Huesca

COMERCIO AMBULANTE

Voz unánime de los chiringuitos para volver al centro de la ciudad

Los comerciantes afirman que apenas hay afluencia, lo que se nota en las ventas

Voz unánime de los chiringuitos para volver al centro de la ciudad
Voz unánime de los chiringuitos para volver al centro de la ciudad
P.S.

HUESCA.- Volver al centro. Es la reclamación unánime de los siete comerciantes de los chiringuitos entrevistados por este diario. Con unas ventas que han caído entre un 30 y un 35 por ciento desde que los puestos dejaron el paseo Ramón y Cajal hace tres años y con una afluencia de público muy escasa -especialmente por la mañana y hasta última hora de la tarde-, los chiringuitos piden al Ayuntamiento una nueva ubicación más céntrica para el próximo San Lorenzo.

María Virginia Campo lleva viniendo a las fiestas de Huesca desde que los chiringuitos se ponían en pleno centro de la ciudad. "En la calle del Parque siempre había gente caminando y, quieras o no, miraba y picaba alguna cosa", recuerda. Sin embargo, la lejanía de avenida Monegros respecto al corazón de la ciudad hace que "no haya gente. Aquí hay muy poca acogida hasta las ocho de la tarde".

Otra comerciante veterana es Ñami Tixicuro, asidua de San Lorenzo "desde que era pequeña y venía con mis padres a la calle del Parque". Ese emplazamiento ya tan lejano en el tiempo "estaba mucho mejor". Su cercanía con el Parque Miguel Servet, por ejemplo, hacía que fuera un trasiego continuo de niños con sus padres, rememora. Este año, el tercero consecutivo en avenida Monegros, las ventas están "algo flojas" y, "aunque se va vendiendo algo, no es como en años anteriores".

Desde un puesto cercano, Catarina Quinche coincide con las apreciaciones de Campo: "Las ventas están un poco flojas porque no hay público. Está todo vacío, la ubicación está alejada, ya saliendo de la ciudad".

Argumenta que el regreso al centro daría más ambiente al cogollo de la ciudad y compara la ubicación de los últimos años en Huesca con la de otras ciudades, en las que los puestos "se ponen más cerca del centro, donde hay más ambiente".

También con años de experiencia en los chiringuitos durante San Lorenzo -y por tanto, con perspectiva para comparar emplazamientos-, el artesano Juan Antonio Reina afirma que el movimiento "ha bajado bastante desde que cambiamos de ubicación". "Aquí, la mayoría de días no viene casi nadie pero antes venía la gente por las mañanas porque iba de paso, había tiendas cercanas. Ahora viene algo de gente por la tarde a pasear con la fresca o a las atracciones, pasan pero no compran. Nos gustaría volver al centro".

Un comerciante que ha decidido que este es su último San Lorenzo es Nicolás del Hoyo y la principal razón es "que la gente falla, hay muy poquita". El público objetivo de sus productos -"piercings", aros...- es el joven, que pasa "muy tarde" por avenida Monegros y "en dos horas no puedo hacer el día". "Es mi segundo año, el pasado me defendí y le di una segunda oportunidad, pero no va a haber una tercera", resume Del Hoyo.

Una comerciante nueva es Olga Lucía Amahuaña, con dos años viniendo a las fiestas. "No puedo quejarme, las ventas han ido superbien", afirma. Al llevar sólo dos años, Amahuaña no puede comparar con otras ubicaciones -aunque admite que sus compañeros le dicen que "antes estaba mucho mejor"- pero insiste en que a ella le está yendo "bien".

Desde la jaima de comida bereber saharaui, Rabha Assat ve "un poco flojo" este año, en el que nota "menos gente". La bajada de afluencia, recuerda, se aprecia desde que los chiringuitos se fueron de Ramón y Cajal.

En el anterior emplazamiento, había más público y ventas, y aunque Assat admite que la actual ubicación, con el toldo y por estética, es "bonita", no logra resultados comerciales.

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