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El Palacio de Congresos vibra con la victoria de España

Cerca de 1.000 personas se reunieron para vivir el encuentro de semifinales ante Francia, con final feliz para los oscenses presentes

La afición oscense de la selección española celebró con rabia el tanto de Lamine Yamal.
La afición oscense de la selección española celebró con rabia el tanto de Lamine Yamal.
P. M. L.

El himno nacional resonó con fuerza en el Palacio de Congresos de Huesca en los instantes previos a la celebración de la semifinal de la Eurocopa 2024. Fue la primera vez que los cerca de 1.000 oscenses presentes, según corroboraron fuentes de la organización, se pusieron en pie. Todos ellos pudieron deleitarse con una nueva exhibición de los pupilos de Luis de la Fuente y su victoria ante Francia.

La primera acción ofensiva de la selección española, finalizada con un cabezazo de Fabián a las nubes, levantó por segunda vez al Palacio. El rojo predominaba entre un mar de manos echadas a la cabeza, gesto que más tarde se repetiría pero, en este caso, para alegría y por incredulidad ante el golazo de Lamine Yamal.

El tanto de Kolo Muani silenció la Sala Multiusos durante unos segundos, ya que dio paso al abucheo para dos aficionados franceses que, customizados hasta arriba con los colores azul, blanco y rojo, celebraron con alegría desmedida el primer gol del partido. Tanto fue así que la seguridad del evento tuvo que llamar la atención a los dos jóvenes para que cesaran en sus provocaciones, que provocaron un enfado tremendo a los presentes.

El repliegue de Francia ayudó a enfriar los ánimos en el Palacio, que se tuvo que conformar con celebrar los fallos de un desenmascarado Mbappé y se resignó ante la falta de ocasiones.

Hasta que apareció Lamine. El golazo del extremo español desató el júbilo de la afición oscense, que celebró hasta la repetición y un minuto más tarde celebró un córner como si fuera el segundo. España mandaba en el partido, Huesca lo sabia y la locura se desató con el segundo tanto de ‘La Roja’.

El resto de la primera mitad transcurrió con la tranquilidad del marcador favorable y un ánimo que se templaba siguiendo las directrices del partido. Algún tímido ‘olé, olé’ en las largas posesiones españolas. Si no pasaba nada en el campo, no sucedía nada en el Palacio. No había que gastar fuerzas de cara a la segunda mitad.

Pasaban los minutos y lo único celebrable en el centro de congresos oscense eran los errores y las imprecisiones del equipo francés. Pocas acciones de peligro favorables a los de Luis de la Fuente que posibilitaran la enésima puesta en pie. Solo el runrún en algunos acercamientos de Francia y las protestas en faltas alteraban el orden en los segundos cuarenta y cinco minutos.

Los nervios se empezaban a apoderar de la afición altoaragonesa. Cerca de mil gargantas que, en los últimos minutos de partido resonaban con fuerza en cada acción defensiva del combinado nacional. Se celebraba todo. El pitido final de Slavko Vinčić desató la alegría de todo el Palacio de Congresos.