SD Huesca

#ElDerbideLailusión

“El playoff es un reto pero no debemos ser nosotros los que nos castremos los sueños”

El consejero delegado del Huesca aboga por una rivalidad deportiva y sana en el contexto de una fiesta del fútbol aragonés

Manolo Torres.
Manolo Torres.
Pablo Segura

El consejero delegado del Huesca, Manolo Torres, define el partido contra el Zaragoza como una fiesta del fútbol aragonés, que sería mayor con los dos en Primera División, y coincide en que el desenlace puede marcar la senda hasta el final de temporada. Se apunta a la tesis y al tópico del partido a partido y pide a la afición que anime, disfrute y apoye a su equipo en los momentos de dificultad o ante posibles errores.

Con todos los condicionantes del partido, lleno histórico, los dos en Segunda División y con aspiraciones de ascenso, ¿lo ve como un partido memorable?

—Es un partido importante para los dos equipos. Escuché a un hombre extremadamente sensato como JIM y decía que era un encuentro que podría marcar su camino. Pasa lo mismo con nosotros. Un partido bonito de jugar, un derbi aragonés y que en estos momentos de la competición quizás pueda marcar un camino hacia arriba u objetivos diferentes.

¿Y de verdad cree usted que es una fiesta del fútbol aragonés?

—Debería serlo. No la fiesta deseada por todos, que sería poder vivir un derbi en Primera División. Pero sí tiene que ser una fiesta.

¿Cómo contempla los tejemanejes y comentarios que aparecen en las redes sociales en torno a este encuentro?

—Yo siempre he entendido la rivalidad del Huesca y Zaragoza como lo que debe ser. Una rivalidad en la que se trata de estar por encima del contrario y siempre dentro del cauce del máximo respeto al otro club. No se puede llevar más allá de lo que es. Una rivalidad deportiva y regional, pero en su contexto.

¿Y para el aficionado del Huesca que piense que con ganarle al Zaragoza ya tiene la temporada hecha y al revés, para los del Zaragoza con respecto a ganarle al Huesca?

—No deja de ser un partido bonito de ganar e importante, pero un partido más. Hay que darle el sentido y el alcance justo. Es el duelo que siempre te gusta ganar porque es con el rival de nuestra región y que por proximidad o por afinidad es nuestro adversario más significativo. Es especial por eso, pero al final nos jugamos los mismos tres puntos que la semana pasada en Fuenlabrada. Lógicamente a todos nos gusta ganar.

Los dos piensan en el playoff pero ninguno depende de sí mismo porque van detrás en la clasificación de los que están en él o tienen más posibilidades porque están más cerca y así lo consideran ambos como fundamental.

—En efecto, porque puede ayudar a tratar de llegar a esos puestos de playoff. Es un reto difícil porque hay muchos equipos por delante nuestro. Pero a nosotros nos ha ido bien cuando nos hemos planteado ir día a día y partido a partido, sin hacer más cuentas de las que suponen tres puntos y jugar el siguiente encuentro. Ahora mismo estamos en esa tesitura. Estamos un punto por encima del Zaragoza y ganar nos permite sacarle más ventaja y acercarnos un poco a los equipos de arriba. Pero, insisto, es un reto que tiene que ser partido a partido, todo un tópico, y sin pensar más allá de los siguientes tres puntos. Cuando hemos hecho eso nos ha ido mejor que cuando hemos hecho cuentas más grandes de dónde podemos estar. Tenemos que ser capaces de competir todos los partidos que quedan y ya veremos dónde nos lleva.

¿Qué ha cambiado en el Huesca desde el partido de Alcorcón y el cónclave que hubo en el vestuario?

—Hace dos semanas leía un titular que decía “El Leganés sueña con el playoff” y estaba a los mismos seis puntos de distancia que el Huesca. Por eso digo que debemos convencernos de que es un reto complicado pero no tenemos que ser nosotros los que nos privemos de esa posibilidad y nos castremos los sueños. Ir con esa mentalidad del partido a partido y que en Segunda División todos son difíciles. Y con ello lo que han cambiado son los resultados y la dinámica.

¿Y dónde ve Manolo Torres las claves de un partido así?

—Sería muy atrevido por mi parte hablar de eso. Lo que espero es que el nivel del Huesca esté más cerca de partidos como el que jugamos con el Almería, a pesar de no ganar, o el del Burgos o Mirandés que el de Alcorcón. Esa diferencia es la que te lleva a ganar unos y a perder otros. Es lo que nos dará opciones de competir y de ganar a un rival que lo está haciendo muy bien. Vi al Zaragoza ante el Girona y me gustó.

Y el Huesca en su mejor momento, según ven los protagonistas.

—Quizás por eso podemos plantearnos ese sueño de acercarnos a los de arriba, porque los resultados nos están acompañando.

¿Pronóstico?

—Espero y confío en una victoria del Huesca.

¿Con respecto a las relaciones del Zaragoza, han tenido algún tipo de contacto con los nuevos mandatarios?

—Las relaciones son buenas y con la nueva propiedad no hemos tenido oportunidad de conocernos y presentarnos, ya habrá ocasión para ello. El domingo celebraremos una práctica habitual entre las dos directivas, que es una comida, y estarán los que hasta ahora han sido representantes del club. Y por supuesto, nuestras puertas abiertas a la nueva propiedad. Me consta que están dando los primeros pasos en su incorporación al club, les daremos la bienvenida y les abriremos la puerta del Huesca como no puede ser de otra manera.

¿Qué les diría a los nueve mil aficionados que llenarán el domingo en El Alcoraz?

—Que animen con todas sus fuerzas al equipo, que los errores que pueda cometer nuestro equipo se transformen en aliento, en impulso porque a los jugadores, en momentos de duda y dificultad, es lo que alimenta sus piernas y su cabeza. Que confíen en que es una plantilla y un grupo muy profesional que trabaja para conseguir los mejores resultados. Y que disfruten de lo que debe ser, una fiesta del fútbol aragonés, con la rivalidad propia, y que impongan los valores de la SD Huesca, ser fieles sin reblar.

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