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fútbol/SEGUNDA DIVISIÓN

Marco Escribano, ilusión y sangre joven para el cuerpo médico del Huesca

El galeno oscense trabaja con el club azulgrana desde la temporada pasada

Marco atiende a Ratiu en un entrenamiento en El Alcoraz la pasada temporada.
Marco atiende a Ratiu en un entrenamiento en El Alcoraz la pasada temporada.
Pablo Segura

La profesionalización que ha vivido el Huesca en las últimas temporadas ha llegado a todos los ámbitos, y uno de ellos ha sido el cuerpo médico del club. Hoy en día, además de fisios y readaptadores, el club cuenta con tres médicos que se reparten el trabajo diario en el club. Al frente, Fernando Sarasa, médico deportivo, y junto a él Francisco Moré, médico de familia, y Marco Escribano, médico rehabilitador y el último en llegar.

Marco, que comenzó su relación con el club en las primeras jornadas de la recién terminada temporada, es una persona muy vinculada al mundo del deporte, puesto que además de médico ha sido deportista de élite de balonmano, jugó varias temporadas en Asobal con Bada Huesca, y por tanto conoce también ese ámbito de los clubes profesionales, una herramienta que sin duda le ayuda en el día a día con los jugadores azulgranas.

Junto al portero Álvaro Fernández, el primer día de reconocimientos médicos esta temporada.
Junto al portero Álvaro Fernández, el primer día de reconocimientos médicos esta temporada.
SD HUESCA

Escribano explicaba cómo fue su incorporación al club el año pasado. “A Fernando Sarasa lo conozco desde hace muchos años, porque de niño era mi médico y cuando luego jugué en el Balonmano Huesca también. Entonces ya estudiaba Medicina y fantaseábamos sobre trabajar juntos en un futuro. Después de terminar la carrera y la especialidad en Madrid, en mayo del año pasado, me llamó. El trabajo con el Huesca era mucho, y más porque el filial había subido a Segunda RFEF y también había que trabajar con él, y me dijo que era la persona ideal. Lo hablé con mi pareja, que vive en Madrid, y encontramos la fórmula para que pudiera trabajar en Huesca e ir a Madrid varios fines de semana, y así empezamos”.

En el Iberoamericano de atletismo junto a Pol Oriach, Carlos Mayo y Phondy.
En el Iberoamericano de atletismo junto a Pol Oriach, Carlos Mayo y Phondy.
S. E.

Marco explica que con Sarasa y Moré forman un grupo cohesionado y multidisciplinar, puesto que los tres son médicos pero con distintas especializaciones, y que el contacto entre los tres es constante y funciona a la perfección. Sobre cómo es ese trabajo “a tres bandas” señalaba que se organizan bien. “Acompañamos al equipo en el día a día, en la prevención y el diagnóstico, y en el tratamiento de lesiones. Nos vamos turnando para partidos y entrenamientos y la verdad es que yo estoy muy contento”.

La experiencia de trabajar en la elite

Y valoraba esta primera temporada, que aunque para el club no haya sido la mejor, para él ha sido espectacular. “Siempre he estado metido en un vestuario y esta oportunidad, de trabajar con la elite, era espectacular. En lo deportivo la temporada no ha sido buena para el club, pero para mi ha sido fantástica por lo que he podido aprender y disfrutar”.

Charlando con el técnico, el Cuco Ziganda, durante los reconocimientos.
Charlando con el técnico, el Cuco Ziganda, durante los reconocimientos.
SD Huesca

Destaca los medios que tienen al estar en un deporte como el fútbol, infinitamente mejores que en otros deportes. “Es una responsabilidad grande, porque es un equipo profesional, pero este deporte es distinto y tiene muchos más medios. Lo bueno es que en cada entrenamiento hay tres fisios, que tenemos un ecógrafo, una profesional en nutrición como es Ana Carceller, y no lo negativo, pero lo menos bueno, es que al estar a estos niveles la exigencia, y la presión, son mayores, pero convivimos con ella. Esta oportunidad era para no dejarla pasar y lo que estoy viviendo y aprendiendo es un lujo”. También le ha llegado esta oportunidad nada más terminar sus estudios, lo que considera una suerte.

Su experiencia como jugador en un vestuario también ayuda al tratar con un equipo, aunque sea de otro deporte. “Hay más medios pero al final un vestuario es un vestuario y sé como funciona, lo que me ayuda a comprender cosas”.

Tres entrenadores distintos

En su de momento corta trayectoria ha convivido ya con tres cuerpos técnicos. “Con Nacho Ambriz apenas coincidí porque de hecho el partido en el que debuté, el viaje a Burgos, fue el último que él entrenó. Pero era buena gente. Xisco era una persona muy exigente con todo, y trabajamos bien todos juntos pero no hubo suerte en lo deportivo. Y de momento con Ziganda no ha habido mucha relación, porque no subí a Benasque, pero es una persona humilde, con ganas de trabajar, y el hecho de que viniera en persona a los reconocimientos médicos y se interesara por todo habla muy bien de él”.

Precisamente los reconocimientos médicos fue su primera labor en esta temporada, y algo a lo que da mucha importancia. “Nos da mucha información de cómo vienen los jugadores y ellos también lo agradecen. Son muchas pruebas, pero también hablar con ellos de sus lesiones e inquietudes. Y pruebas como la electromiografía de superficie nos dan muchos datos para luego planificar toda la temporada, las cargas de cada uno...”.

Esta temporada seguirán igual con Fernando y Francisco, repartiéndose partidos y entrenamientos. “Como digo el equipo es un lujo. El año pasado no hubo lesiones importantes y para nosotros eso ya es dato importante. Esperemos seguir igual”.

También atletismo, y por supuesto balonmano

Marco ha estado vinculado como médico al deporte de primer nivel desde hace años. Ha formado parte del cuerpo médico de la Federación Española de Tiro en varias competiciones internacionales, y desde mayo de este año colabora con la RFEA, la Federación Española de Atletismo. “Colaboro con ellos en concentraciones y campeonatos. Estuve en el Iberoamericano Absoluto de Alicante y alli estuve con Pol Oriach y su entrenador, Phondy, que son también de aquí. Y la próxima semana voy a Eslovaquia al Festival Olímpico de la Juventud Europea. Mientras pueda quiero aprovechar todas las oportunidades porque siempre suponen aprender y una experiencia que también se disfruta mucho”.

Y, aunque ya a otro nivel, todavía tiene tiempo para jugar al balonmano, el deporte de su vida. “En Madrid sigo en un equipo, y de hecho el año pasado fuimos campeones de Segunda Nacional. Es más por hobbie, pero juego siempre que puedo. El balonmano es el deporte de mi vida y sigo ligado a él, cuando puedo voy a ver al Palacio algún partido de Bada y en la consulta también vemos a los jugadores del equipo”.

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