SD Huesca

Huesca-Elche (3-1)

No existe "insujetable", ¿y qué?

Sandro Ramírez SD Huesca
Sandro Ramírez celebra su gol.
LALIGA

Javier García Antón

PACHETA afirmó en la previa del Huesca-Elche que, si ganábamos, el equipo se volvería “insujetable”. Les voy a confesar que siempre tengo la RAE minimizada en el ordenador, y lo comprobé. Introduce tantos neologismos en el diccionario que hay que asegurarse. Pues no. No existe el vocablo “insujetable”. Pero, si el Huesca se salva, enviaré una sugerencia a Santiago Muñoz Machado, el director de la que limpia, fija y da esplendor, y le rogaré encarecidamente que la introduzca en alguno de los volúmenes autorizados. Que un milagro de estas características justificaría, por su singularidad, la admisión muy por delante de covid, emoticono y otras boberías que se han convertido en la “palabra de año” en ediciones precedentes.

No hay logro digno de pasar a los anales de la historia y ser recordado en el futuro que esté tamizado por la facilidad. Por el contrario, siempre recordamos las grandes gestas, la épica, y dejamos las lindezas de la lírica para otras ocasiones. El Huesca, hoy, es Estopa, nada de Ludovico Einaudi, y la prueba está en el gol de Rafa Mir (“a toda pastilla, salpicadero”) y el contra gol de Denis Vavro (cuando te paras a escuchar “Una mattina”, te duermes).

El Huesca se ha vuelto un equipo más prusiano, ordenado, racional. Genera lo necesario y tapa todas las vías de agua para evitar los sustos. A Pacheta no le gustan los errores groseros, aunque admita los fallos propios de la condición humana.

Una de las grandes lecturas es que están los que son. Que salen enchufados desde el minuto uno hasta el pitido final. Que los que entran en la segunda mitad, se ponen el mono de trabajo, ayer incluso ese tipo requetefino que es Sergio Gómez. Ayer hubo plan A, el de sorprender y manejar el balón con velocidad, y plan B, el de dormir el partido. Contra el Elche fue suficiente.

La otra está en que los árbitros van a provocar una masacre. Los jugadores se van a tener que amputar brazos y piernas. Esto será futbolín. El penalti a Pedro López es de libro, salvo que Sandro se corte el pie cuando centre. Será una sangría “insujetable”. O no.

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