Huesca

CORONAVIRUS DESESCALADA

Pocas terrazas, pero llenas, en la reapertura tras casi dos meses

A mediodía, apenas un puñado de bares del centro habían instalado terraza

Pocas terrazas, pero llenas, en la reapertura tras casi dos meses
Pocas terrazas, pero llenas, en la reapertura tras casi dos meses
R.G.

HUESCA.- La lluvia matinal deslució la reapertura de las terrazas. El mal tiempo llevó a varios bares a seguir cerrados un día más pero los pocos que abrieron -a mediodía se contaban con los dedos de una mano los que había en el centro- no tenían ni un hueco en las mesas. Por la tarde, ya sin precipitaciones, el ambiente de veladores se animó un poco más con la apertura de algún que otro establecimiento.

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El comercio, por su parte, "estrenó" restricciones más laxas pero, según apuntaron los comerciantes consultados, el movimiento es modesto y la gente va a comprar lo que realmente necesita. Las adquisiciones por capricho o impulso, por ahora, ni están ni se las espera.

La reapertura de terrazas se produjo sin incidencias reseñables, informó el Ayuntamiento. El interior de los bares permanece en esta fase 1 de desescalada cerrado para los clientes, que comparten mesa en los veladores pero con la exigencia de mantener la distancia de seguridad. Aunque no son obligatorias, las mascarillas quirúrgicas también se dejaban ver bastante entre los oscenses que regresaron ayer a las terrazas.

El sector se debate, casi dos meses después de bajar la persiana, entre reabrir o permanecer cerrados. Para algunos -la inmensa mayoría según se pudo ver este lunes-, la reapertura no es viable con las condiciones actuales, es decir, el 50 por ciento de la terraza y la prohibición de que los clientes entren al interior del bar.

LA TERRAZA NO ES EL NEGOCIO, "ES EL COMPLEMENTO"

Es el caso, por ejemplo, del Galatea. David Arizón explicó que "no es viable abrir con el 50 por ciento de la terraza y dentro nada" porque el velador "es el complemento y si solo se puede abrir con el complemento y a medias, no abro".

El Galatea esperará a la siguiente fase del desconfinamiento, en la que ya podrá abrir el interior pero sin que los clientes puedan estar en la barra. Los cinco empleados de este bar, informó Arizón, seguirán en ERTE.

Entre los cinco bares de la zona centro que este periódico vio abiertos a media mañana se repartieron los oscenses que retomaron la costumbre de la terraza. Con tan pocos establecimientos abiertos, todas las mesas estaban llenas y más de una persona que iba dispuesta a tomarse algo, se tuvo que volver a casa.

Julián Ortas, de El Juli, subrayó eso: "De momento -a mediodía-, me está yendo bien pero también soy el único abierto en la zona". Ortas llamó la atención sobre "las muchas ganas" que tiene la gente de volver: "El domingo preparábamos las cámaras y la gente nos daba ánimos".

La reapertura de El Juli es parcial, como también la suspensión del ERTE. Por ahora se ha reincorporado un trabajador y la vuelta de los demás dependerá de cómo vaya, apuntó Ortas. También dijo que el cumplimiento de las medidas "no es difícil". "Entre todos, clientes y nosotros, nos ayudamos", aseguró.

Un inicio "flojo" por las lluvias y unas horas posteriores bastante mejores. Este era el resumen de Carlos Pano, de El Oscense. Y aunque había movimiento, el ERTE solo se ha levantado por el momento para un empleado. "Esperaremos" a ver la evolución, dijo Pano: "Ojalá necesite llamar a alguien de los que está en ERTE".

Ni El Juli ni El Oscense han pedido ampliar el número de mesas, pero sí han trasladado al Ayuntamiento que les permita ocupar, con las mismas mesas, más espacio para que así sea más sencillo mantener la distancia de seguridad.

Si las mascarillas, la distancia social y la desinfección de mesas estaban muy presentes este lunes en los bares, también la presencia policial. Numerosos coches patrullaban la zona de los bares para comprobar que las medidas se cumplían, también, por ejemplo, la de un máximo de 10 personas. Tanto el Ayuntamiento como los hosteleros consultados señalaron que no hubo incidencias.

Eso sí, Pano sostuvo que hay gente "que no se entera de nada. Intenta entrar al bar o quiere ir al baño. La distancia se cumple, pero lo otro -entrar al bar- hay que controlarlo".

Las expectativas de estos hosteleros varían. Arizón ve el futuro "bastante negro" al menos hasta fin del verano cuando se acaben las restricciones, aunque cree que "poco a poco" se recuperará el movimiento, mientras que Ortas, pese a la "mucha incertidumbre", opina que "poco a poco se irá saliendo. La expectativa es buena".

TRANQUILIDAD EN TIENDAS

El comercio no reabría, pero sí flexibiliza sus medidas de seguridad (ya no era necesaria la cita previa, por ejemplo). El primer día de flexibilización transcurrió muy tranquilo, coincidieron los comerciantes consultados. Varios de ellos, como Armando Álvarez (Sacco) y Nacho Jiménez (Misako), señalaron que ahora la gente compra lo que necesita y deja los "caprichos" para más adelante. También Miguel Puente (Bycos) notó un día "tranquilo, tampoco es que el tiempo ayude, pero sí ha entrado gente".

Los ERTE parcialmente levantados son la tónica común en el pequeño comercio.

Sobre las medidas de seguridad, Álvarez y Puente afirmaban que la gente las tiene asumidas, pero Jiménez decía que "hay que estar encima".

El futuro también dejaba opiniones diferentes. Para Puente es "imposible" hacer previsiones, mientras que Jiménez cree que la recuperación irá "bastante lenta" mientras siga la reducción de aforo. Álvarez, "relativamente optimista", señaló que "no tiene nada que ver con la crisis de 2008" y vaticinó una recuperación "más rápida" pero a partir del medio y largo plazo.

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