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Los andarines desafían a la lluvia, el viento, el frío y el barro en la Jorgeada 2022

El setenta por ciento de los casi 800 inscritos finalizan la prueba en Huesca, que mantiene y supera su espíritu tras dos años de parón

Organizadores y concejales, tras la tradicional plantación del árbol en el cerro de San Jorge.
Organizadores y concejales, tras la tradicional plantación del árbol en el cerro de San Jorge.
S.E.

HUESCA.- Con plena satisfacción después de mucho sufrimiento se cerró la 21 edición de la Jorgeada organizada por Os Andarines de Aragón. La tradicional prueba se recuperaba depués de los dos años de pandemia y lo hacía con el éxito que marcaban los 780 andarines inscritos, a los que se sumaban un centenar de voluntarios, que en esta ocasión tuvieron que esforzarse más a fondo que nunca.

La Jorgeada 2022 se ha convertido en todo un desafío por la lluvia, el barro, el viento y el frío. Una edición plagada de inclemencias que, como recordaba José María Gállego, de Os Andarines, “si no ha sido la más dura, seguro que sí ha sido de las más complicadas porque también ha habido otros años con lluvia”.

La lluvia ya hizo su aparición cuando Os Andarines empezaron a desplegar los preparativos de la salida, junto a la Alfajería, hacia las siete de la tarde. Allí fue la salida, con el presidente de las Cortes, Javier Sada, y Modesto Pascau, reconocido por la organización como el Jorgeador 2022.

Y hasta las tres de la madrugada no paró de llover incensantemente. En el primer tramo, en el que se marcaba la ChiquiFAM, de 10 kilómetros, entre Zaragoza y San Juan, la participación infantil fue más reducida de lo previsto. A medida que avanzaba la caminata se iba produciendo un goteo de abandonos al hacerse insoportable el trayecto en esas condiciones porque cuando se detuvo el chaparrón, continuó el goteo.

Las complicaciones fueron en aumento en Almudévar. Los andarines tuvieron que hacer un cambio en el trayecto y en lugar de ir por el GR de la Jorgeada tuvieron que pasar a la carretera nacional ya que el camino estaba embarrado e incluso tuvieron que sacar una de las furgonetas de apoyo del fango. Y así, paso a paso, la Jorgeada ha podido cumplir sus objetivos, que en distancias eran tres: los 80 kilómetros entre Zaragoza y Huesca, los 50 entre Zuera y Huesca y los 18 entre Almudévar y Huesca.

Al filo del mediodía se llevaba a cabo la tradicional plantación de un árbol en las faldas del cerro de San Jorge, con representación municipal, y a continuación la imposición de la pañoleta al santo en la ermita. Después, a reponer fuerzas en el Palacio de los Deportes. Con una hora de retraso sobre las previsiones iniciales, hacia las cinco de la tarde, se daba por concluida la Jorgeada 2022.

En el Palacio de los Deportes ha concluido la caminata.
En el Palacio de los Deportes ha concluido la caminata.
S.E.

José María Gállego, agotado como estaba por el tremendo esfuerzo organizativo, no podía ocultar su satisfacción por el desenlace de la jornada. “Tenemos motivos para estar muy contentos. A pesar de todas las inclemencias, que han concidionado esta edición, y de los abandonos, estimamos que han llegado el setenta por ciento de los participantes. Tanto andarines como organizadores hemos sufrido mucho este año”.

Y por añadidura, “después de dos años de parón, no sabíamos cómo iba a responder la gente. Y la respuesta ha sido fabulosa. Teníamos incertidumbre de si estos dos años iban a afectar al espíritu de la prueba. Pero se ha demostrado que se ha superado, que ese espíritu ha aumentado, que la gente la vive con mucha pasión y que la Jorgeada no es una andada cualquiera, es algo más”.

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