SD Huesca

FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN

La necesidad del largo recorrido

El Huesca quiere un entrenador que marque continuidad en el proyecto más allá de un año

Ziganda, este miércoles, en el momento de abandonar las instalaciones del Oviedo.
Ziganda, este miércoles, en el momento de abandonar las instalaciones del Oviedo.
EFE

Antonio Calderón, Anquela y Míchel son los tres entrenadores que más tiempo han ocupado el banquillo del Huesca en Segunda División. Se podría sumar a esta relación el nombre de Tevenet, que dirigió el regreso a la categoría de plata en la temporada 14-15 pero que en la siguiente campaña, ya en Segunda, fue destituido después de la jornada 15.

Sin duda, y con el paso del tiempo, el banquillo azulgrana ha sido muy caliente. Demasiada inestabilidad que pone en cuestión de quién es el problema, si del Huesca o de los entrenadores que sucesivamente han ido desfilando por El Alcoraz.

Es por ello que en la búsqueda del nuevo inquilino, con el Cuco Ziganda a punto de caramelo para su aterrizaje, se pretenda encontrar algo así como el elixir del largo recorrido. El entrenador navarro apunta a tener un contrato para desarrollar un proyecto que contribuya a afianzar al equipo en el fútbol profesional. Y para ello se requiere tiempo, superior a la tradicional temporada con los extras que se condicionan en función de los resultados.

Las negociaciones están muy avanzadas y desde la entidad se indicaba que se confiaba en que entre este viernes y este sábado podría llegar el anuncio de la confirmación oficial del nuevo técnico. La estrecha relación profesional del pasado y la amistad personal que une a Angel Martín González con el Cuco Ziganda son los factores que contribuyen al acuerdo que deben suscribir ambas partes para reencontrarse a nivel profesional. La confianza es también clave para construir un proyecto en el que la humildad no va a estar reñida con la ambición.

De Calderón a Xisco Muñoz

Cuando el Huesca ascendió a Segunda División y entró en el fútbol profesional apostó por Antonio Calderón como entrenador. El gaditano cogió el testigo de Onésimo, bajo cuya batuta subió el Huesca en Écija, y antes de Manolo Villanova, que fue el que se puso a los mandos cuando Petón y Lasaosa emprendieron el proyecto hace ya tres lustros, en la campaña 2006-07.

Calderón ha sido el entrenador más longevo al frente del Huesca. Completó las dos primeras temporadas en Segunda y estuvo las 17 primeras jornadas del curso 12-13. En total, 101 partidos ligueros. Eso sí, en su último ejercicio tuvo que ponerse al timón a escasas fechas de iniciarse la competición porque Fabri, que comenzó la pretemporada, dio su segunda espantada en el Huesca como unos años antes había hecho con Viñuales en la presidencia.

Tras Calderón volvió Onésimo, con quien el Huesca saldó una cuenta que le había quedado pendiente. El pucelano hizo un trabajo solvente y logró una muy buena clasificación. Pero no fue renovado.

El Huesca le dio la oportunidad a Ángel Royo (temporada 11-12), pero el monegrino duró seis jornadas. Fue entonces cuando entró el cuarto inquilino, Quique Hernández, que dirigió al equipo 36 partidos y aseguró la permanencia.

En la campaña 12-13, tras el fugaz paso de Fabri en pretemporada y el arranque con la vuelta de Calderón, también de forma provisional volvió Ángel Royo durante un par de encuentros. El Huesca “regaló” para Navidad a D’Alessandro, una decisión calamitosa como se vio después de sus 23 partidos al frente del equipo. Tras “celebrar” el descenso una jornada antes de acabar la liga porque quedaba en manos del Huesca la permanencia si era capaz de ganar en Huelva, por el descenso administrativo del Guadalajara, llegó el batacazo con la pérdida de la categoría porque nunca llegó ese gol y el que aprovechó la carambola fue el Murcia para mantenerse.

El primer curso de Segunda B (13-14) fue también calamitoso a nivel deportivo y económico. Pablo Alfaro duró las cinco primeras jornadas, le siguió David Amaral las siguientes 25 jornadas y acabó David Navarro en las ocho últimas, que bastante hizo con capear el temporal.

Enmendó la plana el Huesca cuando en la temporada 14-15 le dio la alternativa a Tevenet. Después de tres campañas de sobresaltos, el club azulgrana encontró un entrenador que duró todo el ejercicio y logró el regreso a Segunda.

Tevenet empezó la siguiente temporada (15-16) pero aguantó 15 jornadas ya que entró de nuevo Anquela, que volvía a Huesca en su segunda etapa (en la primera había dejado un gran recuerdo) y tras el “alcorconazo”. Fueron 27 partidos de aquel curso más los 42 del siguiente, 16-17, en los que tras mantenerse el primer año se jugó el playoff de ascenso el segundo ante el Getafe.

Se fue Anquela al Oviedo (precisamente de la mano de Martín González), tras 69 partidos, y llegó Rubi al Huesca. El catalán lo bordó. Con recursos limitados y un presupuesto de los más bajos hizo el milagro del ascenso histórico a Primera División.

Se fue Rubi y en Primera División el Huesca le dio el testigo a Leo Franco. Un error que se empezó a subsanar tras ocho jornadas. Con Francisco cambió la fisonomía del equipo pero las 30 jornadas en las que estuvo no fueron suficientes para evitar el descenso.

En la vuelta a Segunda se puso el equipo en manos de Míchel. El madrileño hizo una excelente gestión, pese a las críticas que recibió, y devolvió al equipo a Primera con la pandemia por medio.

Y con Míchel inició el Huesca su vuelta a Primera hasta que en la jornada 18 fue destituido completando un ciclo de 60 encuentros. Entró Pacheta, 20 partidos por delante, con el chasco final del descenso tras el partido con el Valencia, en el que sin público no llegó el gol que hubiera dado la permanencia.

Y esta última temporada, un fiasco absoluto con Ambriz en las 12 primeras jornadas y Xisco Muñoz las últimas 30.

En total, 17 entrenadores (con algunos de ida y vuelta) desde la temporada 2008-09. Diez campañas han sido en Segunda División, dos en Segunda B y otras dos en Primera. Sólo Antonio Calderón, Onésimo, Tevenet, Anquela, Rubi y Míchel han estado del tirón al menos toda una temporada.

De ahí la necesidad y el deseo de encontrar un entrenador que tenga continuidad y un cometido de larga duración que afrontar. Cuco Ziganda encaja en ese perfil: ha dirigido 98 partidos al Oviedo, siendo el primer técnico que entrena al equipo asturiano en tres temporadas distintas por primera vez en 15 años.

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