Deportes

La niebla y la tristeza dan paso al sol y a la felicidad en el Pico San Antón

La Fabosa y la Senda de Izarbe, otros de los pasos de esta excursión

Los participantes de esta jornada senderista, durante uno de los tramos de ascenso.
Los participantes de esta jornada senderista, durante uno de los tramos de ascenso.
Peña Guara

A las 8:10 horas del pasado domingo, la sección de Turismo por el Alto Aragón de Peña Guara iniciábamos nuestra ruta en la carretera que va hacia Bentué de Rasal. La temperatura es fría y la niebla está unos metros más arriba.

Durante unos minutos caminamos por una pista, más tarde cogemos la senda que viene del collado de la Barza. Conforme vamos subiendo, nos vamos metiendo en la niebla. En una hora y cuarto llegamos al collado del Presín, la visibilidad es nula así que aprovechamos para almorzar. En media hora reanudamos la marcha, quince minutos después llegamos al Pico Presín, unos carteles nos indican que siguiendo la cresta la próxima cima Pico San Antón está a 1:15, en un continuo sube y baja vamos caminando lamentándonos de que la niebla no nos deje ver las que intuimos, son unas bonitas vistas. Una vez en el Pico San Antón la niebla deja paso a un cielo con nubes y claros que nos permiten disfrutar del panorama. Nos ponemos frenéticamente a fotografiar todo lo observamos.

Minutos después continuamos hacia el último pico del día La Fabosa, en 45 minutos llegamos a él. Las subidas se han terminado, a partir de aquí nos quedan 850 metros de desnivel negativo. Vamos bajando por un precioso bosque mixto. El desnivel es fuerte y la senda está muy resbaladiza. En 1:20 minutos llegamos a una pista. Descansamos unos minutos.

Reanudamos la caminata por la pista, aunque el desnivel es moderado el suelo está seco y en buenas condiciones lo que nos permite ir más cómodos. Junto a una construcción hay un poste que señala varias direcciones. Tomamos la que nos lleva a la Senda de Izarbe, el desnivel es mínimo y disfrutamos del curioso entorno, alrededor de las 15:00 llegamos a nuestro destino en Caldearenas, junto al Bar nos han preparado unas mesas en las que nos sentamos a comer, el viento se está empezando a levantar así que nos tomamos un café y subimos al autobús para regresar a Huesca.

Hemos recorrido 15,5 kilómetros en 7 horas sin contar paradas, superando un desnivel de 600 metros de ascenso y 1000 de descenso

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