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Huesca-Athletic: Aprender en el revés y soñar

Duele una derrota después de tres partidos sin su amargo sabor. Los tres puntos hubieran sido, si no salvíficos, sí muy balsámicos, prácticamente como cuando llega la descongestión tras un proceso catarral. Y, sin embargo, en lugar de lamernos las heridas de manera compulsiva, podemos extraer algunas lecciones para choques futuros que, probablemente, sirvan para mejorar.

Aunque es cierto como dice Eloy Arenas que de los errores se aprende, pero lo que enriquece es el éxito, el revés de anoche sirve para albergar esperanzas y demostrar que es posible una flexibilidad en los planteamientos.

La sustitución de Adrián Diéguez, infortunado protagonista por el penalti y por alguna otra indefinición ante rivales tan rocosos, nos permitió apreciar que el "monosistema" hoy implantado en muchísimos equipos, el de los cinco defensas, es perfectamente complementario con variantes tácticas que conduzcan a mejorías tan significativas como la del último tramo de la noche.

Los cambios dieron más mordiente al equipo, porque David Ferreiro es imprescindible incluso saliendo desde el banquillo y Juanpi tiene una calidad que va unos cuantos metros por delante de muchos de los demás.

Lo del Cucho, sin cebarse en él, inquieta más porque sigue lacónico, inseguro y con una incapacidad que no coincide con su carácter ni con sus dotes. La chispa que nos encandiló la pasada temporada se ha ocultado en algún arcano que Francisco, seguro, quisiera desentrañar.

Restan muchas jornadas de estas características, porque el miedo a perder impera sobre el arrojo para irse hacia delante. El Athletic, excluidas algunas arrancadas de Iñaki Williams y el brío de Raúl García, se llevó un premio excesivo

. Los de hoy, quizás más refinados y hasta dirían que técnicos, no son leones, y su política de jugadores vascos no ayuda mucho a dar un salto futbolístico.

Aún podemos soñar, aquí nadie se apee, porque no encontramos muchos equipos que hayan sido netamente superiores a los de Francisco. El Huesca, pese a su distancia, no es un conjunto inferior, sino que cae en los detalles y en las resoluciones.

Y, para no llevarnos a engaño, esperaremos muchos arbitrajes como el de ayer, parciales en los señalamientos, cortos en las prolongaciones. Es lo que hay en la vulgaridad de estos jueces de hoy.

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