SD Huesca

primera división

Fabulosa Siesta sin Reblar

En aquella época, todos los partidos se celebraban en la sobremesa

Partido SD Huesca-Real Madrid
Partido SD Huesca-Real Madrid
PABLO SEGURA

Mi primer viaje de turismo futbolístico fue hace ya más de treinta años con destino Binéfar. En aquella época, todos los partidos se jugaban en la sobremesa, lo que hacía del transistor un complemento más que interesante, bien fuera para compaginar la visión del partido con los guarismos de la quiniela o bien para refugiarse en la batería de señales acústicas provenientes de las diferentes capitales balompédicas. La manera aceptada de lucir el pequeño aparato de radio era simple y llanamente pegado a la oreja, siendo unos pocos privilegiados los que disponían de un único auricular –no dos- que permitía simultanear el visionado del partido, con el carrusel deportivo y los sabios compañeros del vecino de localidad.

A los ojos de un preadolescente radiofónicamente desarmado, el Segalar era un campo cinco estrellas pues incluía de serie un marcador simultáneo en el que, sin tener que desbloquear ninguna pantallica, podías conocer los resultados al minuto.

De esa época permanecen expresiones como “gol en las Gaunas” o “tarde de transistor” y poco más porque el fútbol ha cambiado y de qué manera. Los horarios son fijados en función de un sinfín de parámetros para optimizar, principalmente, el rendimiento económico de un modelo que, no nos vayamos a quejar, es el que permite que clubes como la SD Huesca puedan estar en ese olimpo de la Primera División.

Así las cosas, el fútbol está perdiendo ese aroma de antaño al anís del carajillo del bar de General y hoy en día te puede evocar desde el olor a gambas plancha cuando se juega a la hora de vermú al gélido frío de las noches invernales de lunes pasando por el sabor a vino rancio de la albóndiga que ingieres a la vez que tratas de no perderle el tempo al partido cuando, como este domingo, te programan la fiesta a la hora de comer.

Como plato fuerte de este domingo, un Celta de Vigo al que no será fácil hincarle el diente y cuyo ingrediente principal, Iago Aspas, demostró hace un par de años que es capaz de provocarnos digestiones harto complicadas. Pacheta y los suyos tendrán que aplicarse con intensidad y concentración para demostrar que esta capital gastronómica en potencia, Huesca, agarra los puntos el mismo ahínco que su hostelería las estrellas Michelin.

Afirmó el burgalés en su presentación que siempre estaremos orgulloso del trabajo del equipo y que, si ganamos, estaríamos incluso contentos. Hoy, hasta nos podremos echar una Fabulosa Siesta Sin Reblar. 

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