SD Huesca

COLABORACIÓN

Mundo de dragones y mazmorras

El fútbol son sentimientos y emociones ingobernables

Mundo de dragones y mazmorras
Mundo de dragones y mazmorras
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HUESCA.- El Alcoraz es un escenario perfecto para las analogías en torno al popular juego Dragones y Mazmorras. Incluso por la mascota del Huesca, un simbolismo del universo en el que nos hemos metido y que este miércoles congeló a todos. Yerró el animador ("speaker" me parece una ordinariez anglófila) al final, en medio de su júbilo casi solitario, cuando calificó al equipo y a la afición de "imperiales". El fútbol se mueve por los últimos hálitos y este miércoles, desde luego, hubo más calabozos de la sugestión y más frío paralizante que munificencia.

Me declaro plenamente invadido por tal sensación, que es más sencilla y menos exigente, como afirmaba Ramón y Cajal, que razonar y convencer, tarea difícil, larga y trabajosa. Sugestionar, agregaba el sabio altoaragonés, es fácil, rápido y barato. Y el fútbol son sentimientos y emociones ingobernables, sujetados por amarras fútiles, urgencias e irreflexividad. Sin memoria.

Quizás nos hemos vuelto unos nuevos ricos a los que todo nos parece nada. Y, cuando como este miércoles no hay casi dónde agarrarse, se abre una depresión y un círculo vicioso y destructivo en el que confluyen unos jugadores con un físico realmente inquietante, un equipo sin colmillo (dulce-burgués), unas decisiones del entrenador criticables (faltaría más). Y, mientras el aliento expele humo, la gelidez ambiental coloca una venda a la dimensión de la situación real. Y, en éstas, entramos en una espiral en la que los del verde inspiran poco y malo y los de la grada se desesperan y obvian que el ánimo también ayuda a una reactivación. Y la sugestión alimenta al contrario, el Tenerife, que se crece como un animal fabuloso que acorrala a Dragonés y lo aprisiona en la celda. Quienes en redes sociales se adocenaban en el agosto convulso para conformarse con la salvación, hoy piden una "valverdada".

Pero, al final, son tres puntos buenos, los tres primeros de 2020. Para poner a Míchel y al equipo en el rincón de pensar y en la recuperación física. Quizás, quién sabe, esta inseguridad sea en junio anécdota. Quizás. Y ojalá.

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