Huesca

ACTIVIDAD COMERCIAL

El Coso Bajo de Huesca suma un total de 26 locales vacíos

Los comerciantes confían en que la nueva imagen de esta vía anime el consumo

El Coso Bajo de Huesca suma un total de 26 locales vacíos
El Coso Bajo de Huesca suma un total de 26 locales vacíos
R.N.

HUESCA.- Los oscenses que pasean por el Coso Bajo de Huesca, cuya última parte ha sido recientemente reurbanizada, pueden contabilizar hasta 26 locales comerciales vacíos. La cifra sube hasta los 42 si añadimos también los que han bajado la persiana en el Coso Alto de la capital altoaragonesa y hasta se podrían sumar otros ocho más que se encuentran en el pasaje comercial ubicado a la altura de la plaza Inmaculada. Y si alguien quiere seguir haciendo números puede pasarse por la calle Valentín Carderera, en esa misma zona, donde hay seis locales comerciales sin actividad, o por la calle Villahermosa, con otros cinco más.

En medio de este triste goteo de carteles de "Se traspasa" o "Se alquila", los comerciantes del Coso Bajo esperan que la recién inaugurada reurbanización del tramo de esta vía que enlaza con la plaza de Santo Domingo sea un aliciente que anime a los consumidores a acercarse hasta sus establecimientos.

Algunos de ellos valoran que su facturación ha caído en torno a un 30 % en el último año debido a la pandemia, un porcentaje que se eleva hasta el 70 % en otros establecimientos de servicios como las agencias de viajes.

Susana Lacostena, presidenta de la Asociación de Empresarios de Comercio y Servicios de Huesca, valora que la situación actual del sector requiere estrategias "para sacar esto a flote". Para ello, apuesta por fórmulas como la campaña "Bonos Impulsa Huesca", por valor de 300.000 euros, que ha lanzado el Ayuntamiento de la mano de Ceos-Cepyme Huesca para incentivar el consumo en la ciudad, "y conseguir que todo el comercio que está se mantenga", apunta.

Una vez que la ciudad deje atrás la fase 2, explica, la asociación de comerciantes pondrá en marcha iniciativas para favorecer la apertura de más establecimientos. "En principio hay que mantener lo que tenemos", reitera la presidenta, exponiendo así un objetivo que apunta alto dada la situación actual.

En el tramo del Coso Bajo recién reurbanizado hay hasta 11 establecimientos sin actividad. Los que sí dan servicio esperan que la nueva imagen de esta calle se deje notar en sus cajas registradoras.

Víctor Arnal, de la tradicional tienda de alimentación del mismo nombre, está muy satisfecho con el nuevo aspecto del Coso Bajo, donde su establecimiento lleva abierto 90 años, ya que ha ido pasando de padres a hijos desde 1930.

Sin embargo, tiene algunas dudas. "La gente vendrá a pasear pero, en general, los consumidores no están para muchos gastos y prefieren las grandes superficies, donde hay muchas ofertas pero los alimentos no tienen la calidad y el sabor tradicional de los que vendo yo", advierte.

El coronavirus, dice, ha hecho mella en sus cuentas. "Estábamos ya saliendo del hoyo anterior y ahora hemos caído en otro mucho más profundo. La situación es preocupante porque la pandemia afecta a múltiples sectores como el ocio, la hostelería y el comercio", lamenta.

Por su parte, María Jesús Bueno, propietaria del establecimiento Modimela, también está encantada con el resultado de las obras en el Coso Bajo. "Ha quedado muy bonito, está mucho mejor y ha ganado mucho. Pasea mucha más gente y se ve más animación, y eso es buenísimo para nosotros los comerciantes. El cambio va a ser positivo, seguro", señala.

Esta empresaria está satisfecha con el volumen de ventas de su establecimiento, donde sigue a rajatabla los protocolos sanitarios frente al covid, y con la respuesta de los oscenses. "El verano no ha sido como otros, pero ha ido mucho mejor de lo que yo esperaba", apunta.

Hasta se emociona al recordar que, tras el estado de alarma, algunos consumidores adquirían alguna prenda en señal de solidaridad. "Incluso venían y me decían que querían comprar algo por ayudar. Eso te llega al alma después de haber tenido que cerrar por el confinamiento. Me dan como escalofríos", comenta agradecida.

Pese a mostrarse optimista, reconoce que el consumo ha bajado y que el verano está "un poco raro", opinión que manifiesta también Nacho Giménez, propietario de la tienda Misako.

Este comerciante considera que la reurbanización del tramo de Coso Bajo pendiente "hacía mucha falta" y confía en que poco a poco los locales vacíos se vayan llenando de actividad.

Las rebajas de verano, dice, han alegrado el consumo. "Todo se va animando, pero la venta ha bajado como un 30 % respecto al año pasado", concluye.

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