SD Huesca

PRIMERA DIVISIÓN - ANÁLISIS

Señales para el humanismo

Señales para el humanismo
Señales para el humanismo
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Si hasta el más tonto hace un reloj de madera (incluso un tipo listísimo como Juan Luis Saldaña) y todo escribano comete su borrón, la primera victoria del Huesca me trajo otro aforismo, el de Vujadin Boskov de "fútbol es fútbol". Ni más, ni menos. Quizás si todos apreciáramos más el lado humano y fuéramos capaces de comparar nuestros errores con los del que tenemos enfrente, sabríamos relativizar más, empatizar y evitar oscuros episodios de linchamiento. En este sentido, mi reconocimiento al magnífico artículo de Nacho Alastruey esta semana. Sin un solo pero, con adhesión absoluta. De pe a pa. Y sin trampas entre líneas.

Lo admito. Ayer me confundí cuando tuiteé el gol de Okazaki y, durante minutos, en nuestra cuenta el Huesca ganaba 1-0. Errare humanum est. Si lo dimensionáramos en un defensa del Huesca, la sarta de palos que me hubieran caído sería monumental.

De verdad, fútbol es fútbol. Y, por eso, en mi equipo siempre Javier Ontiveros. Si hubiéramos de ponerle un sobrenombre, sería "el fustigado". ¿Quién entre la afición no ha dicho que está gordo, que es un bluf, que está más acabado que las maracas de Machín...?

La paciencia se la quedó Job y no la compartió. Somos rehenes de los últimos cinco minutos, en los que se dilucida no sólo la definición de un partido, sino sobre todo nuestra opinión, voluble y maximalista, sin términos medios.

Pero, con todo, lo más importante de ayer es que Javier Ontiveros celebró su gol con lágrimas. Escribió Lope de Vega que no existen palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas. Las de ayer no eran las del amor a los colores, aunque también hubiera su porcioncita, sino que fueron expresión del cariño a su abuela, paciente de covid-19. Quien olvida su ego en la cima de la vida para recordar a sus mayores es digno no de que cantemos su gol, sino de que le enviemos un abrazo fraternal y con los mejores deseos. Este tío es un grande y nos dará alegrías.

Como lo es Tachi, el jugador del Alavés cuya madre es de Graus y la abuela paterna de Ejep. Me lo apunta Antonio Angulo. Y es que ayer fue un partido muy emocional.

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