Huesca

SANIDAD

Una "epidemia mediática" basada más en el temor que en los daños

Investigadores sobre incertidumbre social de la UZ analizan las causas del alarmismo y la Sobreinformación

Una "epidemia mediática" basada más en el temor que en los daños
Una "epidemia mediática" basada más en el temor que en los daños
R.G.

HUESCA.- Unos 6.000 muertos en toda España. ¿El coronavirus No, la gripe común el año pasado. Pero la gripe estacional apenas ocupó unas páginas de periódicos y el coronavirus -con medio centenar de afectados y ningún muerto hasta el sábado- parece tener sección propia en todos o casi todos los medios.

Miembros del grupo de investigación de la Universidad de Zaragoza "Sociedad, Creatividad e Incertidumbre" -surgido de otro anterior de estudios sobre la sociedad del riesgo- reflexionan sobre las causas de que el coronavirus haya llevado a un nivel de alarma no visto desde hace mucho tiempo y con muy graves consecuencias económicas (las bolsas mundiales caen al mismo nivel que tras el hundimiento de Lehman Brothers).

La omnipresencia en los medios -la "media-epidemia"-, la precariedad y la incertidumbre sobre el futuro tras "décadas de políticas desreguladoras", la geografía política -la enfermedad procede de China, el gran rival de EEUU-, la percepción del riesgo que no del daño real e incluso la paradoja de que las sociedades modernas tengan "estados de pánico más agudos que en otras épocas de la historia", aunque tengan infinidad de recursos más para afrontar estos casos.

Estas son algunas causas que investigadores de este grupo -sociólogos, antropólogos, politólogos y economistas- citan como explicación al alarmismo o, en algunos casos psicosis, que se ha creado por el coronavirus.

"MEDIA-EPIDEMIA", PRECARIEDAD E INESTABILIDAD

Maribel Casas-Cortés, antropóloga, habla abiertamente de una "media-epidemia", una epidemia mediática, que ha degenerado en "una incertidumbre social y personal" con aspectos de "preocupación, psicosis y alarma".

Su análisis parte de "la precariedad como condición de vulnerabilidad vital, incertidumbre financiera e inestabilidad laboral". Una situación creada "por décadas de políticas desreguladoras de los mercados económicos" y que "ha afectado negativamente a las infraestructuras y calidad de los servicios públicos, incluyendo el sanitario, educativo...".

Pero esa desregulación y la precariedad material que ha creado también influye en la mentalidad, "sobre todo los jóvenes y la generación "millenial", que están acostumbrándose a dosis altas de inestabilidad y aprendiendo a no realizar planes a largo plazo" precisamente para "afrontar esos niveles altos de inestabilidad". El coronavirus sería así otra incertidumbre más en una vida con pocas certezas.

EL PÁNICO, EFECTO NO DESEADO DE LA MODERNIDAD

El sociólogo José Ángel Bergua, director del grupo de investigación, afirma que "el exceso de incertidumbre produce pánico" y señala que, por contradictorio que parezca, las sociedades modernas, científicas y tecnológicas, son más propensas a caer "en estados de pánico más agudos que en otras épocas de la historia". ¿La razón Que los avances en esos campos pueden hacernos pensar que está todo controlado. "Sin embargo, con el tiempo, tienden a crear efectos contrarios a los deseados" y la sensación de seguridad ante imprevistos se diluye rápidamente.

También alude a la teoría Actor-Network, que da gran importancia a los efectos de actores no humanos en la sociedad. "El coronavirus sería un caso de estudio ejemplar para entender cómo un actor no humano, actuando en red, a través del contagio y de los medios, está generando una serie de interacciones con los humanos de escalas difíciles de predecir, como el despliegue del ejército en Italia o el derrumbe de las bolsas".

Finaliza con el factor de la geografía política. Y es que el virus se ha originado en China, el gran competidor de EEUU. "Y -afirma- el territorio donde se sitúa un problema sociológico no es neutro". Menos aún cuando Pekín estaba empezando a alcanzar o superar a Washington. "Qué mejor manera de desmantelar un imperio emergente que a través del pánico, identificando cualquier persona o cosa de China con un virus mortal", señala a la vez que pide evitar caer en estereotipos.

"EJEMPLO DE LA SOCIEDAD DE RIESGO GLOBAL"

Para la politóloga Cristina Monge, el coronavirus "es un estupendo ejemplo de la sociedad de riesgo global", en la que pesan más los riesgos que los daños, en la que importa más el posible daño futuro que el daño real del presente. "Lo determinante es la percepción" de los riesgos, dice.

Y como los riesgos son a futuro y el futuro es "algo no existente, fluido y ficticio", "escapan a la lógica de control propia de la modernidad". "El miedo al virus y su posible mutación predice consecuencias alarmistas", dice Monge, que también repara en la geopolítica: "Lo mismo ocurre si miramos a un posible boicot industrial; la hegemonía de China en las redes 5G sería la evidencia de que Occidente ha perdido el dominio del mundo".

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