Baloncesto

BALONCESTO - COPA DEL REY

Unicaja y Real Madrid, finalistas tras sendas victorias contundentes

Los merengues superaron a Valencia y los locales, a Andorra

Unicaja y Real Madrid, finalistas tras sendas victorias contundentes
Unicaja y Real Madrid, finalistas tras sendas victorias contundentes
EFE

MÁLAGA.- Unicaja Málaga, que juega en casa, y el Real Madrid se jugarán hoy el título de Copa del Rey tras ganar el sábado sus respectivas semifinales con autoridad.

El Real Madrid reforzó su candidatura a su vigésimo octava Copa del Rey tras destrozar, en la semifinal disputada en Málaga, a un Valencia Basket irreconocible, que se vio avasallado de principio a fin por un rival que puso en práctica un baloncesto de muchos quilates (91-68).

Tras cuatro partidos repletos de emoción en la Copa, llegó el primer enfrentamiento sin historia, resuelto antes de tiempo porque Anthony Randolph, Facundo Campazzo y Edy Tavares se encargaron de anular cualquier esperanza a un equipo taronja que pareció acusar en exceso el desgaste de su victoria de cuartos de final frente al Barça.

A los mandos de un eléctrico Campazzo -el mejor con 15 puntos, cinco rebotes, nueve asistencias, siete balones recuperados y 31 de valoración- el Real Madrid salió mucho más centrado al parqué del Martín Carpena y, en un abrir y cerrar de ojos, se puso 9-0. Fue el anticipo de lo que sería el partido.

El Madrid siempre estuvo por encima de un Valencia que no acabó de entrar en el duelo y que en el tercer cuarto se vio fuera de forma definitiva, tras minutos eléctricos de los blancos.

UNICAJA ARROLA A ANDORRA

La asfixiante defensa exhibida y el trabajo coral de un grupo liderado por un Jaime Fernández en estado de gracia bastaron al Unicaja para desarbolar al MoraBanc Andorra y, de paso, obtener su billete para su tercera final de Copa del Rey, en la que se jugarán el título con el Real Madrid (92-59).

Los malagueños tendrán, quince años después, una nueva cita con la historia y frente al mismo rival ante el que levantaron su único título en 2005. En esta ocasión lo harán arropados por su público y, en caso de ganar, acabarían con la maldición que persigue desde 2002 a los anfitriones.

La calidad individual de un Alberto Díaz que sigue deslumbrando con su juego y, especialmente, de un Jaime Fernández (19 puntos, 15 de ellos en la primera parte, y 20 de valoración) que desarmó a su exequipo, junto al descomunal trabajo defensivo de todo el grupo permitió a los anfitriones ir construyendo desde el inicio un triunfo que encarrilaron en una primera parte casi perfecta.

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