SD Huesca

FÚTBOL - PRIMERA DIVISIÓN

¿Y si al final se salvan éstos?

¿Y si al final se salvan éstos?
¿Y si al final se salvan éstos?
P.S.

Decía el gran Luís Aragonés que, a partir de marzo, es cuando se consiguen o se pierden los objetivos. Y lo cierto es que, a día de hoy, la permanencia de la SD Huesca sólo depende de nosotros.

La victoria del domingo ante el Granada ha de ser un punto de inflexión en la travesía hacia la salvación, porque llegamos al tramo decisivo de competición en el mejor momento de la temporada. Y hay muchas cosas que invitan al optimismo.

La primera de ellas es que el equipo ya no solo compite y juega bien, sino que además gana. Calcando los partidos de la primera vuelta, ante los mismos rivales, ya llevamos 4 puntos más. Es decir, que a las sensaciones les hemos añadido puntos.

También se ha crecido en lo futbolístico. La llegada de Pacheta ha añadido matices que hacen a este Huesca mucho más peligroso. Sin renunciar al balón, se han añadido variantes. Por ejemplo, en Valladolid se ganó con trivote en el centro del campo, mientras que frente al Granada se volvió al 5-4-1. El plan varía según el estado de nuestros futbolistas o del rival al que nos enfrentamos -así debe ser en clubes con las limitaciones de este Huesca-, pero el resultado final es el mismo: victoria.

Otro aspecto: el factor psicológico. Contra el Granada se demostró que este equipo cree en la permanencia. No es sencillo remontar un partido a estas alturas de temporada, siendo colista desde hace ya unas cuantas jornadas, a 5 puntos de la salvación y después de errar un penalti. Y, sin embargo, nos levantamos. Tiene un mérito increíble. Y no solo eso, estos jugadores también demostraron haber crecido en la lectura de los partidos porque, cuando el Granada hizo el 3-2 y a todos nos sobrevinieron los fantasmas de la ida en Los Cármenes, el Huesca desactivó por completo cualquier atisbo de remontada.

Por último, y no menos importante, es que la tabla clasificatoria no nos genera ninguna ansiedad. No vamos a temblar por vernos en descenso porque, por desgracia, llevamos ahí casi toda temporada. Pero otros, que quizá no esperaban verse ahí abajo ni vernos a nosotros tan cerca, puede que empiecen a pensar: ¿y si al final se salvan éstos?

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