Huesca

SAN LORENZO 2020

Leticia Batalla: "El sentir laurentino se lleva calado y este año hemos sentido un gran vacío"

Cofrades y fieles acudían este sábado a la basílica de San Lorenzo a despedir al patrón de la ciudad y mostraban, resignación, tristeza y pesar tras una semana de fiestas totalmente atípica

Leticia Batalla: "El sentir laurentino se lleva calado y este año hemos sentido un gran vacío"
Leticia Batalla: "El sentir laurentino se lleva calado y este año hemos sentido un gran vacío"
R.N.

HUESCA.- Cumpliendo con la tradición de cada 15 de agosto, la basílica de San Lorenzo acogía este sábado dos de los útimos actos religiosos que cada año se celebran en honor al patrón de la ciudad, la misa de ocho -que siempre tiene lugar mientras en el exterior se desarrolla la ofrenda de flores y frutos- y el el rezo de la oración al santo. Y como ocurría a lo largo de la semana, tuvo lugar cumpliendo un estricto protocolo de control de aforos y bajo las pertinentes medidas higiene que dicta la actual situación de crisis sanitaria.

Durante toda la jornada fueron muchos los fieles que quisieron pasar por el templo a rezar ante el santo, venerar su imagen o llevar sus ofrendas, y entre ellos no faltaron los representantes de todas las peñas recreativas.

En algunos momentos se llegaron a formar colas para acceder a la iglesia, pero gracias a la labor de los voluntarios de la Cofradía de San Lorenzo y bajo la vigilancia desde lejos de agentes de la Policía Nacional, se respetaron las distancias y todo fluyó con bastante agilidad y nadie se quedó sin ver a San Lorenzo.

Fernando Martín, vocal de la la junta de la Cofradía de San Lorenzo, reconocía que la semana laurentina tan atípica les había dejado "una sensación agridulce porque no hemos podido celebrar por todo lo alto las fiestas como habitualmente hacemos", si bien añadía que "nos queda el regocijo de que hemos podido contar con la mayor parte de los actos religiosos dentro de la parroquia gracias a la colaboración y ayuda que hemos recibido de las distintas entidades, fieles y otros voluntarios".

Además incidía en lo importante que había sido el que todo el mundo "ha sido responsable" y mostraba su pesar por la ausencia de actos tan relevantes como "la procesión, la ofrenda floral y la despedida al santo".

Con profunda pena remarcaba que "la ciudad ha estado triste" pero valoraba "que este año ha venido más gente a ver a San Lorenzo y la participación ha sido muy buena y en todos los momentos importantes hemos llenado", y concluía reconociendo "que la gente se ha comportado muy bien y ha entendido la situación por la que pasamos".

Entre los devotos que este sábado tarde acudían a la basílica, estaba Leticia Batalla quien vive con mucha intensidad del 9 al 15 de agosto, además de peñista de toda la vida es cofrade desde "el año 1989 gracias a mi abuela", y toda su familia se implica en las fiestas. Para ella "el sentir laurentino se lleva muy calado en el interior y este año hemos sentido un gran vacío, ha sido como si nos hubieran robado algo y esa ausencia no se pudiera suplir". Además, detalló, "este año en lugar de la habitual euforia con la que se viven estos días curiosamente yo he sentido un gran cansancio que creo que es por la situación de frustración que nos acompaña".

Una de las cosas que más ha extrañado, relataba, ha sido "el olor a albahaca cuando entras a la basílica en la mañana del 10 de agosto, o la gente que pasea y lleva un pequeño ramo y en la tarde del 15 en las calles del centro por las que pasa la ofrenda".

Como muchos otros oscenses han hecho, la familia decidió pasar unos días fuera de Huesca y el sábado volvieron para despedir al santo de forma más sosegada que en años anteriores. Su padre, Félix, la acompañó a la misa y en la puerta de San Lorenzo reconocía que "nos fuímos porque la ciudad estaba triste y hoy hemos regresado para decir adiós de la única forma que es posible y con la esperanza de que en 2021 podamos celebrarlo todo el doble".

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