SD Huesca

HUESCA-CELTA

Errores groseros

No se pueden marcar tres goles en casa y perder el partido

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El humor de Gofi
Gofi

En la entrevista que realizábamos recientemente a Pacheta, el entrenador burgalés afirmaba su tolerancia con los errores... salvo con aquellos que pueden ser etiquetados de “groseros”.

Antes de elevar nuevamente la moral de la tropa, el técnico tiene que ver el vídeo con sus jugadores para hacerles entender que no se pueden manejar situaciones claves con tanta displicencia. Que no se puede jugar ante Iago Aspas, Nolito, Santi Mina, Hugo Mallo, Brais Méndez y compañía sin reventar el tensiómetro -metafóricamente hablando, por supuesto-. Quizás también él pudo haber reaccionado antes y lástima de las molestias de Sandro Ramírez que una vez más le dejaron fuera de combate, jugador fundamental como resultó en el encuentro de la semana previa ante el Éibar.

Definitivamente, no se pueden marcar tres goles en casa y perder el partido. Es inasumible para un cuadro que está en cuadro en la clasificación y que tiene tantas urgencias. Las oportunidades están para aprovecharlas y la clarividencia ofensiva ha de llegar acompañada por la concentración en la defensa. Todos sabemos que Iago Aspas es el bueno por excelencia del Celta y que Coudet fía buena parte a la inspiración del magistral delantero, igual cuando marca que cuando arrastra a defensores o cuando asiste. Pero el tercer y el cuarto tanto celtiña, el remate de Hugo Mallo y el de Fran Beltrán, directamente, dañan la vista.

No es habitual en un equipo de Pacheta ver tanta indisciplina defensiva, que no sólo procede de los hombres nominalmente definidos de retaguardia. El centro del campo, clarividente en ataque, fue extraordinariamente alegre en los marcajes, tanto que los dos primeros mazazos procedieron de balones filtrados con una facilidad inaceptable.

Si hay que creer, se cree, porque Pacheta nos convencerá de ello. Seguramente, habrá un ínterin con el Camp Nou, aunque estimo que no hay que renunciar a nada. No es un lujo que nos podamos permitir. Pero, después de la “pachetina” (bronca a lo míster), habrá de llegar la reconstrucción. Queda mucho que remar. 

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