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BALONCESTO - LEB ORO

El CB Peñas cumple una década dorada

Con la incertidumbre del cierre de este curso, el club completa diez temporadas en la categoría

El CB Peñas cumple una década dorada
El CB Peñas cumple una década dorada
P.S.

HUESCA.- La actual temporada vive en medio de la incertidumbre por culpa de la crisis sanitaria de la COVID-19. Con el estado de alarma vigente, de momento la competición no se podría retomar hasta mayo, para la penúltima o incluso la última jornada de liga regular, y con ocho o nueve jornadas pendientes de jugar más los playoff de ascenso. Hay que esperar una postura oficial, que parece que todavía va a tardar unos días, pero todo apunta, y en los clubes creen que va a ser así, a poner fin a la temporada. Ya se verá qué pasa con ascensos y descensos, pero lo normal es no volver a jugar en este curso.

Con ello, el Peñas puede decir que ha completado una década, diez temporadas, en la segunda categoría del baloncesto español, una década dorada y gloriosa en la que el club ha tenido altibajos, ha rozado incluso el ascenso a la ACB y desde luego que ha hecho rebrotar la pasión por este deporte y este club, adormecida tras el fin de la época en ACB. Este es un pequeño repaso a estas diez temporadas que han llevado al club verdiblanco a ser uno de los más veteranos de la categoría.

DOS TEMPORADAS PARA ASENTARSE

El Peñas llegaba a la Leb Oro en la temporada 2010-11 tras una excepcional temporada en Leb Plata, en la que ganó incluso la Copa. De la mano de Ángel Navarro, con un estilo muy definido en el banquillo, alegre y dinámico, el equipo daba un gran paso hacia la elite añorada.

No fue fácil la temporada del debut. De nuevo con Navarro en el banco, y la continuidad de jugadores clave en el ascenso como Stevie Johnson, Aranda, Salsón, Óscar Herrero o Zengotitabengoa, se sumaban otros que debían dar ese salto de calidad como Freimanis, Bonds o Xavi Ventura y promesas como Llorente o Laerke.

No acabó de cuajar el proyecto, también por las lesiones y entradas y salidas de jugadores, sobre todo en el juego interior. Atkinson, que duró poco, Quentin Smith y su rocambolesca historia, jugando un partido cuando ya estaba más fuera que dentro del equipo, y el francés Yango al final, no dieron mucha estabilidad.

De lo mejor, la victoria en casa ante el entonces líder, Monbús Obradoiro, y sobre todo el partido de la última jornada, en la que el equipo logró la permanencia in extremis en Lérida acompañado por una Marcha Verde de centenares de aficionados.

Y en la temporada siguiente, de nuevo con Ángel Navarro, revolución en la plantilla, solo con Óscar Herrero repitiendo, y de nuevo los problemas de jugadores que salen cortados, en este caso los dos americanos que llegaron al inicio, McNeil y Reese. Menos mal que los recambios esta vez fueron mejor, con el eléctrico Franklin o el tirador Knutson. El mejor de la temporada fue el lituano Leonavicius, que se marchó después a Breogán, y el grupo de nacionales con Orfila, Montañana, que regresaba al equipo tras los años de EBA y Plata, Adrián García, Servera, Diego Sánchez y dos altoaragoneses, Nasarre y Jorge Lafuente, que iba haciéndose hueco. También tocó sufrir para salvarse, pero se logró, y de nuevo se ganó al líder, el Canarias.

ASOMADOS AL PLAYOFF

La temporada 12-13 supuso un cambio de entrenador. Llegó el catalán Quim Costa, un técnico que iba a marcar época en el club. En su primera temporada logró ya todo un éxito, la primera clasificación del equipo para jugar playoff de ascenso. En una liga con solo 14 equipos, debido a la difícil situación económica que se llevó por delante varios clubes, el Peñas terminó octavo y jugó la primera ronda de playoff ante Lucentum de Alicante, un equipazo que ganó por 2-1. En aquel equipo destacó el americano Samuels, que fue MVP de la temporada después de salirse en un partido ante el Barcelona B con 38 puntos y 50 de valoración. Un joven Lluis Costa compartía puesto de base con Eric Sánchez, Cebular, Romero o Abouo jugaban por fuera y por dentro Orfila, Gatell o Krusic, junto al citado Samuels, eran la referencia. Un año con una plantilla bastante estable, sin duda una de las claves del éxito.

En la campaña siguiente el equipo repitió plaza en playoff tras terminar séptimo la liga regular con 13 victorias en una liga de catorce, uno de los mejores registros del Peñas en la categoría. Llama la atención que de aquel equipo salieron jugadores que ahora son estrellas incluso de Euroliga como el lituano Grigonis o el catalán Oriola, y jugadores asentados en ACB como Vicedo. El oscense Lafuente seguía con su progresión y seguían en el equipo Lluis Costa, Romero o Gatell. Fue una gran temporada, con cinco victorias fuera de casa en liga regular, por ejemplo, y en los playoff de nuevo el equipo caía en primera ronda, también por un 2-1, en este caso ante el Breogán de Lugo.

