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CICLISMO / ORBEA MONEGROS BTT

Juan Carlos Nájera: “Terminarla fue un triunfo, para el que llegó primero y también para el último”

El director de la mejor cicloturista MTB de Europa hace balance de la 20 edición que se celebró con éxito total este sábado y ya piensa en mejoras

Juan Carlos Nájera
Juan Carlos Nájera
A.H.

Apenas unos días después de celebrarse la vigésima edición de la Maratón Orbea Monegros su director, Juan Carlos Nájera, hacía un primer balance de una cita que ha tenido que esperar tres años para poder tener lugar pero que al final se pudo celebrar con normalidad, que ya es mucho decir.

¿Qué sabor de boca a dejado esta edición?

—Se queda muy buen sabor de boca. Puede sonar a tópico, pero son muchos meses de trabajo, todo un año, y eso crea mucha tensión porque te lo juegas todo a una carta, y que además no está en tu mano, como es la climatología. Tal y como iba la semana había mucha incertidumbre, pero el miércoles ya decidimos mantener el circuito original. Al final tuvo ese algo de épica con sol, viento, barro, agua y hasta granizo. Pero eso no impidió que los participantes pudieran terminarla. Fue un triunfo, para el que llegó primero y para el último porque no es competitiva. Se trata de pasarlo bien y conocer Monegros, y eso lo hemos conseguido.

Podía preocupar, después de este paréntesis pandémico, no completar la inscripción, pero los bikers han demostrado mucha fidelidad y ganas.

—No sabíamos cómo iba a ir el tema de aforos y sacamos primero un primer paquete de siete mil plazas, y se completaron rápido. Cuando vimos que la situación sanitaria iba bien, allá por marzo, sacamos mil más. Estas sí que costaron un poco, pero los ciclistas se hacen su planificación anual con tiempo y todavía hay quien le tiene respeto a eventos multitudinarios. Pero al final tuvimos a los ocho mil y todos los pasaron bien. Todos terminaron francamente contentos y así nos lo han hecho saber. Además esta semana se va a enviar una encuesta de satisfacción y conocer las respuestas nos va a ayudar. Siempre digo que en la Orbea tenemos una escucha activa a lo que nos piden y la gente ya sabe que si propone cosas factibles nosotros tomamos nota.

En la presentación dijo que casi tenía ganas de que pasara esta vigésima Orbea. Ha sido un proceso largo.

—Ha sido como un parto difícil. En 2019, a falta de un mes, tuvimos que suspender. En 2021 pensábamos que sí pero tampoco. Luego optamos por devolver la inscripción porque no se iba a poder hacer, y finalmente este año sí se ha podido. También ha habido dudas hasta el final y planeó el que de nuevo no se hiciera. Y por fin, cuando está ya todo, la climatología le puso otra vez la inquietud. Ha sido duro. En 2015 también hubo incertidumbre por si se podía hacer, al final los números redondos, las efemérides, se nos complican. Pero salió todo bien, y como ejemplo, el hecho de que las incidencias sanitarias han sido una cuarta parte que en 2019. Es para congratularse porque la seguridad siempre nos preocupa.

El viento, de enemigo a aliado

Apenas llovió, pero sí sopló un viento que endureció mucho el último tramo.

—Sí que hubo viento y endureció la ruta, pero, aunque pueda sonar raro, fue nuestro aliado. Con viento es más duro, pero te asegura que se va a poder pedalear. Había agua y barro pero el viento seca muy rápido el terreno y permite que las pistas estén ciclables. Sí que da problemas, y de hecho en meta nos arrancó un photocall, tuvimos que recoger alguno de los arcos, en un avituallamiento voló una carpa, es un inconveniente, pero como digo en este caso ayudó a que todo fuera mejor.

Hubo quien se metió en el circuito para hacer la marcha sin dorsal o con el de otra persona, una picaresca que se repite en estas marchas.

—Más allá de concienciar no puedes hacer nada. No soy quien para parar a alguien. Es un problema de educación, de falta de solidaridad. Aprovechan unos servicios que no han pagado, y hay 364 días al año para ir por esa zona, y van justo ese día. Se apuntan a una fiesta a la que no están invitados y quitan servicios a otros que sí lo han pagado. Siempre llevamos a los avituallamientos más de lo necesario, pero es algo de educación. No es fácil.

Trabajando en mejorar para la vigésimo primera

Seguro que ya piensan en 2023 y alguna novedad.

—Una cosa que no vamos a tocar es el recorrido principal. Detrás hay un amplio y complicado entramado de vías de evacuación que se cuidan todo el año y se marcan los días previos. Son horas de trabajo y no vamos a tirarlas. Tenemos este circuito ya bien cogido, lo que no quita para que en un momento dado se añada alguna pista ciclable por efecto del agua o el barro. El núcleo duro no va a cambiar. Pero sí hay un aspecto en el que ya trabajamos. Este año se han duchado algo más de 5.000 personas y miramos la posibilidad de colocar taquillas. Los que aparcan lejos no lo tienen tan fácil para coger la bolsa, cambiarse, ducharse, entrar en calor si hace malo... y la experiencia mejoraría mucho por lo que trabajamos en habilitarlas. Ha habido un primera reunión con Comarca de Monegros y Ayuntamiento de Sariñena y analizamos de manera exhaustiva todo. La semana que viene hablaremos con el resto de entes implicados para mejorar de cara a 2023.

¿Y alguna cosa que destacar de este año que se haya quedado en el tintero?

—Viendo estos días las redes sociales nos ha sorprendido gratamente que muchos participantes dan las gracias a gente de Sariñena y a los monegrinos en general. Es de agradecer que con los inconvenientes que puede causar la Orbea la gente de la zona esté ahí volcada, dándolo todo, y haciendo que los ciclistas se sientan más que bien acogidos. 

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