Huesca

DEMOGRAFÍA

La provincia recupera población tras ocho años de pérdidas

El vaciado demográfico se interrumpe pero la edad media alcanza su máximo

Investigadores describen cómo cambia el cerebro años antes de los primeros síntomas del alzhéimer
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HUESCA.- El Alto Aragón inició este 2019 dando la vuelta a la pérdida demográfica que venía sufriendo los ocho años previos al calor de la crisis. Este 1 de enero, la provincia oscense contaba con 219.301 residentes, un mínimo incremento respecto al inicio de 2018 (127 habitantes más; un 0,06 por ciento más), pero que sirve para revertir la tendencia de caída poblacional que atestiguan las cifras de población difundidas este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El cambio de tendencia ya se anticipaba en los últimos años, ya que las caídas eran cada vez más suavizadas desde 2016, ejercicio que marcó el mayor retroceso demográfico desde que comenzó la crisis con un 0,67 por ciento menos respecto a 2015.

Para encontrar otro año con un aumento de población en el Alto Aragón hay que remontarse hasta los primeros años de la crisis. Fue en 2010 y el incremento fue prácticamente anecdótico, con apenas un 0,01 por ciento más que en 2009, una subida muy alejada de las que se daban en los últimos años del "boom" de la construcción -del 1,96 por ciento en 2008, por ejemplo- o del arranque de la crisis, cuando incluso la población altoaragonesa aumentó un 1,05 por ciento al comenzar 2009.

LA EDAD MEDIA MÁS ALTA EN LA SERIE HISTÓRICA, 45,54 AÑOS

Pero la buena noticia del aumento de población se difumina cuando se desglosan los datos por edades, ya que la tendencia que no varía ni un ápice es la del envejecimiento. Es más, de hecho se agrava respecto a un año antes.

La edad media de los altoaragoneses se elevó este 1 de enero hasta los 45,54 años, la cifra más elevada de la serie disponible en el INE, que arranca en el año 2002.

Entre esa fecha y la actualidad, la edad media de los altoaragoneses se ha envejecido en casi año y medio, pasando de los 44,08 años de media de 2002 a los 45,54 del año en curso.

La edad media más baja en este periodo se dio en 2009, año en el que se situó en los 43,82 años (1,72 menos que ahora). El moderado rejuvenecimiento que se produjo de manera ininterrumpida en la provincia entre 2002 y 2009 estuvo motivado por la inmigración.

Precisamente cuando las cifras de inmigrantes en la provincia se detuvieron o empezaron a caer -a partir del 2008, más acentuado desde 2010-, la edad media empezó a crecer y no ha dejado de hacerlo hasta hoy, según los datos demográficos del Instituto Nacional de Estadística.

LA POBLACIÓN DE 20 A 39 AÑOS BAJA CASI UN 2 %

El envejecimiento de la provincia también se plasma de manera muy nítida en la evolución de los grandes grupos de edad.

Respecto a 2018 crecieron todas estas franjas, salvo, un año más, la de los altoaragoneses de 20 a 39 años, que lleva reduciéndose ininterrumpidamente desde 2010.

En apenas el último año, la cifra de habitantes de 20 a 39 años se redujo en casi dos puntos porcentuales (un 1,81 por ciento menos), con 885 altoaragoneses menos hasta los 47.942, el menor registro desde 2002.

Este retroceso se aprecia de manera muy clara al observar el peso relativo que tenía este segmento en 2002 (el 28,28 por ciento de la provincia tenía entre 20 y 39 años) y el que ha alcanzado este 2019, apenas el 21,86 por ciento, el mínimo desde el inicio de la serie.

En términos absolutos, el máximo se marcó en 2010, con 64.277 altoaragoneses de 20 a 39 años. En estos nueve años de diferencia, este segmento de edad se ha reducido en 16.335 personas, un 25,41 por ciento menos.

Respecto a las otras franjas de edad, la comprendida por los residentes de 40 a 64 años se ha incrementado en un 0,67 por ciento en comparación con el año pasado. Supone un aumento de 549 personas hasta las 81.845.

El mayor incremento se dio en el de mayores de 65 años, con un 0,73 por ciento más (+359), hasta los 49.545.

Del 0,26 por ciento fue la subida en los menores de 20 (+104), llegando a los 39.969 a comienzos de este año.

LA INMIGRACIÓN COMPENSA LA PÉRDIDA DE NACIONALES

Al igual que ocurría con los grandes incrementos poblacionales de los años previos a la crisis, la inmigración ha vuelto a ser el factor determinante para que el Alto Aragón aumente de población el último año.

La cifra de nacionales que residen en la provincia oscense se redujo en algo más de medio punto porcentual el último año (-0,52 por ciento). En términos absolutos, la pérdida de este segmento de población fue de 1.008 personas en apenas un año y a 1 de enero del ejercicio en curso marcaban 194.197 habitantes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) difundidos este martes sobre cifras de población.

Este retroceso en la población nacional se vio compensado por el incremento de los residentes con nacionalidad extranjera, que se elevó en casi cinco puntos porcentuales (+4,73 por ciento).

La subida, de 1.135 personas más, hizo que la cifra de extranjeros en el Alto Aragón llegara hasta los 25.104 al inicio de este año.

En porcentajes sobre el total de la población, los extranjeros representaban este 1 de enero al 11,45 por ciento de los habitantes altoaragoneses.

Esta cifra se acerca a su porcentaje más alto en el histórico, que fue del 11,74 por ciento al comienzo del año 2010. Desde entonces hasta inicios de 2018, el peso relativo de los extranjeros fue cayendo de manera casi ininterrumpida, lo que también se notó en la pérdida de población total sufrida durante esos años. Respecto al año anterior, el peso relativo de los inmigrantes se elevó medio punto, del 10,94 al 11,45 por ciento.

Por su parte, la población nacida en España y residente en el Alto Aragón suponía a comienzos de año el 88,55 por ciento de los altoaragoneses. Un año antes, los nacionales representaban al 89,06 por ciento del censo provincial.

En la serie histórica se aprecia que el fuerte incremento de población que vivió la provincia en los años del "boom" y los primeros de la crisis -entre 2002 y 2010 pasó de tener 206.712 a 226.790 habitantes- fue en su inmensa mayoría por la inmigración.

En ese periodo, el censo altoaragonés aumentó en 20.078 personas. De ese incremento, apenas 112 personas eran de nacionalidad española, que en 2002 sumaban los 200.052 habitantes y en 2010 estaban prácticamente en la misma cifra, 200.164.

Pero el número de residentes de otras nacionalidades se incrementó en 19.966 personas en dicho periodo. En 2002 apenas eran el 3,22 por ciento de la población -con 6.660 habitantes- y en 2010 ya eran el 11,74 por ciento, con 26.626.

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