SD Huesca

FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN

Completar la ola en El Alcoraz tarda 24,80 segundos de media

Este dato se ha calculado tras analizar decenas de imágenes de los escenarios

De nuevo podrá cubrirse hasta el sesenta por ciento del aforo en El Alcoraz.
El campo del Huesca es el quinto estadio de Segunda que menos tiempo cuesta.
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Hacer la ola por toda la grada de El Alcoraz costaría de media 24,80 segundos. Es el quinto estadio de Segunda División en el que menos se tarda en hacer la ola. Este curioso dato ha sido calculado por apuestas-deportivas.es tras analizar decenas de imágenes de los estadios. La clasificación completa puede ser consultada en su página web.

El tiempo promedio de todos los campos de Primera y Segunda División para completar una ola es de 35,65 segundos. En la división de oro, al ser los graderíos más amplios y numerosos, esta cifra es superior: 40,70 segundos. En la de plata, a los aficionados les costaría de media 31,06 segundos hacer una ola completa.

Varios estudios matemáticos han establecido, a lo largo de los años, que el fenómeno de ‘la ola’ ocupa unos 15 asientos de ancho. Los mismos estudiosos, entre los que se encuentran Nicholas A. Christakis y James H. Fowler, han calculado que la ondulación recorre una grada a una velocidad de 22 asientos por segundo. En términos métricos, hablamos de un ancho de entre 6 y 12 metros viajando a una velocidad de 40 km/h.

Así que teniendo en cuenta estos datos, el equipo de apuestas-deportivas.es ha consultado numerosas imágenes de cada uno de los estadios en internet y ha contado cuántos asientos hay en vertical en cada grada. Dividiendo el número total de asientos entre esta cifra vertical se ha calculado cuántas butacas hay de ancho en cada graderío.

Hay quien podría pensar que las cifras entre estadios deberían ser mucho más parecidas, ya que el tamaño de los terrenos de juego suele ser similar. Sin embargo, hay numerosas características que diferencian a cada estadio: la verticalidad, la dispersión de las butacas, la distancia entre las porterías y la primera fila de asientos y otros factores.

Hacer la ola molesta a algunos espectadores por la inconveniencia de tener que levantarse. Tampoco gusta a muchos jugadores y técnicos, que lo consideran una distracción del juego. Sin embargo, es una excelente manera de celebrar una goleada o un sencillo entretenimiento ante un soso partido.

Los primeros registros de aficionados haciendo la ola en los estadios se dieron en los años 80 en Norteamérica. Fue en partidos de béisbol en Canadá y Estados Unidos, en los que los aficionados hallaron la manera de pasar el rato durante los largos encuentros del deporte del guante y el bate. Y es que un partido de béisbol puede alargarse durante horas, al contrario de lo que el cine hollywoodiense suele dar a entender.

Sin embargo, la popularización última de lo que es ‘hacer la ola’ llegó durante la Copa Mundial de Fútbol de 1986 en México. No en vano, en muchos países del mundo se refieren a la ola como ‘la ola mexicana’. La cuestión es que, a pesar de que la ola ya se hacía en Canadá y Estados Unidos con anterioridad, ésta se proyectó al mundo a través de los partidos televisados del campeonato mundial de México.

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