La tercera temporada de Costa en el banquillo, la 14-15, supuso un pequeño retroceso en lo deportivo. De nuevo muchos vaivenes en la plantilla y de nuevo una liga en la que hubo que sufrir prácticamente hasta la última jornada para mantener la categoría, acabando 12º con solo nueve victorias. Fue una campaña en la que el equipo destacó por su juventud, con varios cedidos de equipos de ACB. De Estudiantes seguía Vicedo y se incorporó Brizuela, hoy un jugador importante en ACB en Unicaja, de Caja San Fernando de Sevilla llegó Salash, Jorge Sanz de Fuenlabrada, y también estaban en aquel equipo el base Josep Pérez o Jorge Lafuente. Los movimientos de jugadores llegaron con los extranjeros. Por fuera empezó y fue cortado el inglés Hart y por dentro el nigeriano Orupke. Troutman y Zhigulin sí que estuvieron todo el curso, pero tampoco dieron esa aportación que se podía esperar, y otros jugadores con paso más o menos fugaz fueron Kamperidis o Koch. Van Oostrum fue uno de los fichajes de mitad de curso que más rindieron dentro de una campaña muy discreta.

UN AÑO PARA LA HISTORIA

Y llegó la temporada 2015-16, la mejor hasta el momento del club en esta categoría, de nuevo con Quim Costa. El equipo terminó séptimo la liga regular, en una de las últimas plazas con derecho a jugar playoff, y fue precisamente en las eliminatorias cuando el equipo se creció para superar a rivales teóricamente superiores, que al final acabaron desquiciados. Primero fue Oviedo y luego Burgos, en unas series memorables, y ya en la final la gasolina escaseaba, lo que unido a que enfrente había un poderoso Melilla dejó el sueño del ascenso en la orilla.

Aquel equipo es desde luego uno de los más recordados. En el base estaban Cristian Díaz y Lluis Costa, repescado a mitad de temporada por Manresa y al que sustituyó en el tramo final el nórdico Steinarsson. Colom, Lafuente, Davis y Pardina por fuera, con un Sedekerskis que iba para estrella pero al final dio la espantada, y un juego interior tremendo con Huskic, Maldunas, Bordignon y Portález. Un grandísimo equipo al que el "mago" Costa le sacó seguramente mucho más rendimiento del que se podía pensar. Los viejos sueños de gloria entre la elite estuvieron más cerca que nunca y fue una temporada con una respuesta de la afición también muy importante al calor de los buenos resultados.

OTRA VEZ EN LA CUERDA FLOJA

Y tras este gran curso tocó reiniciarse, como casi todos los años, al no poder garantizar la continuidad de los mejores jugadores. También en el banquillo, ya que Quim Costa no siguió y cogió su testigo Sergio Giménez. Fue el primer y único técnico destituido a mitad de campaña en estas diez temporadas, tras un balance de cuatro victorias en veinte partidos. Tampoco ayudó de nuevo una plantilla inestable en la que el núcleo nacional, con Fontet, Motos, Lafuente o Pablo Perez, fue lo mejor junto al base Gintvainis. La lista de jugadores que pasaron por el club fue interminable, con Capel, Carlino, Gunjina, Jankaitis, Gantt, Bulic, Simovic o Petrovic. La llegada de Arenas supuso un punto de inflexión para al menos lograr una salvación más que sufrida.

La temporada 17-18 está marcada por la marcha del buque insignia del equipo, Jorge Lafuente, en busca de minutos. Fue la primera campaña entera con Guillermo Arenas y de nuevo llegó una salvación in extremis después de sufrir y de tener una plantilla, como casi siempre, muy volátil. Van Wijk, Fontet, Sergio Rodríguez, Motos, Sans y Pablo Pérez fueron los pilares, y los extranjeros, otra vez muchos que entraban y salían como Dieninis, Donlan, Durham, Pavlovic, O"Leary o Vashil.

La temporada pasada fue un casi. El equipo hizo una gran primera vuelta, ocupó las primeras plazas de la tabla durante varias semanas, pero en la segunda vuelta bajó mucho su rendimiento para terminar en zona cómoda o en tierra de nadie, según se mire. En la primera vuelta se ganaron 12 partidos y en la segunda, seis, como ejemplo de este bajón. Estuvieron jugadores de contrastada calidad y nivel como Gjuroski, Haws, este año en Bilbao en ACB, o Nurger, y otros que no desentonaron como Hartwich, Isaiah Johnson, Aukstikalnis, Opong, Karahodzic y dos jugadores que continuaron esta campaña, De Blas y Dani García.

Y esta campaña, el equipo, en el momento que se interrumpió la liga, estaba fuera de puestos de descenso, aunque peligrosamente cerca, lastrado con los problemas de lesiones en los bases, tanto Cárdenas como Dani García, y de la falta de regularidad. En todo caso, si como todo hace indicar la liga terminar así, se habrán cumplido esas diez campañas y habrá que pensar en una undécima de nuevo incierta por la situación económica que se presenta.

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