SD Huesca

FÚTBOL - ANÁLISIS

Carlos Luna vio tres goles en "su" tribuna

Una familia de 6.000 gargantas convirtió el debut en jornada jubilar

Carlos Luna vio tres goles en "su" tribuna
Carlos Luna vio tres goles en "su" tribuna
P.S.

HUESCA.- No en el sentido religioso, sino en el más estrictamente profano y futbolístico, la Sociedad Deportiva Huesca demostró en este retorno a la Segunda División que es una gran familia. Lo es porque comparte las alegrías, se funde en un solo ser en los éxitos y se abraza en las tristezas.

En esta nueva etapa del club azulgrana, el estreno era de gala, porque nos visitaba nada menos que el Depor, el Súperdepor que siempre se quedó para los románticos que vimos en él la esperanza del combate a los gigantes. En La Coruña tienen la Torre de Hércules, que es mucha fortaleza, pero aquí nos la entrega por inspiración divina y transpiración humana San Jorge y sus extraordinarios triunfos en la batalla de Alcoraz.

Este domingo, el Huesca tuvo un motivo inicial para desbordar, como lo hizo, toda previsión de excelencia desde el segundo uno. Previamente, despidió como corresponde, con un minuto de silencio, a un servidor suyo, trabajador abnegado y seguidor pasional, porque ambas facetas correspondían a Carlos Luna Sistac. Fue la primera gran ovación de una tarde que sería pródiga en aplausos. Carlos vio los goles en su nueva tribuna, con la falta que hacía a pie de campo...

Todas las grandes obras se hacen esperar y este domingo el estreno de la Reconquista tuvo su demora por un quítame allá esas pajas de la red de la portería de Álvaro rota. Total, para lo que la iban a usar los del Depor.

En la tribuna, irrumpieron los Pablo Insua, Javi Galán (recibiendo pésames por la pérdida de su padre), Damián Musto, y Josué Sa (no confundir con la prestigiosa carnicería de antaño en el Coso oscense), junto al readaptador Jorge Carracedo. Y, cómo no, Chimy Ávila, que regresó a su casa y se infló a saludar y celebrar goles.

Los Alcorazados abrieron el maratón animador del campo y los jugadores, esta vez, se encargaron de dar argumentos sobrados para acabar al unísono coreando el "Cómo no te voy a querer" y otros cánticos que a los de Anquela les debieron parecer un "dejá vu" de los tiempos gloriosos europeos del Depor.

Tras el gol de Valderrama, el éxtasis con el de Raba al filo del descanso. Y, tras el silbato inicial de la segunda parte, la exhibición del capitán Pulido.

Las caras son el espejo del alma y, salvo los diez minutos de pausa tras el gol de Santos para el Dépor, esta familia disfrutó del "jogo bonito". Da tal sensación de que no hay límites...

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