Huesca

CRISIS DEL CORONAVIRUS

Estudiar en tiempos de pandemia, una suma de trabas para los alumnos

Tres estudiantes universitarios y una que espera empezar el próximo curso detallan su vivencia en este atípico retorno a las aulas

Estudiar en tiempos de pandemia, una suma de trabas para los alumnos
Estudiar en tiempos de pandemia, una suma de trabas para los alumnos
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HUESCA.- Las aulas de la Universidad volvieron a abrir sus puertas hace unos días tras el largo parón provocado por la pandemia, pero la situación poco tiene que ver con la que se ha vivido otros años y el ambiente es muy distinto del habitual.

Para quienes están en cursos avanzados ha resultado extraño este regreso, ya que en función de las universidades y de las carreras el planteamiento es totalmente distinto, y mientras en algunas facultades se ha optado por continuar con la formación "online", en otras se ofrecen ambas modalidades y son pocas las que han iniciado el curso como en años anteriores y en la normalidad absoluta.

En el caso de los alumnos de primer curso, a la novedad que supone empezar en un nuevo centro, cambiar de amigos e incluso de ciudad, se han añadido todos los protocolos y medidas preventivas derivadas de la crisis sanitaria que en muchos casos implican que durante meses no van a poder disfrutar del ambiente universitario y pisar el campus en contadas ocasiones.

Además, quienes cursan el último año de Bachillerato se muestran tan expectantes como preocupados sobre su futuro, ya que a la tensión de enfrentarse a la Evau en un año en que se lo juegan todo, el coronavirus es otra constante que está influyendo en su formación y podría afectar de forma negativa de cara a acceder a la universidad.

DISTINTAS EXPERIENCIAS

Laura Tomás se incorporó a la Universidad de Navarra el primer día de septiembre. Esta joven jacetana está finalizando la carrera de Farmacia, y desde el inicio está asistiendo a las clases con normalidad. "El día 1 nos citaron a todos, alumnos, profesores, doctorados... y nos hicieron la prueba PCR, y una vez que tuvimos los resultados se comenzó con normalidad".

Y enumera la medidas que se han implantado en su campus. "Además de la mascarilla, de la constante desinfección de la mesa, y de que estamos con las ventanas abiertas o ventilamos al finalizar cada clase, en las aulas nos han marcado los espacios en los que nos podemos sentar, hay bastante distancia entre nosotros y se ha fijado un aforo máximo de 72 personas en las aulas".

Al mismo tiempo, comenta, "para quienes estén confinados u opten por no acudir a la universidad todas las clases se pueden seguir por "Zoom", aunque en su caso, remarca, "yo prefiero ir a clase porque además de que me gusta más la modalidad presencial, te enteras mejor y te aclaras más con las explicaciones, y sobre todo que no es lo mismo seguir una clase viendo un "power point" que con el dibujo que te hacen los profesores y todas las indicaciones".

Laura pasa gran parte de su tiempo en las aulas haciendo prácticas, que este año también son distintas. "Hasta el curso pasado las hacíamos en parejas, y ahora son individuales, cada uno se encarga de la desinfección para que el siguiente que llegue lo tenga listo y el material no se comparte", además, remacha, "tenemos un sitio fijo para las cosas y nunca estamos más de 16 personas".

La joven se siente muy segura acudiendo al centro ya que, dice, "todo está supercontrolado, las primeras semanas incluso hubo personal que vigilaba que todo el mundo cumpliera con las normas y durante el curso nos irán citando para hacer pruebas PCR aleatorias", si bien afirma que "todo está resultando muy chocante, los primeros días casi no sabíamos cómo actuar y qué hacer, al ver a los compañeros no pudimos darnos abrazos ni acercarnos, y era muy raro".

Para Guillermo Loscertales un estudiante oscense de 1º de Ingeniería Informática, la sensación ha sido "agridulce". Este joven oscense que el año pasado cursó un grado superior de Telecomunicaciones apenas ha pisado el campus, "fui a la presentación y poco más, y todo resultó muy raro".

Durante el verano buscó piso y lo organizó todo para instalarse en Zaragoza con la intención de residir en la capital durante el curso, si bien detalla- "cinco días antes de empezar las clases nos dijeron que todo iba a ser "online"", algo que le pilló de sorpresa, aún así ha decidido seguir fuera a la espera de ver cómo evoluciona el curso. Y añade que "de momento nos han dicho que vamos a seguir así al menos el primer cuatrimestre" y solo pisará las aulas "para hacer los exámenes".

Guillermo tiene muy claro que lo que más va a echar de menos es "el contacto humano" y pese a reconocer que su carrera no encuentra "tantas dificultades para hacer las prácticas como les puede pasar por ejemplo a los que están matriculados en Ingeniería Electrónica, estos meses muy extraños", al mismo tiempo se muestra convencido de que "la calidad de la enseñanza va a ser menor".

Cursando la misma carrera, pero ya en tercer curso, está Carlos Borau, que ya recibió enseñanza "online" desde mediados de marzo y hasta el final del curso pasado, si bien matiza que la situación ha cambiado: "Aquello fue muy improvisado y ahora todo está más planificado". E incide en uno de los inconvenientes por los que pasaron: "Era estar 80 personas conectadas siguiendo una clase y que cada vez que hacías una pregunta el resto se quedaba a la espera, no era cómodo".

En su caso ya conocía que en su facultad por ahora no se iba a volver a la enseñanza presencial. "A nosotros nos avisaron a primeros de agosto", señala. Y por eso de momento ha dejado aparcados sus planes de buscar un alojamiento en la capital. "Hasta ahora iba todos los días en el autobús a Zaragoza y volvía a Huesca a la hora de comer; este año con clases por la mañana y por la tarde pensaba quedarme, pero ahora esperaré a ver como avanza el curso".

Y habla sobre cómo se lleva lo de seguir las clases desde casa. "No tienes la misma actitud y cuesta más, no es lo mismo estar con los compañeros y profesores disfrutando de la experiencia universitaria". Pese a todos los inconvenientes y el atípico final de curso, a Carlos le fue bien en los exámenes. "En mi caso de cinco asignaturas en tres me evaluaron con trabajos y prácticas y en las otras dos sí que tuve que estudiar y hacer exámenes, así que la cosa estuvo compensada".

Y a un paso de entrar en la Universidad está su hermana Ana, que cursa segundo de Bachillerato en el Altoaragón de Huesca y quiere estudiar Enfermería. Ella se muestra tremendamente preocupada sobre su futuro y piensa en las pruebas de acceso, la Evau. "Ahora mismo estoy asustada y muy desmotivada por lo que me espera este curso".

Acude a clase en días alternos, lo que le resulta un inconveniente. "Ir un día sí y uno no te descoloca, cuesta coger una rutina porque al no tener la obligación de acudir a clase cuando estás en casa cuesta más".

A Ana le preocupa la temida selectividad y considera que en la situación actual les deberían de quitar materia y que el contenido se imparta en profundidad", porque, justifica, "nos estamos jugando mucho".

Admite que ha perdido parte de su habitual "optimismo" y que añora cosas como "salir en recreo", y que además cuando está en el aula todo resulta más duro. "No sales de clase, casi no te puedes mover y tampoco te despejas".

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