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montañismo/peña guara: pico a pico

A Guara por la cresta de los Petreñales

Original itinerario para estrenar el programa

Por las alturas, camino de la cumbre.
Por las alturas, camino de la cumbre.
PEÑA GUARA

La Pico a Pico se pone en marcha como siempre “Por la Sierra de Guara”, más adelante vendrá el Pirineo, con la compañía del autor de este título, Enrique Navarro, que nos prestará un capítulo de su libro para hacer del itinerario un original recorrido por las crestas de Petreñales, y acabar disfrutando de las fuentes que alimentan los barrancos de la Sierra, con hermosos nombres como Fuendeguaril, de donde nos apartaremos un momento para adentrarnos en los secretos en forma de “brazo de mar”. Y por la Pillera, el barranco, deleitarnos y refrescarnos en sus remansos saltando el arroyo que nos parece río, como el Guatizalema de donde partimos al Norte de la Sierra.

Nos reencontramos diecinueve amigos del club para iniciar la temporada, chapoteando sin mojarnos la mayoría en los diversos cruces del arroyo del barranco de la Pillera no muy lejos de Nocito. Atentos a dirigirnos al collado de Petreñales por donde queremos subir hacia la cresta que nos llevará al Tozal, tomamos la senda que se dirige por el barranco de Espátula. El cruce de la senda está indicado, se han facilitado mucho los trayectos por la sierra, pero quedan muchos por conocer, como dice Navarro “entre buchos, chinebros y arizones”.

Por las praderas de Chemelosas, que suavizan el tramo empinado de la senda después de cruzar el arroyo, alcanzamos el collado de Petreñales, lugar de confluencia de recorridos por el Norte y por el Sur de la Sierra. Un descanso y algunas bromas al autor del libro para afrontar el tramo del itinerario de las Crestas de Petreñales hacia la cumbre del Tozal de Guara. No tardamos en alzarnos a la cresta en la primera Punta de Petreñales, y en el aéreo cresteo observamos un buen rato el plácido Raso de los Hongos, esa pradera por donde discurre el trayecto habitual. Los arizones no hacen tanto daño porque el recorrido, con buena dirección y algunos hitos de refuerzo, va sorteando los peñascos y los escalones de la cresta, ganando altitud. En la parte superior entre bosque y finas pedreras se alcanza otro escalón, el Tozal se ve más cerca pero aún queda. Casi confluimos con los montañeros que suben por la “normal” del Raso sin dejar de crestear hasta la misma cumbre.

El día que ha amagado con cuatro gotas de lluvia sigue soleado y primaveral, mientras decidimos en el descanso de la cumbre el itinerario de descenso. Y lo iniciamos de vuelta por la vertiente Norte de la Sierra donde alcanzamos las antiguas tiraderas de troncos cada vez más pobladas de ramas caídas y vegetación serrana, hasta confluir en el camino por el que pocas horas antes ascendíamos hacia el collado de Petreñales.

Podemos volver por el Barranco de Espátula al de la Pillera más rápido al punto de partida, pero Navarro ofrece descubrirnos a muchos la Fuenteguaril y a otros cuantos de los participantes el Brazo de Mar. El descenso por esta vuelta es suave tapizado de hojarasca que reduce el impacto en las piernas de los que agradecen más ese alivio. Hay un cartel en la Fuenteguaril que explica cómo el agua surge para alimentar los barrancos y cauces de la sierra, como el que recorremos de la Pillera. Agua para beber en la surgencia donde nos tomamos un descanso antes de cruzar el arroyo más adelante y adentrarnos ligeramente en la cueva donde el agua brilla a nuestros ojos sólo cuando tenemos los pies rozando ese “brazo de mar”.

En el recorrido del barranco, más allá otro remanso, la gran badina de Estañonero donde algunos se refrescan para ir cerrando el círculo del itinerario. Dejando a un lado el desvío hacia Petreñales volvemos a saltar el río aquí y allá para terminar con la sensación de haber disfrutado de un itinerario aéreo y profundo de nuestra transitada sierra. Sin duda pediremos al amigo Navarro a que nos invite a otro capítulo de final de temporada

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