Huesca

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Guardianes de la tradición

Nuevo Mester de Juglaría celebraron su 50 aniversario en la Plaza General Alsina

Guardianes de la tradición
Guardianes de la tradición
P.S.

HUESCA.- En el año 2000 el grupo Nuevo Mester de Juglaría actuó en la primera edición del festival iberi@huesca.folk. Y el domingo, veinte años después, regresaba el veterano grupo segoviano a la Plaza General Alsina para celebrar su 50º aniversario sobre las tablas. Nada menos que medio siglo divulgando el folk castellano y el de otros lugares de la península, lo que les convierte en algo así como los Rolling Stones del folk español. Ellos sirvieron de acicate para que surgieran muchos artistas y grupos que, a partir de entonces, se han dedicado al folk en nuestro país. Se han convertido, a lo largo de estos 50 años, en unos auténticos guardianes de la tradición. Pero no en el sentido de carceleros de la misma, sino en el de aquellas personas que tratan de preservar el folclore y la tradición porque saben que son pilares de nuestra cultura y fuente de toda evolución. Desde luego, la celebración del vigésimo aniversario del festival iberi@huesca.folk no podía haber contado con mejores protagonistas: los padres de todo este asunto. Ya desde el primer momento, se adivinó que nos esperaba una noche histórica. El legendario grupo segoviano, que en la actualidad se nutre también de miembros jóvenes, además de los ya veteranos, comenzó su actuación con un popurrí de temas tradicionales compilados de sus cinco primeros discos, temas como "La molinera", "Molondrón", "Serrana mía", "Antón", "La panocha", "A los árboles altos", "Anda resalada" o "La chica segoviana". Después fueron enlazando temas como la jota segoviana "Vale más una serrana", "La cruzada" (una jota de ronda del mítico Agapito Marazuela) o "Mi caballo gabarrero", extraído de su último disco, "Gabarrerías". El romancero es uno de los elementos que unifican el foclore peninsular, así que la velada siguió con "Romance del soldado" (original del siglo XVI, aunque actualizado) y "El milagro de San Antonio", casi en forma de cuentacuentos. Después interpretaron una "Ronda de Ávila" y el "Bolero de Algodre" (pura expresión de la España vaciada, de Zamora en este caso), que dedicaron a Olga Orús y Salvador Cored, a quienes conocieron en un festival en Toledo en 1982 cuando formaban parte de Hato de Foces.

Más tarde, Luis Martín, que es también un maestro de la oralidad, guió un interludio dedicado a los placeres del vino, seguido del "Corrido del vino". En un momento dado, Fernando Ortiz se quedó solo en el escenario para interpretar a capella, solo acompañado por el sonido de las esquilas, un emocionante "Romance de la loba parda". Del disco dedicado a los Comuneros de Castilla ofrecieron su "Canto de esperanza", y dedicaron un "Canto de segadores" a Luis Pastor, que ha visto cómo se le cancelaba uno de sus conciertos en Madrid por motivos claramente ideológicos. Uno de los momentos más divertidos fue "La mosca y la mora", que contó con la activa participación del público. Y llegaron al final de su monumental lección musical con el divertido foxtrot "No somos light" (de su disco dedicado al cerdo) y con una alegre "Jota del Mester". El público estaba entusiasmado, así que hubo bis, claro. La muy popular "Jota del que si que" sirvió para ponerle broche de oro a una noche absolutamente inolvidable.

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