SD Huesca

fútbol / primera división

Cuidado con las expectativas

La realidad es que a este Huesca le cuesta muchísimo llevar la iniciativa en los partidos

Jugadores del Huesca en el partido ante el Getafe.
Jugadores del Huesca en el partido ante el Getafe.
Rafael Gobantes

Quizás cuando se ascendió a Primera División, más de uno no recordaba lo que se sufre en la élite del fútbol mundial. Esa felicidad por volver con los mejores nos hizo olvidar lo mucho que padecimos en nuestra primera vez en la mejor liga del mundo. Y mal haríamos en obviar, si ya es difícil para clubes asentados, con una estructura definida hecha por y para estar entre los elegidos y con un presupuesto cada año mayor, lo difícil que es para la SD Huesca, todavía en crecimiento, sin experiencia en Primera y siendo el penúltimo presupuesto de la categoría.

El domingo con el Getafe fue uno de esos días en los que muchos aficionados, ilusionados con verse fuera del descenso mucho tiempo después, se dieron de bruces con la realidad. Los de Bordalás, por mucho que diga la clasificación, siguen siendo un equipazo duro, correoso y ‘perro’. Que, además, nunca se nos ha dado bien y que si ocupa el lugar que ocupa en la tabla es porque echan en falta una figura determinante como la de Jorge Molina, que tanto les aportaba en ataque. Teniendo esto claro, a mí no me sorprendió nada de lo que vimos en El Alcoraz porque, como dice un amigo mío: “hay que tener cuidado con las expectativas”.

Porque el Getafe no es el Elche ni el Valladolid. Y no por haber ganado dos partidos seguidos como fueron Levante y el propio Elche, íbamos a celebrar la permanencia con dos jornadas de antelación. La realidad es que a este Huesca le cuesta muchísimo llevar la iniciativa en los partidos. No se siente cómodo en los choques donde el rival, como sucedió el domingo, le cede el balón. Y tampoco en el banquillo encontramos soluciones. Pasó contra Osasuna, en Vitoria con el Alavés, en Éibar y el pasado domingo.

En días así, desde mi humilde punto de vista, deberíamos buscar a nuestros mejores hombres: Sandro y Ferreiro por dentro; Javi Galán por fuera; y, por supuesto, Rafa Mir en el área. El Getafe vino con los deberes hechos y supo cortocircuitar nuestras virtudes, momento en el que Pacheta debió activar un plan B. Puede que cambiar el dibujo hubiera sido una opción, aunque parece que no se contempla, pero lo cierto es que con un cambio de cromos no conseguimos nada. Y en dos semanas vamos a Cádiz, primo hermano del Getafe, así que ojalá para entonces Pacheta y su cuerpo técnico encuentren la solución, porque el partido huele a final sin opción al error.

Antes, toca pensar en la Real Sociedad. Un equipo que querrá monopolizar el balón, lo cual, a priori, se nos da mejor. Y es posible que, si se gana, salgamos del descenso porque, pese a todo, estamos a solo un partido. Situación que, en enero, hubiéramos firmado todos. Pacheta sigue convencido de conseguir el objetivo que, aunque difícil, sigue siendo una opción muy real. Aunque, como dice mi amigo, cuidado con las expectativas. 

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