Huesca

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José Pardina: los días azules de un niño curioso y travieso

El día en que aprendió a montar en bici y el descubrimiento de los Beatles, dos hitos en su infancia

José Pardina: los días azules de un niño curioso y travieso
José Pardina: los días azules de un niño curioso y travieso
S.E.

HUESCA.- "Aquellos días azules"..., evoca José Pardina cuando se le pregunta por su infancia, como hiciera Antonio Machado para referirse a la suya. Nació en la ciudad de Huesca, en la calle Zarandia, número 12, del barrio de la Catedral, el 15 de julio de 1953, el mismo año -como observa el propio José- en el que Stalin se despedía del mundo y Salinger -el autor de El guardián entre el centeno-, publicaba Nueve Cuentos.

Su padre, José María, era funcionario del Estado y ejercía en el Instituto Nacional de Previsión, un organismo de protección social creado por Antonio Maura en 1908. Su madre, Elena, se ocupó de su crianza y la de sus otros tres hermanos, María Elena -a la que sigue-, Beatriz y Alberto

De aquellas edades tempranas, tiene impresas en su memoria imágenes urbanas y costumbristas como la nevera de hielo, la visita diaria del lechero, la mañana de Reyes o las escalinatas de la calle Doña Petronila, cuyos desagües le servían a él y a sus amigos de tobogán.

Estudió en Salesianos, centro del que no tiene malos recuerdos salvo el frío invernal que le acechaba en el trayecto desde su casa, 500 metros por descampados que a sus ojos y cuerpo de niño se asemejaban a una estepa siberiana.

Pero la lista de momentos gratos es mucho más amplia, las chapas, las canicas, la navaja... "Los pinitos en el teatro con don Juan Ferrán, las batallas entre romanos y cartagineses... Y lo más: el día que aprendí a montar en bici y el descubrimiento de los Beatles en 1964", va enumerando.

Como cualquier chaval de su época, pasaba horas y horas jugando en la calle hasta que anochecía, sobre todo al descanso y a las tabas, niños y niñas juntos. En invierno, cuando el mal tiempo no lo permitía, se entretenía en casa de su vecino Jesusín con un mecano y con la arquitectura de bloques de plástico.

Las vacaciones las disfrutaba siempre en Barbastro, en casa de su abuela Manuela, lejos de la mirada de sus padres y en convivencia con sus tíos y primos.

Se reconoce como un niño "curioso, travieso, enteradillo e imprudente", que no quería hacerse mayor.

El mejor momento del día para José era era la hora de la merienda, el miércoles era su día favorito porque no había clase por la tarde y las fiestas de San Lorenzo eran las fechas más deseadas. Eso sí, confiesa que las aguardaba siempre con el deseo de "ser mayor".

Se fue de Huesca con 13 años y dejó en la capital oscense sus primeros amigos de la niñez, entre los que cita a Jesús Latas y los hermanos Regla. Reconoce que encajó mal el traslado familiar a Zaragoza, pero llegó a acostumbrarse a la soledad y el desarraigo.

El nacimiento de su hermano Alberto, por contrapeso, le alegró la vida. "Lo adopté", proclama.

José Pardina estudió Letras en Zaragoza e Historia Moderna y Periodismo en Barcelona. Participó en la fundación de la revista Muy Interesante, lanzada en 1981. Ha sido director de esta publicación desde 1989 hasta 2015.

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