Huesca

PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Emilio Martínez: "No voy a dejar de atender una urgencia porque el paciente tenga fiebre y tos"

El presidente de la junta provincial de Huesca del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón destaca la seguridad de las clínicas dentales oscenses ya desde los años ochenta

Emilio Martínez: "No voy a dejar de atender una urgencia porque el paciente tenga fiebre y tos"
Emilio Martínez: "No voy a dejar de atender una urgencia porque el paciente tenga fiebre y tos"
S.E.

"La seguridad en las clínicas dentales oscenses está asegurada frente al coronavirus desde el inicio del estado de alarma", asegura Emilio Martínez, presidente de la junta provincial de Huesca del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón porque recuerda que desde el primer momento se les consideró centros sanitarios esenciales y, en consonancia, han actuado.

"Desde el primer día, nuestro trabajo ha sido atender todas las urgencias y aquellos casos en los que los problemas de salud puedan suponer una evolución desfavorable si no se trata en el momento", advierte Martínez, quien confirma que durante la desescalada no va a cambiar mucho su manera de actuar.

En cuanto a las medidas de desinfección declara que "no van a distar mucho de lo que ya veníamos haciendo desde los años ochenta cuando se conoció el sida". Y es que los dentistas tienen un contacto muy directo con el paciente y las salpicaduras de las dos esencias para propagar enfermedades, sangre y saliva, son frecuentes en sus consultas. Por eso, y ante enfermedades como el sida o la hepatitis C, los odontólogos están muy familiarizados con los mecanismos de prevención.

"En nuestra profesión -indica el odontólogo- nos hemos protegido ante cualquier contagio desde antes del coronavirus". Por tanto, "la única diferencia que veremos son las salas de espera vacías porque habrá que citar con mucho más espacio de tiempo entre pacientes y, en caso de que una cita se demore, porque a veces se complica y hay que dedicarle más tiempo a un paciente de lo preveías, avisar de que vuelvan más tarde o al día siguiente". Apostilla que, como precaución extra, en algunas de las clínicas también podrían entregar a sus clientes calzas para que la suela de los zapatos no arrastre el virus "aunque sería suficiente con limpiar el suelo igual que ya se desinfecta el sillón con cada visita, por ejemplo, siguiendo el protocolo de esterilización habitual", destaca, además, que para ello ya cuentan -"desde que empecé a ejercer"- con productos específicos.

Manifiesta que están "muy preparados" para situaciones como la actual, ya usaban gafas, que serán más cerradas, batas desechables y mascarilla quirúrgica, "que ahora las hemos cambiado por unas ffp porque las quirúrgicas sirven para evitar que tu contagies pero no para que no te contagien".

Desde que se decretó el estado de alarma explica que, en Huesca, durante las primeras semanas hubo muy poca actividad en las clínicas debido, principalmente, "al miedo a salir a la calle" de la población. Sin embargo, "en la última semana, en mi caso, hemos recibido muchas más llamadas" por dos factores, responde, "por un lado, porque se ha perdido el miedo inicial y, por otro, porque han aguantado hasta el máximo, lo que antes no era urgente, ahora sí lo es". Se tuvieron que suspender algunos tratamientos, aclara el presidente de la junta provincial de odontólogos, "en la mayoría de los casos lo pedían los propios pacientes, y se les ha dado un tratamiento paliativo, pero esto se ha demorado un poco en el tiempo y se tienen que retomar ya".

Insiste en que las clínicas son seguras y como sanitarios que son atienden todos los casos, bien es cierto que durante el confinamiento hacen un triaje telefónico, pero ratifica que "no voy a dejar de atender una urgencia porque el paciente tenga fiebre y tos".

Considera que están siendo un sector muy castigado porque "estamos yendo a trabajar y sin cobrar, ahora hacemos un trabajo que no da dinero, manteniendo a todo el personal".

En este sentido, hace hincapié en que "la facturación está siendo desastrosa". Explica que muchas de las visitas no se están cobrando "si tan solo le tengo que recetar un antibiótico, no le voy a cobrar nada".

Sobre los precios no se atisba una subida sustancial. "Es cierto que cada uno puede poner los precios que quiera pero no se pasará de pagar 50 euros por un empaste a 200, por poner un ejemplo". Cada uno mantendrá sus precios, "podría haber algún ligero incremento por las pérdidas pero nada notable", declara Martínez.

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