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María Monesma estrena la nueva categoría con ilusión

La oscense ha ascendido a la nueva Primera RFEF, segundo escalón nacional

María Monesma avanza poco a poco hacia la elite del arbitraje en el fútbol femenino.
María Monesma avanza poco a poco hacia la elite del arbitraje en el fútbol femenino.
S. E.

La colegiada oscense María Monesma recibió recientemente la gran noticia de que la próxima temporada pitará en Primera RFEF, la nueva categoría creada en el fútbol femenino que sustituye a la Reto Iberdrola y es el segundo escalón del fútbol femenino español. La Federación ha introducido cambios en la estructura del fútbol femenino, como en el masculino el año pasado, y tras la Primera Iberdrola, que este año pasa a ser Liga Profesional y no estará gestionada directamente por la federación, se ha creado una Primera RFEF que sustituye a la Reto Iberdrola, con un espíritu de mayor profesionalización y nivel deportivo. Y en esta nueva categoría una de las árbitras que la inaugurarán será la oscense.

Monesma ha sido una de las colegiadas que durante este año ha estado integrada en el Programa de Talentos, un reto exigente que al final ha tenido su premio en forma de este ascenso y un paso más hacia el arbitraje profesional, un objetivo ambicioso pero ahora un poco más cercano.

La joven trencilla explicaba que siempre ha estado vinculada al fútbol, primero más como jugadora, y que el arbitraje fue durante años una alternativa que iba y venía, hasta que desde hace tres años va en serio. “Empecé a jugar a fútbol a los 5 años en la EFO, y luego pasé al Peñas Oscenses, siempre he jugado. Con el arbitraje empecé a los 15 o 16, pero luego los estudios universitarios me llevaron fuera de Huesca, a Cataluña, y tuve que dejarlo un poco apartado. Al volver de nuevo a Huesca volví a jugar a fútbol, y fue hace tres años cuando decidí retomarlo. Y en diciembre del año pasado fue cuando entré en el Programa de Talentos. Se busca profesionalizar el fútbol femenino, también en el arbitraje”.

De hecho su vinculación al fútbol le viene ya de casa, puesto que su padre, Fernando Monesma, ha sido durante muchos años el vicepresidente del club Peñas Oscenses y en la actualidad sigue vinculado a la directiva que preside Ignacio Palacio.

Aunque, señala, la manera de enterarse de este ascenso fue curiosa. “Un día me llega un whatssapp dándome la enhorabuena, y la verdad es que no tenía ni idea de porqué. Pero empezaron a llegar más y entonces ya vi que era porque habían salido los ascensos y descensos. Entonces entré en la web para ver el listado y ahí estaba yo”.

Una preparación minuciosa

Este avance le deja muy satisfecha, aunque también tiene ese punto de ambición de que es una ‘baldosa amarilla’ más en el camino hacia lo más alto. “Estar arbitrando en el segundo escalón del fútbol nacional es una satisfacción enorme. Es un premio a todo el trabajo, porque sobre todo este año ha sido bastante exigente. El estar en el programa de talentos ha sido muy exigente, con muchos informes, formación técnica y táctica, los partidos, pero al final ha llegado este premio”.

María citaba que durante este año ha tenido que afrontar muchos retos diferentes, muestra de esa profesionalidad y preparación del arbitraje nacional. “Además de las pruebas físicas, que es lo que todos pensamos, están las técnicas, el análisis de jugadas y situaciones, el inglés, porque también hay que pensar en ser internacional... Ha sido duro, pero ha merecido la pena. Este año no sé si seguiré en ese programa, pero iremos viendo, de momento este ascenso es una gran noticia”.

Pasa de pitar la anterior segunda categoría a la nueva, pero sin duda supone un ascenso. “La anterior segunda se ha dividido en dos escalones y el primero quiere ser más profesional, así que para mi es un salto importante y como digo una recompensa”. El cambio es similar al que la federación introdujo el año pasado en el fútbol masculino con la creación de las categorías Primera y Segunda RFEF en sustitución de la anterior Segunda B.

Además, señalaba, el hecho de que llegue ahora, con 28 años, es lo ideal. “Si hubiera seguido en el arbitraje sin dejarlo no hubiera sido posible esto porque ahora es cuando me veo preparada en todos los sentidos. La edad y la experiencia te da esa madurez, el tomar decisiones y responsabilizarte de ellas”.

Y a corto plazo, su objetivo es el mismo que el de los equipos de fútbol. “He ido poco a poco subiendo y ahora, en una categoría nueva, lo lógico es mantenerla y asentarme, luego si se puede llegar más arriba, pues mejor”.

Evolución fulgurante en Aragón

También reconocía que el arbitraje femenino en Aragón va ganando enteros, puesto que en la Primera Iberdrola ya hay dos colegiadas, y en un futuro podrían ser más.

Y en esa doble perspectiva de futbolista y árbitro, Monesma tiene muy claro que la progresión de este deporte en Aragón, y en la provincia de Huesca en particular, ha sido meteórico durante los últimos años. “Cuando empecé yo era la única chica que jugaba a fútbol, y de hecho tuve que jugar varios años con chicos y esperar a cumplir más años para poder jugar con chicas. Y ahora ves que hay un montón de equipos por toda la provincia y que van surgiendo más. Además ya no solo ocurre en Huesca ciudad, y cada vez más localidades de la provincia van teniendo equipos”.

Ahí está el ejemplo de la categoría Regional, ya con dos niveles y equipos de Huesca, Barbastro, Monzón o Fraga, además de equipos también de fútbol sala como el Unizar Ayerbe Futsal Oscense, que este año ha sido campeón de Aragón.

Acerca de qué le acabó de empujar a retomar el arbitraje ya más en serio, el impulso le vino de otro árbitro. “Mi novio también es colegiado y la verdad es que me empujó porque creía que podía hacerlo bien. Fue un acierto, y puedo decir que ahora disfruto más del fútbol que cuando era jugadora”

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