SD Huesca

derbi aragonés

El Zaragoza no marca ni de penalti y el Huesca supera el derbi

Aplauso grande a los pocos pero valientes aficionados azulgranas que acudieron a La Romareda y se desgañitaron

Alrededor de quinientos aficionados oscenses se dieron cita en La Romareda.
Alrededor de quinientos aficionados oscenses se dieron cita en La Romareda.
Guillermo Mestre/Toni Galán.

Después de una semana con el absurdo debate nacional a cuestas, si es derbi o duelo regional o si son galgos o podencos, llegó “el día D y la hora H”. Por medio ya nos avisaron los unos y los otros, en la visita a la cervecera Ámbar, que no están ni para marcar jugando a las chapas. Así que el empate se mantuvo anoche en La Romareda en el típico partido de rivalidad -no sé qué negacionismo tonto les ha entrado a los vecinos con la terminología derbi, allá ellos- en el que se podría resumir que hubo más emoción que juego.

Pero si no somos exquisitos en la exigencia valió la pena contemplar el choque de trenes porque este tipo de confrontaciones reúnen suficientes ingredientes como para ir más allá y encontrar el espectáculo en un ambientazo, en una afición oscense reducida a la mínima expresión en la historia de los derbis pero valiente como siempre y aguantando estoicamente unos cuantos improperios. También entran dentro de lo normal, para qué vamos a engañarnos.

Y estos aspectos son también para destacar y poner en valor. Qué barbaridad ha crecido el Huesca para que tenga que sacudir los complejos de sus vecinos siendo capaz de casi llenar La Romareda y propiciar un ambiente extraordinario, de espectáculo sublime, y hasta de volver a meterle el miedo en el cuerpo, sobre todo en la primera parte. “Algo habremos hecho bien para que todo esto suceda”, comentaba días pasados en este periódico Juanjo Camacho en la conversación de estos dimes y diretes gratuitos.

Volvamos a la fiesta. No hubo goles en las chapas y tampoco ayer. En el Zaragoza la preocupación es máxima, y con razón, cuando ni de penalti es capaz de marcar un gol.

En el caso del Huesca, me gustó su fortaleza defensiva, que es lo que tanto se le estaba echando de menos. Y por momentos, los del primer periodo, el afán de dominar y buscar la victoria. Hay que contar también con el rival, que en el segundo tiempo se adueñó de la pelota y atosigó a los azulgranas. La ocasión clave, el penalti, no la aprovechó. Penalti que, por cierto, dejó en el aire el mismísimo Cuco Barrachina, el comentarista zaragozano que habló esta semana del momento “de darle por c... al Huesca”. Ahí le has dado

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