunirnos con Pedro, que viene a nuestra búsqueda en sentido contrario.

Iniciamos aquí el segundo ascenso de la jornada, hacia el Collado del Palas, con pésima visibilidad, pero con un trazado inmejorable por parte de Pepín. Llegados a este punto toca afrontar el segundo descenso, en este caso hacia el refugio de Arremoulit, cerrado en estas fechas, de nuevo con mala visibilidad en la parte superior, pero que mejorará en breve y con mejor nieve que en el inicio del primer descenso.

Superado el refugio todavía tendremos que realizar una mínima subida antes de alcanzar el punto más bajo previo a afrontar el último ascenso de la jornada, en dirección al Col d’Arrious. Hace doce años que realizamos esta misma etapa y recordamos aquí lo dura que se nos hizo esta subida en un día de mucho calor, bien distinto al de hoy tras el paso por la Frondella; la mala visibilidad al menos ha traído consigo un menor desgaste.

Una vez en el collado toca disfrutar del último y largo descenso, siguiendo el fondo del valle en dirección a las cabañas de Soques. Apuramos la nieve descalzándonos los esquís varias veces hasta que la prudencia invita a cruzar el cauce del barranco y recuperar las zapatillas, que llevan en la mochila desde ayer por la mañana. El porteo final, como ya nos ha anticipado Pedro, es mucho más corto de lo que esperábamos, lo cual es una grata sorpresa. Cansados pero satisfechos alcanzamos las cabañas, donde contra pronóstico nos esperan hasta cinco vehículos de nuestros compañeros, que han venido a buscarnos, gracias a lo cual nos llevan a todos de vuelta a la Sarra con todo el material en un solo viaje; con gente así, da gusto ir a cualquier sitio…así que, en dos semanas, nos vemos de nuevo.

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