SD Huesca

FÚTBOL - ANÁLISIS

Míchel, los yogurines y los jefes

El Albacete visitará El Alcoraz el miércoles 18 de septiembre
El Albacete visitará El Alcoraz el miércoles 18 de septiembre
P.S.

HUESCA.- Al final de la rueda de prensa, en un segundo, le avanzaba a Míchel que uno de sus problemas, que él considera bendiciones porque los grandes entrenadores lo son por el manejo del vestuario, será la gestión de los talentos.

No deja de tener guasa que un club que ha sido puesto en el lineal futbolístico de manera innoble -la Justicia dirá- por una marca de yogures griegos haya sido capaz de atraer tanto ingenio sobre el césped de yogurines cuyo desparpajo arrolla a los rivales. Y ese mérito obedece a la paciencia en la configuración del equipo contra vientos y mareas, a la sabiduría del técnico vallecano -que nos gana a todos en sus comparecencias por su criterio, su humildad y su autoexigencia- y a los planteamientos en el terreno de juego en los que la combinación de habilidades y actitudes es fantástica por la confluencia de jefes con galones como Pulido, Mosquera, Pedro López o Ferreiro.

En el éxtasis de las combinaciones eternas -tocar, tocar, tocar, ahora en corto, luego entre líneas, más tarde en largo hasta romper-, el deleite puede impedirnos admirar una obra coral que se traduce en un dato deslumbrante: han tardado los dos rivales más de 160 minutos en disparar con cierto peligro a la portería de Álvaro, justo el gol deportivista.

Llevamos sólo dos partidos y queda un universo por delante, pero la idea de juego de Míchel, que no es monolítica sino exuberante y diversa, es innegociable. Va a tener que ser entrenador, coach (en el sentido motivador), director de recursos humanos, psicólogo, confesor, un poco torero y animador. Su sosiego es la mejor señal. ¿Quién se atreve a quitar a Escriche o a no poner a Cristo con lo que ayer exhibieron? ¿Quién renuncia a Valderrama o Juan Carlos Real? ¿Quién a Miguelón o Pedro López? ¿Y quién a Luisinho y Javi Galán? Serán necesarios todos, y ese desparpajo en marcha que es Sergio Gómez, y esa calidad de Seoane, y la electricidad corporal de Ivi y de Joaquín Muñoz. Y lo que queda...

La próxima, habrá que intentar traernos el carro de Manolo Escobar de Almería. Pero ahora sueñen porque lo de ayer fue muy plácido. Luego, Dios dirá. Yo quiero la gloria.

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