SD Huesca

SD HUESCA / SEGUNDA DIVISIÓN

El Huesca se convierte en un hueso duro de roer

Pierde en posesión, gana en efectividad, es difícil doblegarle y no rebla

Joaquín cambia impresiones con Pulido, el sábado, durante el entrenamiento del Huesca en Mareo.
Joaquín cambia impresiones con Pulido, el sábado, durante el entrenamiento del Huesca en Mareo.
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Suma y sigue para el Huesca después del punto cosechado en El Molinón. Cinco jornadas sin perder para prolongar una racha que se traduce en dos victorias y tres empates. El rearme que está haciendo Xisco en el equipo permite a los azulgranas mantener una línea de regularidad y sentirse más consistente y sólido desde el trabajo defensivo.

Pero el entrenador manacorí se muestra exigente y autocrítico. Con el equipo y consigo mismo. Después de haber sumado en siete de los ocho encuentros de competición liguera en los que está al frente de la nave (sin contar con el duelo copero de Cayón), Xisco señalaba tras el empate de Gijón que “podíamos estar mejor”. Y no se refería solo a resultados, sino a tener mayor jerarquía en los encuentros. “El partido ha tenido situaciones que no podíamos dominar y controlar y tenemos que madurar estas situaciones para ser más constantes en la victoria. Si no, nos va a costar mucho lograr triunfos”.

La sensación positiva que le queda al técnico es que, como se está demostrando -y así lo reconocen los rivales- “somos un equipo difícil de ganar”. Pero, y de nuevo aparece el “pero” de Xisco en sus palabras, “tenemos que dar un paso adelante en esos criterios que nos faltan para ser más determinantes en según que momentos del partido”.

Dicho de otro modo, que empatar un partido como el del viernes está bien, y más en las circunstancias en las que se produjo desde la inferioridad numérica por la expulsión de Ignasi Miquel, pero Xisco entiende que con mayor determinación se puede (y se debe) cargar la mochila de tres en tres porque de uno en uno el paso es corto para irrumpir en la zona noble de la tabla.

Y en ese ejercicio de autocrítica, el propio entrenador admitió errores de planteamiento que tuvo que alterar sobre la marcha con el cambio de Cristian Salvador al filo de la media hora, a quien pidió públicamente disculpas por ese relevo tan atípico por lo temprano que fue. “No hemos conseguido ser sólidos en ese momento y tengo que tomar decisiones. Da igual que sea en el minuto cinco que en el quince. Me sabe mal por él, es un error mío porque lo tenía que haber visto yo antes. A partir de ahí, a por el próximo. Es una persona (en alusión a Salvador) en el que confío mucho y que nos va a dar mucho al equipo”.

Menos posesión y más efectividad

En estas cinco jornadas que ha encadenado el Huesca sin conocer la derrota hay un denominador común, que es no haber ganado la posesión en ninguno de estos partidos y en todos ha salido airoso.

En Anduva, ante el Mirandés, los rojillos ganaron la posesión 53-47, ante el Ibiza en El Alcoraz fue del 42-58, en Almería del 66-34, ante el Valladolid del 35-65 y en El Molinón el viernes 57-43. En el único encuentro que ha tenido más el balón, de los ocho que ha dirigido Xisco, fue ante el Leganés (52-48) y curiosamente es la única derrota que ha sufrido el equipo.

Antes, en Ponferrada fue del 55-45 y contra el Amorebieta del 48-52.

Por tanto, es otra manera de medir la efectividad, que en el Huesca de Xisco no se traduce tanto por tener más el balón sino por gestionarlo mejor aunque el porcentaje de la posesión sea menor.

Que ha faltado más colmillo también es evidente y es el empeño que tiene Xisco, que por activa y por pasiva lo repite en cada comparecencia.

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