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montañismo/travesías pirenaicas de Sierra guara

Duro ascenso al Bisaurín con viento y mucho frío

Pese a las condiciones, la cima consintió el ascenso tras superar las palas de una nieve en buenas condiciones

El viento endureció la ascensión, pero la nieve estaba en buenas condiciones.
El viento endureció la ascensión, pero la nieve estaba en buenas condiciones.
Peña Guara

El macizo de Bisaurín está situado en la parte occidental del Pirineo aragonés, con sus 2669 metros de altura. Esta montaña ofrece a los montañeros retos y aventuras de varios niveles de dificultad por sus variadas pendientes. Nosotros en esta ocasión elegimos subir por la cara norte y bajar por la cara sur.

La cara sur es más frecuentada y también más sencilla de ascender en verano. En invierno o con terreno nevado como en esta ocasión supone una aventura de alpinismo que no te deja nunca indiferente, ya que las palas de nieve, de diversa inclinación, obligan a poner mucha atención a los montañeros que se atreven a ascenderlo.

Comenzamos la aventura... La previsión meteorológica nos había avisado de un tiempo variable que podía empezar por la mañana con pequeños chubascos, pero lo que más nos preocupaba era el fuerte viento que con alerta amarilla pronosticaba una jornada dura, y además las temperaturas previstas en la cima no eran nada halagüeñas, marcaban una mínima de -12° y una máxima de -7°. Y con esas condiciones salimos los 21 componentes de Travesías Pirenaicas de Peña Guara desde el refugio de Lizara, a más de 1.500 metros de altitud.

Después de asegurarnos de llevar todo el material necesario, nos disponemos a salir. Al principio vamos por una senda ascendiendo por el barranco que baja entre la peña de Bernera y el pico Bisaurín, pasando primero por el refugio de Fetás, donde echamos un pequeño bocado y nos ponemos los crampones. Al salir del refugio nos encontramos con una ventisca que apenas nos deja ver el camino. Ciertamente es la previsión que nos habían anticipado y nos hace pensar que va a ser difícil conseguir llegar a la cima en esas condiciones, pero aun así continuamos hasta la plana de Mistresa.

Con un frío y un viento impresionante, de esos que te cortan la cara, continuamos hacia el collado de Secús, y justo antes de ese collado, giramos a la izquierda por la canal de Mistresa, de gran inclinación, y aunque la nieve está en buenas condiciones hay que prestar atención porque un resbalón podría costarnos un grave accidente, por lo cual sacamos el piolet en previsión de una posible caída. Sin reblar seguimos avanzando hasta llegar al collado de Fetás. En este punto giramos a la derecha hacía una arista que nos deja en el hombro del Bisaurín. Antes de ese punto el viento sopla tan fuerte que nos hace tumbarnos de vez en cuando para no salir volando, pero curiosamente cuando salimos a la arista Cimera que hay desde el hombro al pico Bisaurín, el viento se detiene como por arte de magia y comienza a nevar.

En este punto solo nos queda ascender por la arista Cimera hasta la cumbre, así que después de reagruparnos nos ponemos inmediatamente en marcha hasta la cima. Una vez en la cumbre nos felicitamos de la aventura para ascender este pico, porque no ha sido fácil. Algunos componentes del grupo no pensaban llegar hoy, por eso se felicitan de haberlo conseguido.

Para el descenso elegimos la ruta de bajada por la cara Sur, más sencilla y amable con nosotros ya que en esta cara del macizo no sopla el viento.

Hoy nos han salido más de 1400 metros de desnivel y 7 horas de actividad. El resumen es que el universo nos ha traído lo que necesitábamos en cada momento. Buscábamos aventuras y nos ha traído una gran aventura, hemos conocido la naturaleza en su esplendor salvaje, y hemos superado la prueba, y el noble pico Bisaurín nos ha dejado ascenderlo, porque él y solo él es capaz de decidir a quién deja subir.

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